Por Gustavo Frías Silva
28 Enero 2011
Es posible servir a la mesa carne buena y barata
La provincia ofrece excelentes condiciones agroclimatológicas para la producción de carne vacuna. Diversos establecimientos abastecen al mercado local y a otros distritos con calidad similar a la de la Pampa Húmeda. Pero las políticas oficiales para el sector hacen caer la producción y, en consecuencia, generan la suba de precios.
En el NOA, Santiago del Estero lidera la ganadería vacuna, para la producción de carnes. Le sigue Salta y, más atrás, -en pequeña escala, pero con potencial en infraestructura-, Tucumán.
En las dos primeras, la modalidad principal de producción es la cría extensiva, de poca productividad debido a la baja receptividad de los campos, al manejo extensivo y a la insuficiente infraestructura. La capacidad industrial instalada sólo satisface parte del mercado interno. Actualmente, crecen las inversiones en tecnología -en especial, en infraestructura y en pasturas-, para aumentar las cría y para engorde; esto logró muy buena productividad, que muestra el potencial regional.
Las perspectivas favorables se fundan en la creciente demanda nacional de terneros para invernada y en el bajo grado de tecnificación que viene en aumento en los últimos años, con la incorporación de nuevos sistemas de producción más intensivos, con adecuados manejos de pasturas y diferimiento de alimento forrajero.
Es de destacar, además, que la región posee un bajo grado de abastecimiento del consumo regional de carne y la posibilidad de acceder a mercados demandantes de productos trazados y libres de BSE (conocido como el mal de la "vaca loca").
En nuestra provincia
Pese a su pequeño territorio, Tucumán ofrece excelentes condiciones agroclimatológicas para la producción de carnes vacunas de elevada calidad. Diferentes establecimientos agropecuarios abastecen no sólo al mercado local -con calidad similar a la de la producción de la Pampa Húmeda-, sino también a otras provincias del país que reciben ganado producido y engordado en nuestro distrito.
Tanto el engorde del ganado a campo abierto -con pasturas naturales o implantadas-, como la alimentación a corral (feed-lot) permiten obtener carne con elevada terneza y con una seguridad alimentaria, que cumple con la normativa de los mercados más exigentes en materia de calidad e inocuidad.
La actividad ganadera es importante para la región y, en especial, para Tucumán, donde significa dotar de valor agregado al grano, con lo que se hará sustentable la agricultura. En nuestra provincia se llegaron a sembrar más de 290.000 hectáreas con soja. En la actualidad, rondarían las 250.000 hectáreas, debido al aumento del área de maíz y de caña de azúcar. Si se considera que se requiere rotar de un 30% a un 50% -según estipulan técnicos e instituciones de investigación, como el INTA y la Estación Experimental Agroindustrial Obispo Colombres (Eeaoc)-, debería haber una superficie cercana a las 75.000 hectáreas de maíz y/o sorgo sembradas, que podrían ser transformadas en carne.
Con esto se puede lograr producir unas 50.000 toneladas de carne o 100.000 toneladas de cerdo, que es más de 10 veces el consumo porcino local.
Incertidumbre
No obstante, las actuales políticas ganaderas -que se mueven en una espesa bruma- sólo generan incertidumbre en el sector, a pesar de que los precios del ganado en pie subieron bastante en los últimos meses, para satisfacción de muchos ganaderos.
Pero la alegría no es tal: los costos de producción se elevaron rápidamente, con un gran porcentaje en forrajes, en insumos veterinarios, en mano de obra y en instalaciones ganaderas. Esto deja a los ganaderos con las manos atadas, y sin saber qué dirección tomar en el corto, mediano y largo plazo.
Uno de los parámetros para determinar la nebulosa en la que se encuentra la ganadería es la escasez de hacienda que se viene observando en los establecimientos ganaderos; especialmente, en los feed-lot. Es la primera causa de que los números no cierren, ya que aumentó el valor de terneros y novillitos, insumos básicos de la ganadería. A lo dicho renglones arriba debe sumarse el costo de la alimentación, que subió un 20% en los últimos dos meses.
Preocupa mucho que la producción en la Argentina hoy este cayendo. Los números son claros: se desplomó el consumo de carne por habitante, de 70 kilogramos a 50 kilogramos por habitante, al año. Esto se debe a la suba del producto en las carnicerías que suministran al mercado interno.
Debido a que se producen menos vacunos, el precio sube; y continúan las trabas a las exportaciones y sigue sin norte la política que el Gobierno aplica en el sector.
