Por Gustavo Frías Silva
05 Marzo 2010
Soja, entre la buena cosecha y el interés del PE
La zona productiva tucumana muestra una imagen gratificante. Estimaciones locales y foráneas ubican a la producción nacional de la oleaginosa en más de 52 millones de toneladas. El papel que jugarán las presiones financieras y las consecuencias para el país por el enfrentamiento entre la Mesa de Enlace y el Gobierno nacional
En lo que respecta a la producción de granos, recorrer los campos tucumanos ubicados en la franja este y al sur de la provincia es gratificante, ya que muestra el potencial productivo de la región que en pocos años pasó a ser una eficiente zona para estos cultivos: se ven fincas con soja y maíz en buen estado de desarrollo, muy verdes, en floración o en llenado de granos. Los productores tucumanos y los de todo el NOA, aceptaron y adaptaron rápidamente las herramientas vinculadas a la siembra directa e hicieron que los campos de la región se muestren como ahora. Esto, por supuesto, acompañados de buenas condiciones ambientales, edáficas y sin problemas de plagas o de enfermedades para su normal crecimiento y desarrollo.
Según diversas informaciones, los campos de granos -sobre todo los de soja en el país- muestran también un excelente estado vegetativo y reproductivo, por lo que la producción de granos para esta campaña podría llegar a ser todo un récord. Esto da grandes satisfacciones a los productores, debido al éxito alcanzado en el uso de la mejor tecnología disponible.
La estrella
En la provincia se están estimando más de 290.000 hectáreas sembradas con la soja y valores en superficie mucho más bajos de maíz y sorgo. Este hecho muestra a las claras que la estrella para esta campaña agrícola 2009-2010 vuelve a ser la oleaginosa en toda la región y, claro está, en el país.
Todo esto se da a pesar de todos los cuestionamientos políticos y ecológicos esgrimidos en los últimos tiempos. No obstante, sin lugar a dudas, algo se sigue haciendo mal para este gran avance de la soja sobre otros cultivos de granos. No sólo precios y rendimientos llevan al productor a realizar estas siembras; además, la incertidumbre frente a otras explotaciones hace que vaya por lo seguro y a muy corto plazo. Según el servicio de Guía Estratégica para el Agro (GEA) -de la Bolsa de Comercio de Rosario-, la producción de soja, durante el ciclo 2009/2010, llegará a los 52,5 millones de toneladas; un 70% por encima del período anterior, que estuvo atravesado por una de las sequías más agudas de los últimos tiempos.
Los datos suministrados por el organismo explican, además, que se cumplió la intención de siembra récord de 18,7 millones de hectáreas y que durante febrero el clima acompañó la evolución de los cultivos. De ese modo, de no mediar más lluvias durante la época de cosecha -aunque se alerta sobre enfermedades de fin de ciclo-, la producción se ubicaría por encima de las 52 millones de toneladas.
Roya
Debe destacarse que la roya ya esta presente en numerosos zonas del país, entre ellas el NOA, por lo que los productores y los organismos de control están trabajando para impedir que esta peligrosa enfermedad ataque los cultivos de soja y genere perdidas en cosecha con las disminuciones de rendimientos. Estos datos de cosecha también son similares a los estimados por otros organismos foráneos como el Departamento de Agricultura de Estado Unidos (USDA, por sus siglas en inglés: United States Department of Agriculture), que dan valores similares y que, incluso, estiman que se podría alcanzar los 53 millones de toneladas en soja.
Aunque existe mucha cautela respecto del clima, analistas tanto del sector público como del privado coinciden en que el ciclo viene con mejores perspectivas para el sector, en comparación con el anterior, que registró una magra recolección de unas 30,9 millones de toneladas.
Destino
Hasta acá, todo lo que se dijo es muy bueno. Pero el interrogante pasa por qué sucederá cuando empiece la trilla y cuál será el destino que el productor le dará a esta soja.
El Gobierno nacional mira con cierto optimismo la futura recolección, ya que el 35% de todo lo que se coseche de soja irá directamente a sus arcas (alrededor de 19 millones de toneladas) y con precio lleno, ya que este no incluye el flete y otros gastos.
Actualmente, las presiones financieras que soporta el sector afectan a todos los productores, pero de diferente manera, ya que los chicos y medianos no tienen la escala y, por lo tanto, la espalda financiera para aguantar la entrega de su cosecha. No obstante, la necesidad del Estado es tal, que quiere que se comercialice todo, para poder captar esos fondos.
