14 Diciembre 2015
DUEÑO DE LA PISTA. Martínez es el número uno del año. En el circuito platense, “Gurí” se sacó una foto para guardar. Prensa ACTC
Las matemáticas hablaban de 2,5 puntos a favor de Matías Rossi sobre Omar Martínez previo a la definición del campeonato del TC. Pero la estadística se rindió ante una atmósfera que anunciaba lo contrario. En La Plata, donde terminó la temporada, hubo una efervescencia a favor del “Gurí”. Un pronóstico cuyo clima se cumplió pasado el mediodía cuando el entrerriano obtuvo su segunda corona en la popular categoría.
La experiencia de Martínez pudo más que las ganas y juventud de sus rivales, en especial Rossi, considerado el mejor piloto en la actividad nacional en los últimos años. En diálogo con Corsa, el entrerriano había comentado que “la clave para volver a pelear por un título fue el cambio técnico que tuvo la categoría con los nuevos motores y chasis. Esto ayudó a que haya más paridad”.
Martínez sacó a relucir su receta casera. Con equipo propio sobresalió en dos cuestiones que suelen ser el Talón de Aquiles en la especialidad: el motor y chasis. Respecto del impulsor, no lo afectó que Miguel Ojeda lo dejara antes de la segunda fecha. Su escuadra se hizo cargo y se destacó en ese aspecto. Muchos colegas suyos repitieron “¡qué motor que tiene el ‘Gurí’!”.
Casi lo mismo pasó con el chasis cuya atención quedó a cargo de Federico Raffo, quien agarró el fierro caliente dejado por Maximiliano Juárez (chasista campeón con Martínez en 2004) en la penúltima fecha de 2014.
En La Plata una multitud lo acompañó. Ayer a las 6.30 de la mañana hubo una cola de autos de cinco kilómetros para ingresar al autódromo Roberto Mouras. Se habló de 60.000 personas presentes. Más allá del amor por sus marcas, hubo respeto y reconocimiento ante la nueva consagración del entrerriano que se anunciaba desde el sábado por la tarde. Su quinto lugar en la clasificación contrastó con la 22° posición de Rossi. El domingo a la mañana el Chevrolet del “Misil” siguió sin grip y por primera vez en 18 fechas no clasificó dentro de los 10 primeros. “Agotamos los recursos y no vamos a inventar la pólvora en dos horas…”, dijo Matías tras ser sexto en su serie. Mientras que el “Gurí” venció en su batería y pasó a la punta de la Copa de Oro.
En la final Matías partió 18º y fue por el milagro que nunca llegó en un circuito donde escasea el sobrepaso. Martínez ganó la carrera prevaleciendo en una gran lucha con otro histórico que también quería ser campeón, Guillermo Ortelli, segundo al final, delante de Mariano Werner. “Quería ser campeón ganando. El automovilismo siempre da revancha y estoy muy feliz”, dijo un emocionado el “Gurí” luego de alcanzar otra vez la gloria. Además es el campeón más longevo de la historia con 49 años y 11 meses, superando los 49 años y 10 meses del recordado Dante Emiliozzi.
En el año de los nuevos motores y chasis, la transición más grande del TC en cinco décadas, la vigencia y experiencia de un veterano pudo más. Fue una temporada histórica con un campeón como el eterno Omar Martínez.
La experiencia de Martínez pudo más que las ganas y juventud de sus rivales, en especial Rossi, considerado el mejor piloto en la actividad nacional en los últimos años. En diálogo con Corsa, el entrerriano había comentado que “la clave para volver a pelear por un título fue el cambio técnico que tuvo la categoría con los nuevos motores y chasis. Esto ayudó a que haya más paridad”.
Martínez sacó a relucir su receta casera. Con equipo propio sobresalió en dos cuestiones que suelen ser el Talón de Aquiles en la especialidad: el motor y chasis. Respecto del impulsor, no lo afectó que Miguel Ojeda lo dejara antes de la segunda fecha. Su escuadra se hizo cargo y se destacó en ese aspecto. Muchos colegas suyos repitieron “¡qué motor que tiene el ‘Gurí’!”.
Casi lo mismo pasó con el chasis cuya atención quedó a cargo de Federico Raffo, quien agarró el fierro caliente dejado por Maximiliano Juárez (chasista campeón con Martínez en 2004) en la penúltima fecha de 2014.
En La Plata una multitud lo acompañó. Ayer a las 6.30 de la mañana hubo una cola de autos de cinco kilómetros para ingresar al autódromo Roberto Mouras. Se habló de 60.000 personas presentes. Más allá del amor por sus marcas, hubo respeto y reconocimiento ante la nueva consagración del entrerriano que se anunciaba desde el sábado por la tarde. Su quinto lugar en la clasificación contrastó con la 22° posición de Rossi. El domingo a la mañana el Chevrolet del “Misil” siguió sin grip y por primera vez en 18 fechas no clasificó dentro de los 10 primeros. “Agotamos los recursos y no vamos a inventar la pólvora en dos horas…”, dijo Matías tras ser sexto en su serie. Mientras que el “Gurí” venció en su batería y pasó a la punta de la Copa de Oro.
En la final Matías partió 18º y fue por el milagro que nunca llegó en un circuito donde escasea el sobrepaso. Martínez ganó la carrera prevaleciendo en una gran lucha con otro histórico que también quería ser campeón, Guillermo Ortelli, segundo al final, delante de Mariano Werner. “Quería ser campeón ganando. El automovilismo siempre da revancha y estoy muy feliz”, dijo un emocionado el “Gurí” luego de alcanzar otra vez la gloria. Además es el campeón más longevo de la historia con 49 años y 11 meses, superando los 49 años y 10 meses del recordado Dante Emiliozzi.
En el año de los nuevos motores y chasis, la transición más grande del TC en cinco décadas, la vigencia y experiencia de un veterano pudo más. Fue una temporada histórica con un campeón como el eterno Omar Martínez.





















