Por Gustavo Frías Silva
18 Mayo 2012
La meta es aumentar el consumo de papa
Tucumán tiene las condiciones agroecológicas para producir papa para consumo y para semilla, durante la temporada normal y en contraestación del cultivo. Las propiedades alimentarias del tubérculo para la salud humana pueden potenciar la demanda per cápita y disparar un mayor consumo en el país. Promueven la ingesta diaria de una papa mediana.
Las características agroecológicas de Tucumán permiten a la provincia caracterizarla como una zona muy buena para la producción de papa, no solo para consumo directo e industrial sino también como productora de semilla de alta calidad.
Los cultivos para semilla se desarrollan durante el período entre la primavera y el verano (octubre-marzo) en valles de altura, en el departamento de Tafí del Valle. La papa para consumo e industria, que corresponde mayormente a la denominada producción primicia o temprana, se localiza en las zonas de pedemonte y de llanura, y se realiza durante el período entre el invierno y la primavera.
También se suman algunas producciones otoñales en la zona sur y norte de la provincia, zonas a las cuales las plantaciones realizadas deben escaparles a las heladas.
Con todo esto se puede afirmar que los tucumanos pueden obtener papa fresca todo el año, pero lo que se necesita es ver la forma de que el consumo per cápita en la provincia y en el país aumente (hoy se registra unos 55 kg por año). Es un producto dentro de todo muy accesible de la canasta familiar, que tiene características organolépticas que la hacen un alimento muy importante para el consumo humano y que trae aparejado grandes beneficios para la salud.
Es conocido que muchas plantas, tanto naturales como cultivadas, producen diversos compuestos que son muy benéficos para la salud humana, entre los que se pueden nombrar a la aspirina, que se obtiene a partir de una planta por todos conocidas como es el sauce.
El mundo busca en los alimentos la posibilidad de lograr dietas balanceadas que favorezcan la salud y prevengan enfermedades. Hoy se habla de alimentos funcionales ya que su consumo proporciona beneficios a la salud más allá de su valor nutritivo.
La papa (Solanum tuberosum), originaria de los Andes peruano-bolivianos, fue consumida por más de 8.000 años y era considerada por los Incas como uno de los tesoros más preciados que les daba la tierra. Los españoles introdujeron la papa en Europa en el siglo XVI, como una curiosidad botánica que fue utilizada originalmente como planta medicinal. Con el tiempo se reconocieron sus atributos como alimento convirtiéndose poco a poco en la base de su alimentación. En años recientes, la tasa de crecimiento de producción de papa se aceleró, y aumentó así su importancia relativa frente al maíz y al arroz, y actualmente representa el tercer cultivo de importancia alimentaria en el mundo.
Beneficios saludables
Este tubérculo tiene además de un alto contenido de carbohidratos (principalmente almidón), una cantidad importante de vitaminas hidrosolubles, minerales, fibras y proteínas de elevado valor nutritivo. No obstante, la característica que permite incluir a la papa dentro de los alimentos funcionales es su contenido de los denominados compuestos antioxidantes.
En papa, la cantidad y actividad antioxidante de los polifenoles saludables puede ser entre 1 a 5 veces menor que en otros vegetales, tales como la espinaca y el brócoli. Sin embargo, la papa aporta la mayor cantidad de polifenoles a la dieta humana debido a su elevado consumo. Además hay otras variedades de papa con mayores niveles de polifenoles saludables.
Actualmente en el Instituto de Investigaciones Biológicas-Conicet de la Universidad Nacional de Mar del Plata se ha formado un equipo multidisciplinario que tiene por objetivo estudiar la regulación de la producción de los polifenoles saludables para contribuir a aumentar el contenido de los mismos en la papa. Diferentes estudios muestran que los niveles de los polifenoles saludables son mayores en la piel respecto de la pulpa de las variedades de papa investigadas.
Estos resultados revalorizan a la papa como alimento saludable y permiten sugerir tres prácticas poco habituales, al menos en nuestro país, y es el conservar la piel de la papa para su consumo; incorporar a la dieta variedades de papa de pulpa y piel coloreada y la ingesta diaria de raciones equivalentes a una papa mediana en diferentes recetas. No hay duda que esto colaborará no solo en mejorar el consumo, sino que permitirá aumentarlo en procura de aumentar la demanda de este alimento básico y así mejorar -en cierta medida- el sistema productivo argentino de papa que sufre de manera permanente los efectos negativos de los ciclos comerciales del producto, que determinan precios superlativos o precios de quebranto en lapsos de tiempo muy cortos. Como siempre decimos, es necesario pensar, proyectar y actuar en conjunto para llegar a buenos resultados.
