Riego, los errores que no hay que repetir

El agua es uno de los recursos naturales más importantes para que una actividad productiva tenga éxito y se llega a una buena cosecha, siempre y cuando el líquido se encuentre disponible en tiempo y forma en los momentos claves del cultivo. La sequía que afectó nuestra provincia en enero y febrero pasado hicieron que no solo se pierdan lotes sembrados de granos y plantados de caña de azúcar, sino también los lotes de soja que actualmente se están cosechando, siempre y cuando estas lluvias lo permitan -vaya la paradoja-. Se están dando como resultado rindes de hasta un 50% de lo que se cosechó, como promedio en los últimos años.

En el último informe de la Guía Estratégica para el Agro (GEA) de la Bolsa de Comercio de Rosario se registró una caída en la producción nacional de soja estimada en 43,1 millones de toneladas. La falta de lluvias y el importante estrés termo hídrico sufrido por las regiones del NOA y NEA son los principales motivos de esta caída en la producción, que no pudo ser compensada por los buenos resultados que se observan en provincia de Buenos Aires y en la soja de segunda de otras partes del país.

Los daños registrados en las provincias de Tucumán, Salta, Chaco y Santiago del Estero, donde se cultivan 2,5 millones de hectáreas de soja, son muy significativos: rindes menores a 10 quintales y pérdidas de 2 millones de toneladas respecto de los 6 millones estimadas. Este escenario confirma que la problemática de la falta de lluvias y el manejo de los recursos hídricos en el NOA y NEA es permanente y persistente. En diversas zonas se combina no solo la necesidad de lluvias y la falta de riego, sino también la urgencia por un manejo inteligente y racional de los recursos hídricos.

Cuando las sequías aparecen en la región son muy pocos los ejemplos para destacar. No hay referencia de que los hombres de campo y los gobiernos provinciales hayan realizado alguna obra o planificado alguna estrategia para aprovechar el agua en el momento que abunda, la que luego es utilizada en el momento que escasea.

En muchas zonas se desperdició históricamente el recurso hídrico sin hacer reservorios para las reiteradas y naturales épocas de sequía. Luego de cada lluvia se deja correr el agua dulce por canales, arroyos y ríos bajo la idea de deshacerse del agua que, en algún momento, aparece como sobrante. Sin embargo, cuando el agua empieza a escasear y las reservas se agotan, la preocupación cunde por no haber acumulado la mayor cantidad posible de agua de lluvia.

Los ejemplos para estos días abundan. Basta ver que actualmente hay lotes de soja, maíz y poroto, como así también cañaverales, que se perdieron totalmente, en su gran mayoría por los efectos de la falta de agua en enero y febrero, que además hicieron que se perdiera hasta un 50% de su rendimiento, en cosecha promedio, de los últimos años normales en cuanto a precipitaciones.

Certeza
Es cierto que muchas veces los cultivos extensivos no permiten tener una amortización "adecuada" de una inversión en riego, pero otras veces tener la certeza de cosecha permite, por lo menos, analizar la inversión no solo privada sino, sobre todo, la pública.

Un cultivo con soja hoy se está cosechando con rendimientos que van desde los 800 kg/ha a los 1.600 kg/ha. Con lluvias normales, en años anteriores, los promedios fueron de 3.000 y con riegos los valores a cosecharse superaron los 4.000 kg/ha.

Lo mismo vale para los otros cultivos como caña de azúcar, trigo, maíz, poroto, garbanzo y cítricos, entre los más cultivados en nuestra provincia.

Es por ello que debe insistirse con los planes para lograr un uso eficiente del agua en Tucumán, ya que la capacidad potencial es muy grande. Basta ver la cantidad de ríos en nuestra geografía, y el agua que pasa de largo sin utilizarla adecuadamente como recurso.

No hay dudas de que nuestra región y la provincia tienen una problemática por el manejo racional de los recursos hídricos y es de alta prioridad seguir estudiándola. Luego proceder a construir las obras necesarias. Hay varios logros como las obras realizadas a través del Prosap en Lules y en Tafí del Valle, pero aún falta avanzar más.

Se debe destacar que actualmente la mayor parte del financiamiento del Programa de Servicios Agropecuarios Provinciales (Prosap), con un total de U$S 45 millones, está orientado a habilitar nuevas áreas de riego, que en Tucumán todavía están en carpeta y cuentan con la aprobación del Banco Mundial (BM) para financiarlas. Por ejemplo, hay obras como la de Choromoro y de otras cuencas como El Tala, Alto Verde y Medina.

Aprender de los errores permite avanzar sobre este tipo de contingencias climáticas. Hay que estar preparados para que, cuando se repita el fenómeno, no afecte la producción tucumana y después haya que lamentar el hecho de que no hay agua para riego, cuando la tenemos al alcance de la mano.

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