08 Marzo 2017
A Rodolfo Aranda se le acabó la paciencia, a juzgar por lo hecho. Ayer, por la mañana, presentó un recurso de amparo en contra de la Municipalidad de Yerba Buena, debido a que el Concejo Deliberante de esa ciudad no lo ha incorporado como concejal. En su escrito, considera que se trata de una omisión arbitraria.
Sucede que, desde el 4 de octubre del año pasado, ese cuerpo legislativo municipal posee un documento enviado por la Junta Electoral Provincial, en el que se comunica que la vacante dejada por el otrora edil Lisandro Argiró -quien abandonó su puesto para asumir como secretario de Gobierno del intendente, el radical Mariano Campero- debe ser cubierta por Aranda.
No obstante, en estos cinco meses, aunque se realizaron varias sesiones (la mayoría se levantó por falta de quórum), no fue citado. “Hasta la fecha, no he logrado que me tomen juramento ni que me reciban en la banca que, por ley y por derecho, me corresponde”, dice Aranda en el planteo judicial. Vale recordar que en los últimos meses de 2016, el Concejo yerbabuenense estuvo prácticamente paralizado por la falta de acuerdo para la renovación de autoridades.
De acuerdo a sus dichos, una de las explicaciones más recientes que ha recibido, en voz del presidente del cuerpo, el concejal Benjamín Zelaya (a quien califica de “inefable”), es que no ha sido constituida la Comisión de Peticiones y Poderes, que es la que debe emitir un dictamen para que se produzca la asunción. “La mora del Concejo constituye una burla y un agravio a la voluntad popular”, concluye Aranda, y solicita que se le ordene al Concejo que lo incorpore (y que los gastos del proceso corran por cuenta de la parte demandada).
La presentación fue realizada ante la Cámara en lo Contencioso Administrativo, y recay»ó en la sala II, a cargo de los camaristas Rodolfo Novillo y Carlos Giovanniello.
Sucede que, desde el 4 de octubre del año pasado, ese cuerpo legislativo municipal posee un documento enviado por la Junta Electoral Provincial, en el que se comunica que la vacante dejada por el otrora edil Lisandro Argiró -quien abandonó su puesto para asumir como secretario de Gobierno del intendente, el radical Mariano Campero- debe ser cubierta por Aranda.
No obstante, en estos cinco meses, aunque se realizaron varias sesiones (la mayoría se levantó por falta de quórum), no fue citado. “Hasta la fecha, no he logrado que me tomen juramento ni que me reciban en la banca que, por ley y por derecho, me corresponde”, dice Aranda en el planteo judicial. Vale recordar que en los últimos meses de 2016, el Concejo yerbabuenense estuvo prácticamente paralizado por la falta de acuerdo para la renovación de autoridades.
De acuerdo a sus dichos, una de las explicaciones más recientes que ha recibido, en voz del presidente del cuerpo, el concejal Benjamín Zelaya (a quien califica de “inefable”), es que no ha sido constituida la Comisión de Peticiones y Poderes, que es la que debe emitir un dictamen para que se produzca la asunción. “La mora del Concejo constituye una burla y un agravio a la voluntad popular”, concluye Aranda, y solicita que se le ordene al Concejo que lo incorpore (y que los gastos del proceso corran por cuenta de la parte demandada).
La presentación fue realizada ante la Cámara en lo Contencioso Administrativo, y recay»ó en la sala II, a cargo de los camaristas Rodolfo Novillo y Carlos Giovanniello.
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