Yerba Buena, ciudad con pocas veredas

21 Junio 2013
Antiguamente, era solamente un camino estrecho, generalmente formado por el paso de animales y personas. Era un medio de comunicación esencial no sólo en una misma aldea , sino también entre los pueblos. Con el correr de los siglos y el desarrollo de las ciudades se convirtió en sinónimo de progreso. Era impensable caminar por la calle, en medio de los animales y de vehículos, de manera que pasó a ser una parte de ella, pero reservada para los peatones para que estos preservaran su integridad física y la vida. Sin embargo, no siempre ha sido apreciada su importancia en su justa medida. En los últimos días, publicamos notas que tuvieron por protagonistas a discapacitados y a una mujer con sus hijos pequeños y sus padecimientos de vivir en una ciudad con pocas veredas como Yerba Buena.

Varios obstáculos deben sortear quienes tienen limitaciones físicas. "Me voy solo cuando es de noche. Viajo en colectivo. Bajo en la avenida Aconquija y camino cuatro cuadras por la calle. Son 400 metros, pero no hay ni 50 de veredas", dice un joven ciego, licenciado en Filosofía, cuando debe regresar a su hogar en la llamada Ciudad Jardín. "Yerba Buena era un pueblo... Ahora es una gran ciudad, pero sin veredas. Es como un adolescente, que le falta desarrollarse. Si quiero ir a algún shopping, por ejemplo, lo pienso tres veces", agrega. Dos arquitectas consultadas por nuestro diario dijeron que hace un par de años presentaron en la intendencia un proyecto para eliminar las trabas arquitectónicas, pero que jamás fueron convocadas. Insisten en que el municipio acate las normas, establecidas en la Ley Nacional 24.314, que establece qué aspectos se deben tener en cuenta en las edificaciones, en los espacios urbanos y en el transporte. En lo referido a los itinerarios peatonales, la norma prescribe en su capítulo IV, art. 20: "Contemplarán una anchura mínima en todo su recorrido que permita el paso de dos personas, una de ellas en silla de ruedas. Los pisos serán antideslizantes sin resaltos ni aberturas que permitan el tropiezo de personas con bastones o sillas de ruedas. Los desniveles de todo tipo tendrán un diseño y grado de inclinación que permita la transitabilidad, utilización y seguridad de las personas con movilidad reducida".

En julio de 2010, el entonces secretario de Obras Públicas de Yerba Buena, dijo que la superficie total ejecutada con veredas alcanzaba apenas el 40%; el resto -un 60%- es de tierra y pasto. Las ordenanzas establecen que deben tener 1,20 metro de ancho y que deben construirse a 50 cm del cordón cuneta y de la línea municipal. Eso significa que los peatones tienen dos opciones: caminar en el pasto y la tierra o ir por la calle, exponiéndose al peligro de ser atropellados. Un urbanista afirmó que a Yerba Buena le hacía falta un plan estratégico que debería contemplar el problema de la falta de veredas.

La Municipalidad quiere preservar el verde, pero no debería hacerlo a costa de la incomodidad y de poner en riesgo la integridad del transeúnte. Si en una cuadra hay fragmentos de veredas y en la siguiente, sólo pasto, el peatón tiene caminar por la calle, especialmente en los días lluviosos. Hay una responsabilidad de los frentistas para construir y mantener las veredas, es cierto; pero es ineludible que el municipio debe dar una dirección y un orden a la ciudad y hallar el modo de comprometer en ello a sus vecinos. Una urbe es como una casa, debe estar al servicio de sus habitantes y no al revés.

Tamaño texto
Comentarios
Comentarios