Es importante que las autoridades se den cuenta de esto. Sólo deben concretarse políticas claras, para que la producción aumente, para que se obtenga carne buena y barata en las mesas y para que se envíen los mejores cortes a los mercados internacionales, que pagan sumas mayores de las que puede pagar el mercado interno, pero que servirá para que la rentabilidad del sector mejore y para que aumente el ingreso de divisas al país.
En las dos primeras, la modalidad principal de producción es la cría extensiva, de poca productividad debido a la baja receptividad de los campos, al manejo extensivo y a la insuficiente infraestructura. La capacidad industrial instalada sólo satisface parte del mercado interno. Actualmente, crecen las inversiones en tecnología -en especial, en infraestructura y en pasturas-, para aumentar las cría y para engorde; esto logró muy buena productividad, que muestra el potencial regional.
Las perspectivas favorables se fundan en la creciente demanda nacional de terneros para invernada y en el bajo grado de tecnificación que viene en aumento en los últimos años, con la incorporación de nuevos sistemas de producción más intensivos, con adecuados manejos de pasturas y diferimiento de alimento forrajero.
Es de destacar, además, que la región posee un bajo grado de abastecimiento del consumo regional de carne y la posibilidad de acceder a mercados demandantes de productos trazados y libres de BSE (conocido como el mal de la "vaca loca").
En nuestra provincia
Pese a su pequeño territorio, Tucumán ofrece excelentes condiciones agroclimatológicas para la producción de carnes vacunas de elevada calidad. Diferentes establecimientos agropecuarios abastecen no sólo al mercado local -con calidad similar a la de la producción de la Pampa Húmeda-, sino también a otras provincias del país que reciben ganado producido y engordado en nuestro distrito.
Tanto el engorde del ganado a campo abierto -con pasturas naturales o implantadas-, como la alimentación a corral (feed-lot) permiten obtener carne con elevada terneza y con una seguridad alimentaria, que cumple con la normativa de los mercados más exigentes en materia de calidad e inocuidad.
La actividad ganadera es importante para la región y, en especial, para Tucumán, donde significa dotar de valor agregado al grano, con lo que se hará sustentable la agricultura. En nuestra provincia se llegaron a sembrar más de 290.000 hectáreas con soja. En la actualidad, rondarían las 250.000 hectáreas, debido al aumento del área de maíz y de caña de azúcar. Si se considera que se requiere rotar de un 30% a un 50% -según estipulan técnicos e instituciones de investigación, como el INTA y la Estación Experimental Agroindustrial Obispo Colombres (Eeaoc)-, debería haber una superficie cercana a las 75.000 hectáreas de maíz y/o sorgo sembradas, que podrían ser transformadas en carne.
Con esto se puede lograr producir unas 50.000 toneladas de carne o 100.000 toneladas de cerdo, que es más de 10 veces el consumo porcino local.
Incertidumbre
No obstante, las actuales políticas ganaderas -que se mueven en una espesa bruma- sólo generan incertidumbre en el sector, a pesar de que los precios del ganado en pie subieron bastante en los últimos meses, para satisfacción de muchos ganaderos.
Pero la alegría no es tal: los costos de producción se elevaron rápidamente, con un gran porcentaje en forrajes, en insumos veterinarios, en mano de obra y en instalaciones ganaderas. Esto deja a los ganaderos con las manos atadas, y sin saber qué dirección tomar en el corto, mediano y largo plazo.
Uno de los parámetros para determinar la nebulosa en la que se encuentra la ganadería es la escasez de hacienda que se viene observando en los establecimientos ganaderos; especialmente, en los feed-lot. Es la primera causa de que los números no cierren, ya que aumentó el valor de terneros y novillitos, insumos básicos de la ganadería. A lo dicho renglones arriba debe sumarse el costo de la alimentación, que subió un 20% en los últimos dos meses.
Preocupa mucho que la producción en la Argentina hoy este cayendo. Los números son claros: se desplomó el consumo de carne por habitante, de 70 kilogramos a 50 kilogramos por habitante, al año. Esto se debe a la suba del producto en las carnicerías que suministran al mercado interno.
Debido a que se producen menos vacunos, el precio sube; y continúan las trabas a las exportaciones y sigue sin norte la política que el Gobierno aplica en el sector.
Es importante que las autoridades se den cuenta de esto. Sólo deben concretarse políticas claras, para que la producción aumente, para que se obtenga carne buena y barata en las mesas y para que se envíen los mejores cortes a los mercados internacionales, que pagan sumas mayores de las que puede pagar el mercado interno, pero que servirá para que la rentabilidad del sector mejore y para que aumente el ingreso de divisas al país.
Lo más popular






