El enfrentamiento entre la mesa de enlace (el campo) y el Poder Ejecutivo Nacional persiste e, indudablemente, continuará durante esta trilla que esta próxima a realizarse. Y las consecuencias pueden ser muy graves. Es por ello que se deben buscar soluciones rápidas y concretas para evitar males mayores; empezando, por sobre todas las cosas, con el diálogo y no con posiciones extremistas de ambas partes, que afecten profundamente al país.
Según diversas informaciones, los campos de granos -sobre todo los de soja en el país- muestran también un excelente estado vegetativo y reproductivo, por lo que la producción de granos para esta campaña podría llegar a ser todo un récord. Esto da grandes satisfacciones a los productores, debido al éxito alcanzado en el uso de la mejor tecnología disponible.
La estrella
En la provincia se están estimando más de 290.000 hectáreas sembradas con la soja y valores en superficie mucho más bajos de maíz y sorgo. Este hecho muestra a las claras que la estrella para esta campaña agrícola 2009-2010 vuelve a ser la oleaginosa en toda la región y, claro está, en el país.
Todo esto se da a pesar de todos los cuestionamientos políticos y ecológicos esgrimidos en los últimos tiempos. No obstante, sin lugar a dudas, algo se sigue haciendo mal para este gran avance de la soja sobre otros cultivos de granos. No sólo precios y rendimientos llevan al productor a realizar estas siembras; además, la incertidumbre frente a otras explotaciones hace que vaya por lo seguro y a muy corto plazo. Según el servicio de Guía Estratégica para el Agro (GEA) -de la Bolsa de Comercio de Rosario-, la producción de soja, durante el ciclo 2009/2010, llegará a los 52,5 millones de toneladas; un 70% por encima del período anterior, que estuvo atravesado por una de las sequías más agudas de los últimos tiempos.
Los datos suministrados por el organismo explican, además, que se cumplió la intención de siembra récord de 18,7 millones de hectáreas y que durante febrero el clima acompañó la evolución de los cultivos. De ese modo, de no mediar más lluvias durante la época de cosecha -aunque se alerta sobre enfermedades de fin de ciclo-, la producción se ubicaría por encima de las 52 millones de toneladas.
Roya
Debe destacarse que la roya ya esta presente en numerosos zonas del país, entre ellas el NOA, por lo que los productores y los organismos de control están trabajando para impedir que esta peligrosa enfermedad ataque los cultivos de soja y genere perdidas en cosecha con las disminuciones de rendimientos. Estos datos de cosecha también son similares a los estimados por otros organismos foráneos como el Departamento de Agricultura de Estado Unidos (USDA, por sus siglas en inglés: United States Department of Agriculture), que dan valores similares y que, incluso, estiman que se podría alcanzar los 53 millones de toneladas en soja.
Aunque existe mucha cautela respecto del clima, analistas tanto del sector público como del privado coinciden en que el ciclo viene con mejores perspectivas para el sector, en comparación con el anterior, que registró una magra recolección de unas 30,9 millones de toneladas.
Destino
Hasta acá, todo lo que se dijo es muy bueno. Pero el interrogante pasa por qué sucederá cuando empiece la trilla y cuál será el destino que el productor le dará a esta soja.
El Gobierno nacional mira con cierto optimismo la futura recolección, ya que el 35% de todo lo que se coseche de soja irá directamente a sus arcas (alrededor de 19 millones de toneladas) y con precio lleno, ya que este no incluye el flete y otros gastos.
Actualmente, las presiones financieras que soporta el sector afectan a todos los productores, pero de diferente manera, ya que los chicos y medianos no tienen la escala y, por lo tanto, la espalda financiera para aguantar la entrega de su cosecha. No obstante, la necesidad del Estado es tal, que quiere que se comercialice todo, para poder captar esos fondos.
El enfrentamiento entre la mesa de enlace (el campo) y el Poder Ejecutivo Nacional persiste e, indudablemente, continuará durante esta trilla que esta próxima a realizarse. Y las consecuencias pueden ser muy graves. Es por ello que se deben buscar soluciones rápidas y concretas para evitar males mayores; empezando, por sobre todas las cosas, con el diálogo y no con posiciones extremistas de ambas partes, que afecten profundamente al país.














