21 Diciembre 2015
DEMOLEDOR. El Fiat Regatta de Juan María Posse rindió casi a la perfección. la gaceta / fotos de osvaldo ripoll
Lo usual en una definición de campeonato mano a mano, es ver felicidad en quien alcanza el campeonato y tristeza en quien lo pierde. Las generales de la ley se aplican para lo que pasó en la clase N-1. Gustavo Nazar, luego de un sábado cargado de problemas, se dedicó a mantenerse en competencia y así llegó a la meta, campeón con su VW Senda. Ernesto Lord, a su vez, al abandono de la primera etapa por problemas eléctricos le sumó otro ayer, ahora por la rotura de un palier de su Fiat Palio. Así, para él se esfumaron todas las chances.
“La verdad es que no caigo todavía por este título. En el rally hay que ser muy paciente, trabajar muchísimo y no confiarse absolutamente de nada. Antes de llevar el auto al parque cerrado me pasaron mil cosas por la cabeza; cuando empezaba a imaginarme campeón, sacaba el tema de mi cabeza y trataba de enfocarme solamente en el camino, pensar en qué es lo que tenía que hacer”, contó el nuevo campeón.
Gustavo admitió que los nervios no lo dejaron manejar bien. “Pero me tranquilicé, sabía que si me enfocaba en lo mío podía lograr el objetivo.”
¿Por qué salió campeón? Nazar lo explica con claridad: “desde el año pasado que tengo un buen auto, era a mí mismo a quien le fallaba, lo dije siempre. A medida que iban pasando las carreras me iba soltando un poco más, empezaron a llegar los tiempos, los resultados y, por qué no, la suerte.”
Ante la consulta de qué calificación de da a su temporada, dijo feliz “le pongo un 10 redondo”. Y amplió: “creo que las cosas que pasaron, tenían que pasar por algo.”
Para Lord era grande la amargura por el título que se le escapó. “Alberdi parece que no me quiere, siempre tuve problemas en esta carrera. Es increíble lo que me pasó no sólo esta vez, sino también en el certamen: de ocho carreras gané en cinco, abandoné en dos y en otra salí segundo. Y sin embargó no me alcanzó.”
La prueba de la N-1 fue ganada por el debutante local, Juan Russo, con un VW Gol. Fue escoltado por José Aybar (Gol) y por Nazar. La alegría del alberdiano se hizo sentir. “Debuté ganando en mi pueblo, en mi casa, en mi tierra. Este resultado me hace muy feliz. No fue tanto mérito mío, sino del gran auto con que conté. Lo aceleré hasta el final.”
“La verdad es que no caigo todavía por este título. En el rally hay que ser muy paciente, trabajar muchísimo y no confiarse absolutamente de nada. Antes de llevar el auto al parque cerrado me pasaron mil cosas por la cabeza; cuando empezaba a imaginarme campeón, sacaba el tema de mi cabeza y trataba de enfocarme solamente en el camino, pensar en qué es lo que tenía que hacer”, contó el nuevo campeón.
Gustavo admitió que los nervios no lo dejaron manejar bien. “Pero me tranquilicé, sabía que si me enfocaba en lo mío podía lograr el objetivo.”
¿Por qué salió campeón? Nazar lo explica con claridad: “desde el año pasado que tengo un buen auto, era a mí mismo a quien le fallaba, lo dije siempre. A medida que iban pasando las carreras me iba soltando un poco más, empezaron a llegar los tiempos, los resultados y, por qué no, la suerte.”
Ante la consulta de qué calificación de da a su temporada, dijo feliz “le pongo un 10 redondo”. Y amplió: “creo que las cosas que pasaron, tenían que pasar por algo.”
Para Lord era grande la amargura por el título que se le escapó. “Alberdi parece que no me quiere, siempre tuve problemas en esta carrera. Es increíble lo que me pasó no sólo esta vez, sino también en el certamen: de ocho carreras gané en cinco, abandoné en dos y en otra salí segundo. Y sin embargó no me alcanzó.”
La prueba de la N-1 fue ganada por el debutante local, Juan Russo, con un VW Gol. Fue escoltado por José Aybar (Gol) y por Nazar. La alegría del alberdiano se hizo sentir. “Debuté ganando en mi pueblo, en mi casa, en mi tierra. Este resultado me hace muy feliz. No fue tanto mérito mío, sino del gran auto con que conté. Lo aceleré hasta el final.”





