Los cultivos para semilla se desarrollan durante el período entre la primavera y el verano (octubre-marzo) en valles de altura, en el departamento de Tafí del Valle. La papa para consumo e industria, que corresponde mayormente a la denominada producción primicia o temprana, se localiza en las zonas de pedemonte y de llanura, y se realiza durante el período entre el invierno y la primavera.
También se suman algunas producciones otoñales en la zona sur y norte de la provincia, zonas a las cuales las plantaciones realizadas deben escaparles a las heladas.
Con todo esto se puede afirmar que los tucumanos pueden obtener papa fresca todo el año, pero lo que se necesita es ver la forma de que el consumo per cápita en la provincia y en el país aumente (hoy se registra unos 55 kg por año). Es un producto dentro de todo muy accesible de la canasta familiar, que tiene características organolépticas que la hacen un alimento muy importante para el consumo humano y que trae aparejado grandes beneficios para la salud.
Es conocido que muchas plantas, tanto naturales como cultivadas, producen diversos compuestos que son muy benéficos para la salud humana, entre los que se pueden nombrar a la aspirina, que se obtiene a partir de una planta por todos conocidas como es el sauce.
El mundo busca en los alimentos la posibilidad de lograr dietas balanceadas que favorezcan la salud y prevengan enfermedades. Hoy se habla de alimentos funcionales ya que su consumo proporciona beneficios a la salud más allá de su valor nutritivo.
La papa (Solanum tuberosum), originaria de los Andes peruano-bolivianos, fue consumida por más de 8.000 años y era considerada por los Incas como uno de los tesoros más preciados que les daba la tierra. Los españoles introdujeron la papa en Europa en el siglo XVI, como una curiosidad botánica que fue utilizada originalmente como planta medicinal. Con el tiempo se reconocieron sus atributos como alimento convirtiéndose poco a poco en la base de su alimentación. En años recientes, la tasa de crecimiento de producción de papa se aceleró, y aumentó así su importancia relativa frente al maíz y al arroz, y actualmente representa el tercer cultivo de importancia alimentaria en el mundo.
Beneficios saludables
Este tubérculo tiene además de un alto contenido de carbohidratos (principalmente almidón), una cantidad importante de vitaminas hidrosolubles, minerales, fibras y proteínas de elevado valor nutritivo. No obstante, la característica que permite incluir a la papa dentro de los alimentos funcionales es su contenido de los denominados compuestos antioxidantes.
En papa, la cantidad y actividad antioxidante de los polifenoles saludables puede ser entre 1 a 5 veces menor que en otros vegetales, tales como la espinaca y el brócoli. Sin embargo, la papa aporta la mayor cantidad de polifenoles a la dieta humana debido a su elevado consumo. Además hay otras variedades de papa con mayores niveles de polifenoles saludables.
Actualmente en el Instituto de Investigaciones Biológicas-Conicet de la Universidad Nacional de Mar del Plata se ha formado un equipo multidisciplinario que tiene por objetivo estudiar la regulación de la producción de los polifenoles saludables para contribuir a aumentar el contenido de los mismos en la papa. Diferentes estudios muestran que los niveles de los polifenoles saludables son mayores en la piel respecto de la pulpa de las variedades de papa investigadas.
Estos resultados revalorizan a la papa como alimento saludable y permiten sugerir tres prácticas poco habituales, al menos en nuestro país, y es el conservar la piel de la papa para su consumo; incorporar a la dieta variedades de papa de pulpa y piel coloreada y la ingesta diaria de raciones equivalentes a una papa mediana en diferentes recetas. No hay duda que esto colaborará no solo en mejorar el consumo, sino que permitirá aumentarlo en procura de aumentar la demanda de este alimento básico y así mejorar -en cierta medida- el sistema productivo argentino de papa que sufre de manera permanente los efectos negativos de los ciclos comerciales del producto, que determinan precios superlativos o precios de quebranto en lapsos de tiempo muy cortos. Como siempre decimos, es necesario pensar, proyectar y actuar en conjunto para llegar a buenos resultados.
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