Por Gustavo Frías Silva
09 Noviembre 2012
REUTERS
Como informamos en esta edición sobre algunas recomendaciones técnicas al momento de tomar la decisión de siembra de granos brindadas por algunos especialistas y productores, es necesario recalcar que la soja será "la vedette" este año en la siembra nacional y regional.
Muchos técnicos especializados en analizar la actual situación productiva nacional, y como viene moviéndose el mercado internacional de granos, estiman que la producción sojera en la Argentina será récord por los numerosos beneficios económicos que acarrean.
No debemos olvidar que estos mejores resultados económicos perjudican en definitiva la sustentabilidad del sistema, por lo que nunca se debería pensar en el largo plazo.
Hasta el momento se ve que las lluvias en todo el país están "llegando" y los perfiles de suelo empiezan a llenarse y en algunos casos, como la zona núcleo, es ya excesiva generando fuertes anegamientos.
Igualmente se estima que si el clima ayuda un poco, la Argentina alcanzaría la próxima campaña el récord absoluto de alrededor de 20 millones de hectáreas sembradas con soja.
Hoy se habla que de podría llegarse a producir más de 110 millones de toneladas de granos en general, de las cuales 55 millones serán de soja y solo 28 millones de maíz. Este es un número que sin dudas irá en contra de aquellos cultivos como el maíz, que compite por tierra con la oleaginosa.
La estimación que brindan los especialistas tiene una explicación y todos los años es analizado el comportamiento, un estudio que comenzó desde su siembra hace muchos años atrás.
Este cultivo empezó a ser muy importante por lo que los organismos oficiales y privados estudiaron cómo vino comportándose en cuanto a superficie y cómo creció en forma permanente hasta hace unos cuatro años atrás, cuando lo catalogaron de "yuyo maldito" y tuvo su pequeña caída.
La tecnología disponible
"La maldita sojización" debía ser detenida de alguna manera, pero todas las medidas tomadas sólo afianzaron el sistema soja-soja y dejó de lado la rotación con maíz, salvo en productores que analizaron las ventajas del sistema sustentable de la rotación y lo incorporaron como propio. Este fenómeno de la sojización se dio porque en el país los arriendos son mayoría y poco o nada importa el suelo.
Ya no se duda que el PEN realizó lo necesario para que se siga sembrando soja, ya que de ella dependen el grueso de las divisas que ingresan al país, y también un porcentaje muy alto de la recaudación fiscal, a través de las retenciones que tiene.
El crecimiento a lo largo de los años fue dado por la tecnología disponible en el mundo, la cual, en la Argentina y entre los productores del NOA, sobre todo, fue adaptada rápidamente.
La Siembra Directa y la biotecnología de la mano de la soja RR fueron las impulsoras en el mundo de este crecimiento a pesar de las voces ambientalistas en contra, sobre todo europeas que tuvieron y algunos aún tienen, sobre este sistema de producción.
En la Argentina este aumento de la soja trajo aparejado disminuciones de otras producciones, sobre todo del maíz y de la ganadería, pero, como dijimos, de la mano de lo que hizo el Gobierno al respeto.
La soja creció no por lo que hicimos o dejamos de hacer los argentinos, sino -en primera medida- por la gran necesidad de alimentos que tiene el mundo, pero sobre todo de proteínas, en la cual la soja directa o indirectamente tiene una gran importancia.
En el mundo hubo crecimiento económico global y más países comenzaron a mejorar sus ingresos per cápita. Se inició así un rápido crecimiento en la demanda de mejores alimentos: creció la demanda de lácteos, pero más aún la de carnes rojas y blancas, es decir, vacuna, aviar y de cerdo. Los más "ricos" comen más carnes y, en la mayoría del mundo, la carne se produce con granos, especialmente harinas proteicas como la de soja.
A esto se suma que la necesidad de la soja no solo pasa por la alimentación sino también por la necesidad energética, tema en el cual la soja tiene un papel preponderante en la dieta.
Por suerte la necesidad creciente de más alimento y sobre todo de energía hace que los cultivos desplazados por la soja, como el maíz, vuelvan a ser considerados por los productores en bien del sistema productivo sustentable.
Si la Argentina llega a producir lo estimado por los especialistas no cabe duda que algunos cuellos de botellas tendremos y estos deben solucionarse en el corto plazo. Estos son, el cuidado del ambiente, la logística de mover todo lo producido, la financiación que no se mueve a la velocidad de las riquezas que genera esta gran cantidad de granos que se genera y, por supuesto, lograr producir no solo grano crudo sino darle un valor agregado significativo.
