30 Octubre 2009
En diálogo con LA GACETA Rural, Paulina Marchant de la firma Bayer Crop Science (Chile), sostuvo que el uso de los fitosanitarios es muy complejo, sobre todo si el productor lo quiere aplicar en las condiciones ideales y que no queden sobre los frutos residuos que superen las exigencias de los mercados. El límite máximo de residuos (LMR) de plaguicidas es un estándar que permite verificar que el producto ha sido usado correctamente. Se utilizan las siglas LMR, MRL, Tolerancia, WHL, pero en todos los casos representa la concentración máxima en mgr/kg de un residuo permitido o reconocido como aceptable sobre un alimento, producto agrícola o animal.
La especialista sostuvo que cada país tiene un registro de uso local. Cuando se exportan alimentos o frutos frescos, debe fijarse si el producto tiene tolerancia de importancia o un LMR por defecto y si se debe cumplir con el mismo. Hay que tener en cuenta el período de carencia que permita cumplir con ese LMR en el país de destino.
Los límites de plaguicidas surgen cuando se analiza la toxicología y la metabolización del producto. En los 'marbetes o etiquetas' de los agroquímicos se establecen los LMR propuestos por el fabricante, que se debe contrastar con el país de destino. Un establecimiento que esté certificado con Buenas Prácticas Agrícolas no tiene problemas de residuos de agroquímicos, ya que está muy bien controlado todo lo referente al tipo de formulación permitida sobre el cultivo, dosis a aplicar, número de aplicaciones, máximo de aplicaciones, dosis, etc.
Un LMR debe respetarse porque es un límite legal. Si una fruta supera un LMR, por una mala aplicación o por una mala dosificación, puede terminar siendo decomisada en el país de destino y el exportador y el país de origen sancionados por no cumplir con la norma.
La especialista sostuvo que cada país tiene un registro de uso local. Cuando se exportan alimentos o frutos frescos, debe fijarse si el producto tiene tolerancia de importancia o un LMR por defecto y si se debe cumplir con el mismo. Hay que tener en cuenta el período de carencia que permita cumplir con ese LMR en el país de destino.
Los límites de plaguicidas surgen cuando se analiza la toxicología y la metabolización del producto. En los 'marbetes o etiquetas' de los agroquímicos se establecen los LMR propuestos por el fabricante, que se debe contrastar con el país de destino. Un establecimiento que esté certificado con Buenas Prácticas Agrícolas no tiene problemas de residuos de agroquímicos, ya que está muy bien controlado todo lo referente al tipo de formulación permitida sobre el cultivo, dosis a aplicar, número de aplicaciones, máximo de aplicaciones, dosis, etc.
Un LMR debe respetarse porque es un límite legal. Si una fruta supera un LMR, por una mala aplicación o por una mala dosificación, puede terminar siendo decomisada en el país de destino y el exportador y el país de origen sancionados por no cumplir con la norma.
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