21 Septiembre 2007
EXPANSION. Aumentar los planteles de madres exige realizar inversiones. ARCHIVO LA GACETA
La actividad lechera de Tucumán y del NOA adolece de un conjunto de debilidades que pueden corregirse, con lo que la actividad puede alcanzar un gran desarrollo. Las principales falencias son: I) industria débil, pero no débil por sí misma, sino desde el punto de vista industrial porque existe una gran capacidad industrial instalada y una producción de leche muy reducida; II) hay que generar acuerdos salariales regionales, sino es muy alto el costo de aplicar convenios nacionales ya que la actividad se debilitaría aún más; III) cuando aparecen los subsidios nacionales que sólo llegan a las grandes industrias de Buenos Aires y nunca al NOA, porque estamos lejos, por lentitud en los trámites o por el exceso de burocracia; IV) cuando se quiere exportar (Tucumán hoy quiere vender dulce de leche a Italia), pero las trabas burocráticas complican demasiado el trámite para exportar un kilo; los productores terminando exportando, pero sólo por testarudez de seguir insistiendo; V) tenemos que apuntar a mejorar todos los sistemas de riego, porque en nuestra zona se produce leche sólo con sistemas de riego que permiten el desarrollo de buenas pasturas para alimentar a las vacas; VI) hay que consolidar el asociativismo entre productores a través del aporte de algunos planes asistenciales como el PSA y el Prodernoa y, VII) el gran cuello de botella es la financiación. Si no hay un incentivo real con el otorgamiento de créditos a tasa valor producto, o si el Estado quiere usar políticamente el producto y congelar el precio, la tasa del préstamo deberá estar acorde a eso, porque si la tasa a crece y los precios internos se quedan congelados, el productor no tendrá forma de crecer. Entonces, para que haya crecimiento tiene que haber reinversión e inversión, y para esto tienen que existir incentivos y garantías de mediano y largo plazo.













