11 Septiembre 2009
NORMAS. La cosecha de arándanos tiene sus propias Prácticas Agrícolas. LA GACETA / OSVALDO RIPOLL
En el mercado internacional y nacional, los sistemas de calidad están globalizados. Por ello, los consumidores exigen a los productores consumir calidad, inocuidad y sin residuos, por lo que las normas deben ser un mecanismo de uso permanente, dijo el coordinador de Buenas Prácticas Agrícolas (BPA) del Senasa, Eduardo Cosenzo. Con estas exigencias nacieron en el mundo las normas Eurep-Gap, formadas por el pedido de 21 cadenas de supermercados en la UE, por lo que las normas dejaron de ser voluntarias para ser exigencias permanentes en la comercialización agropecuaria.
Las oportunidades comerciales de hoy exigen el cumplimiento de las normas de calidad, por lo que debemos trabajar para lograr que toda la cadena productiva se incorpore a estos requisitos, dijo Grignola. "Muchos creen que estas exigencias son una carga más al sistema productivo, si se piensa en el corto plazo; pero si vemos un poco más adelante, estas exigencias son oportunidades comerciales que nos llegarán rápidamente", opinó.
La implementación de BPA son siempre oportunidades, ya que generan un salto tecnológico en la producción de alimentos, además de que nos da la oportunidad de cuidar al medio ambiente. Un buen ejemplo es lo que pasó en Andalucía (España), que modificó su forma de producción, por su permanente escasez de agua y suelo con prácticas parecidas a las BPA. En realidad, era un sistema de producción integrada.
La Comisión Nacional de Alimentos (Conal) incorporó al código alimentario argentino criterios generales de BPA. Actualmente busca la forma de aplicar gradualmente la obligatoriedad de aplicación de las normas de calidad.
Seguramente, este año tendremos una resolución para que el sistema productivo nacional, paulatinamente, se vea obligado a implementar las normas. Esto no sólo se da en alimentos frescos, sino también se trabaja para los productos manufacturados provenientes de cultivos industriales como algodón, maíz, soja y tabaco.
El estado nacional tiene una obligación indelegable: procurar que tengamos productos inocuos para el consumo humano.
Las oportunidades comerciales de hoy exigen el cumplimiento de las normas de calidad, por lo que debemos trabajar para lograr que toda la cadena productiva se incorpore a estos requisitos, dijo Grignola. "Muchos creen que estas exigencias son una carga más al sistema productivo, si se piensa en el corto plazo; pero si vemos un poco más adelante, estas exigencias son oportunidades comerciales que nos llegarán rápidamente", opinó.
La implementación de BPA son siempre oportunidades, ya que generan un salto tecnológico en la producción de alimentos, además de que nos da la oportunidad de cuidar al medio ambiente. Un buen ejemplo es lo que pasó en Andalucía (España), que modificó su forma de producción, por su permanente escasez de agua y suelo con prácticas parecidas a las BPA. En realidad, era un sistema de producción integrada.
La Comisión Nacional de Alimentos (Conal) incorporó al código alimentario argentino criterios generales de BPA. Actualmente busca la forma de aplicar gradualmente la obligatoriedad de aplicación de las normas de calidad.
Seguramente, este año tendremos una resolución para que el sistema productivo nacional, paulatinamente, se vea obligado a implementar las normas. Esto no sólo se da en alimentos frescos, sino también se trabaja para los productos manufacturados provenientes de cultivos industriales como algodón, maíz, soja y tabaco.
El estado nacional tiene una obligación indelegable: procurar que tengamos productos inocuos para el consumo humano.