Muchos técnicos especializados en analizar la actual situación productiva nacional, y como viene moviéndose el mercado internacional de granos, estiman que la producción sojera en la Argentina será récord por los numerosos beneficios económicos que acarrean.
No debemos olvidar que estos mejores resultados económicos perjudican en definitiva la sustentabilidad del sistema, por lo que nunca se debería pensar en el largo plazo.
Hasta el momento se ve que las lluvias en todo el país están "llegando" y los perfiles de suelo empiezan a llenarse y en algunos casos, como la zona núcleo, es ya excesiva generando fuertes anegamientos.
Igualmente se estima que si el clima ayuda un poco, la Argentina alcanzaría la próxima campaña el récord absoluto de alrededor de 20 millones de hectáreas sembradas con soja.
Hoy se habla que de podría llegarse a producir más de 110 millones de toneladas de granos en general, de las cuales 55 millones serán de soja y solo 28 millones de maíz. Este es un número que sin dudas irá en contra de aquellos cultivos como el maíz, que compite por tierra con la oleaginosa.
La estimación que brindan los especialistas tiene una explicación y todos los años es analizado el comportamiento, un estudio que comenzó desde su siembra hace muchos años atrás.
Este cultivo empezó a ser muy importante por lo que los organismos oficiales y privados estudiaron cómo vino comportándose en cuanto a superficie y cómo creció en forma permanente hasta hace unos cuatro años atrás, cuando lo catalogaron de "yuyo maldito" y tuvo su pequeña caída.
La tecnología disponible
"La maldita sojización" debía ser detenida de alguna manera, pero todas las medidas tomadas sólo afianzaron el sistema soja-soja y dejó de lado la rotación con maíz, salvo en productores que analizaron las ventajas del sistema sustentable de la rotación y lo incorporaron como propio. Este fenómeno de la sojización se dio porque en el país los arriendos son mayoría y poco o nada importa el suelo.
Ya no se duda que el PEN realizó lo necesario para que se siga sembrando soja, ya que de ella dependen el grueso de las divisas que ingresan al país, y también un porcentaje muy alto de la recaudación fiscal, a través de las retenciones que tiene.
El crecimiento a lo largo de los años fue dado por la tecnología disponible en el mundo, la cual, en la Argentina y entre los productores del NOA, sobre todo, fue adaptada rápidamente.
La Siembra Directa y la biotecnología de la mano de la soja RR fueron las impulsoras en el mundo de este crecimiento a pesar de las voces ambientalistas en contra, sobre todo europeas que tuvieron y algunos aún tienen, sobre este sistema de producción.
En la Argentina este aumento de la soja trajo aparejado disminuciones de otras producciones, sobre todo del maíz y de la ganadería, pero, como dijimos, de la mano de lo que hizo el Gobierno al respeto.
La soja creció no por lo que hicimos o dejamos de hacer los argentinos, sino -en primera medida- por la gran necesidad de alimentos que tiene el mundo, pero sobre todo de proteínas, en la cual la soja directa o indirectamente tiene una gran importancia.
En el mundo hubo crecimiento económico global y más países comenzaron a mejorar sus ingresos per cápita. Se inició así un rápido crecimiento en la demanda de mejores alimentos: creció la demanda de lácteos, pero más aún la de carnes rojas y blancas, es decir, vacuna, aviar y de cerdo. Los más "ricos" comen más carnes y, en la mayoría del mundo, la carne se produce con granos, especialmente harinas proteicas como la de soja.
A esto se suma que la necesidad de la soja no solo pasa por la alimentación sino también por la necesidad energética, tema en el cual la soja tiene un papel preponderante en la dieta.
Por suerte la necesidad creciente de más alimento y sobre todo de energía hace que los cultivos desplazados por la soja, como el maíz, vuelvan a ser considerados por los productores en bien del sistema productivo sustentable.
Si la Argentina llega a producir lo estimado por los especialistas no cabe duda que algunos cuellos de botellas tendremos y estos deben solucionarse en el corto plazo. Estos son, el cuidado del ambiente, la logística de mover todo lo producido, la financiación que no se mueve a la velocidad de las riquezas que genera esta gran cantidad de granos que se genera y, por supuesto, lograr producir no solo grano crudo sino darle un valor agregado significativo.














