30 Noviembre 2007
Uno de los objetivos que se fijó el Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa) es intervenir y orientar a los productores acerca de cómo deben trabajar sobre las cadenas en frutilla y tabaco.
“Lo que buscamos con esta estrategia para frutilla y para tabaco es que los hombres de campo se orienten en la utilización de las Buenas Prácticas, tanto agrícolas como de manufacturas, porque esta es la tendencia actual que existe a nivel mundial en materia de alimentación”, dijo a LA GACETA Rural Eduardo Cosenzo, técnico de la coordinación del Senasa de Buenas Prácticas.
Se debe entender como Buenas Prácticas Agrícolas (BPA) aquella metodología de producción que combina una serie de técnicas y de tecnologías destinadas a obtener productos y subproductos vegetales de alta calidad sanitaria e inocuidad, o alimentos sanos sin contaminación, poniendo énfasis en el manejo integrado de plagas y en el correcto manejo de los fertilizantes y fitosanitarios, procurando conservar el medio ambiente y los recursos naturales, y minimizando al máximo el riesgo sobre la salud humana. “Se busca en forma permanente la sustentabilidad ambiental del sistema productivo”, afirmó el especialista en diálogo con nuestro diario.
Pasos a seguir
Cosenzo dijo que para llevar adelante con éxito un tipo de producción amigable con el ambiente, se debe manejar, como primera medida, en forma eficiente los plaguicidas.
“Para ello hay que adoptar medidas de prevención en todo el ciclo de su utilización, desde el transporte, almacenamiento, preparación, aplicación, período de carencia, limpieza y calibración de los equipos aplicadores”, explicó. “El uso correcto de los elementos de protección de los operarios es un factor importante”, dijo, y agregó: “no debemos olvidarnos de la deposición final de los residuos remanentes y de los envases utilizados”.
En este último tema se trabaja, desde Agrolimpio, con un programa conjunto entre el Senasa y Casafe (Cámara de Sanidad Agropecuaria y Fertilizantes) en procura de lograr un manejo correcto de los productores químicos y asignarle un correcto destino final a los envases vacíos de agroquímicos.
“Lo que se busca con este manejo es que se realice una correcta utilización del agroquímico y su envase, con el fin de evitar la contaminación del medio ambiente, asegurando la trazabilidad y la inocuidad de los productos fitosanitarios usados en el sistema productivo”, advirtió el experto.
No es reiterativo decir que los envases vacíos constituyen un peligro para la salud humana, por lo que su disposición final correcta en decisiva.
Por ello, son oportunas estas dos recomendaciones:
A) Una vez que se vació el envase, debe ser lavado correctamente con el triple lavado, desechando esa agua a la pulverizadora para su aplicación y, una vez realizado, inutilizar el envase para evitar su reutilización;
B) Una vez que las personas que manipulan los agroquímicos lavan e inutilizan los envases, estos deben ser trasladados a los centros de acopios para su picado y reciclado, constituyendo la forma más efectiva y eficiente de aprovechar el material ya en desuso, cuidando y conservando el medio ambiente como principio fundamental y básico.
“Lo que buscamos con esta estrategia para frutilla y para tabaco es que los hombres de campo se orienten en la utilización de las Buenas Prácticas, tanto agrícolas como de manufacturas, porque esta es la tendencia actual que existe a nivel mundial en materia de alimentación”, dijo a LA GACETA Rural Eduardo Cosenzo, técnico de la coordinación del Senasa de Buenas Prácticas.
Se debe entender como Buenas Prácticas Agrícolas (BPA) aquella metodología de producción que combina una serie de técnicas y de tecnologías destinadas a obtener productos y subproductos vegetales de alta calidad sanitaria e inocuidad, o alimentos sanos sin contaminación, poniendo énfasis en el manejo integrado de plagas y en el correcto manejo de los fertilizantes y fitosanitarios, procurando conservar el medio ambiente y los recursos naturales, y minimizando al máximo el riesgo sobre la salud humana. “Se busca en forma permanente la sustentabilidad ambiental del sistema productivo”, afirmó el especialista en diálogo con nuestro diario.
Pasos a seguir
Cosenzo dijo que para llevar adelante con éxito un tipo de producción amigable con el ambiente, se debe manejar, como primera medida, en forma eficiente los plaguicidas.
“Para ello hay que adoptar medidas de prevención en todo el ciclo de su utilización, desde el transporte, almacenamiento, preparación, aplicación, período de carencia, limpieza y calibración de los equipos aplicadores”, explicó. “El uso correcto de los elementos de protección de los operarios es un factor importante”, dijo, y agregó: “no debemos olvidarnos de la deposición final de los residuos remanentes y de los envases utilizados”.
En este último tema se trabaja, desde Agrolimpio, con un programa conjunto entre el Senasa y Casafe (Cámara de Sanidad Agropecuaria y Fertilizantes) en procura de lograr un manejo correcto de los productores químicos y asignarle un correcto destino final a los envases vacíos de agroquímicos.
“Lo que se busca con este manejo es que se realice una correcta utilización del agroquímico y su envase, con el fin de evitar la contaminación del medio ambiente, asegurando la trazabilidad y la inocuidad de los productos fitosanitarios usados en el sistema productivo”, advirtió el experto.
No es reiterativo decir que los envases vacíos constituyen un peligro para la salud humana, por lo que su disposición final correcta en decisiva.
Por ello, son oportunas estas dos recomendaciones:
A) Una vez que se vació el envase, debe ser lavado correctamente con el triple lavado, desechando esa agua a la pulverizadora para su aplicación y, una vez realizado, inutilizar el envase para evitar su reutilización;
B) Una vez que las personas que manipulan los agroquímicos lavan e inutilizan los envases, estos deben ser trasladados a los centros de acopios para su picado y reciclado, constituyendo la forma más efectiva y eficiente de aprovechar el material ya en desuso, cuidando y conservando el medio ambiente como principio fundamental y básico.













