QUEJA. Los productores están preocupados por la comercialización.
La actual campaña agrícola de caña de azúcar en Tucumán se caracteriza por haber mostrado tres períodos muy bien diferenciados en lo que a precipitaciones se refiere, comentó a LA GACETA el ingeniero Federico Pérez Zamora.
El primero de esos períodos abarcó los primeros meses de la etapa de crecimiento hasta fines de noviembre. En las últimas semanas de este período, los cañaverales presentaban un retraso de crecimiento generalizado, cuando se comparaba con igual momento de las dos últimas campañas. Acompañó este período la aparición de “polilla” en las “cañas plantas” y algunos ataques de “coleópteros” en las hojas, también especialmente en las cañas plantas.
El segundo período se inició con las lluvias de principio de diciembre, que cambiaron significativamente la apariencia de los cañaverales, alcanzando durante la segunda quincena de ese mes una recuperación significativa del estado de crecimiento. Allí se advirtió una tasa de incremento de altura, que evidenciaba que no existían limitantes agroecológicas.
El tercer período se inició en la segunda semana de enero cuando las lluvias decrecieron en frecuencia y magnitud, comenzando el cañaveral a expresar una paulatina desaceleración en su ritmo de acumulación de “biomasa”, que tuvo su punto crítico durante los primeros días del corriente mes, previo a que se reanudaran las lluvias el jueves de la semana pasada.
La sucesión de estos períodos dio como resultado cañaverales de variados estados, pero que en general cumplen la regla de que los que recibieron un manejo agronómico adecuado tienen, a la fecha, un crecimiento muy cercano al adecuado. En especial, los que se encuentran ubicados en los sectores sur de la llanura deprimida y del pedemonte, en donde el estado de crecimiento no permitiría arriesgar, a la fecha, ningún pronóstico de disminución de los tonelajes de caña por hectárea.
Los cañaverales que no recibieron la atención agronómica oportuna presentan, hoy, una disminución en su crecimiento mayor que la que sufrieron en campañas anteriores, en las que no existieron los déficits hídricos de noviembre y de enero.















