LA GACETA / FOTO DE ANALIA JARAMILLO. LA GACETA / FOTO DE ANALIA JARAMILLO.
17 Noviembre 2013
La demolición de la casa Chavanne Nougués se está haciendo con una brutalidad que supera cualquier actitud de buena voluntad por parte de los vecinos del pasaje Bertrés de tolerar los ruidos que pudiesen considerarse inevitables. Usan todo el tiempo el martillo neumático que ocasiona un ruido, cuyo nivel de decibeles, no me cabe dudas, debe superar cualquier normativa posible de tolerancia de audibilidad y los mazazos a la medianera ya han ocasionado rajaduras en la pared colindante, que es mi casa. He hablado quejándome del ruido y de los golpes a la medianera con dependencias municipales y provinciales y unos y otros se pasan la pelota, que hable aquí y allá y finalmente el problema no es de nadie; mientras tanto, por supuesto, el ruido y la demolición continúan y nadie protege nuestros derechos. Que los constructores hagan en su propiedad lo que quieran, pero que tengan la decencia de respetar los derechos de los vecinos que terminamos siendo convidados de piedra de recontra arriba. Y ni qué decir que también respeten el código urbano de construcción, que de todos modos tristemente sabemos que se ha violado y se sigue violando en el ejido urbano de San Miguel de Tucumán: los ejemplos en uno y otro edificio están a la vista de todos. La indefensión de los que simplemente tuvieron y tenemos la "desgracia" de compartir medianera con el edificio en construcción de turno es espantosa.

Roberto Buffo
rabuffo@hotmail.com

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