Cartas de lectores III: El “Erizo-virus”

25 Marzo 2021

Cuando el mundo conoció la “identidad” del más famoso de los virus que desató todos los nudos del “paquete” de la pandemia que todavía sufrimos en el planeta comenzó a funcionar el aceitado mecanismo de la publicidad. En el año 2014 hace su irrupción para temor y sorpresa del mundo el ISIS (Por sus siglas en inglés) Estado Islámico de Irak y Siria. Recuerdo haber señalado entonces que el principal objetivo inmediato de la organización terrorista de un sector fundamentalista islámico era instituir la palabra “Estado”. La prensa mundial, en abundantes océanos de tinta justificados por los modos de accionar del alzamiento terrorista fue plasmando en titulares y en sus textos las palabra “Estado Islámico” ligada a la identificación religiosa fundamentalista. Primer triunfo. La Alemania de Hitler también inventó lo de las mentiras como ametralladora de consignas. Ya en 1957 el escritor norteamericano Vance Packard (1914-1996) advierte los modos que se utilizaban en su país para inducir conductas consumistas por métodos de manipulación psicológica. Un libro suyo fue un éxito en EEUU, Europa y luego en casi todos los países de Occidente. Los terroristas a los que aludo parecen haber leído ese libro que aquí se llamó “Las formas ocultas de la propaganda”. Ellos -con una crueldad sin parangón- degollaban personas que secuestraban.  Los videos que se ocuparon de filmar a propósito,  recorrieron el mundo. Sí, gracias a la prensa que los difundió y los mencionaba como “Estado Islámico”. Primer triunfo propagandístico. Casi sin costo. Los medios “colaboraban”, menos quien esto escribe, porque en todas sus columnas (LA GACETA y El Nuevo Herald - Miami) se abstuvo de citarlos como “Estado islámico”. Esta referencia viene a propósito del modo en que, desde no se puede precisar dónde, se empezó a difundir la “imagen” del virus y por la supuesta similitud con una corona. Fue entonces que le dieron una jerarquía monárquica. Se ve atractivo, colorido, amigable. ¿Cuál fue la intención de los que diseñaron su rostro, lo maquillaron y lo difundieron por el mundo? Semejante virus invisible, terrorista, inescrupuloso y con vocación planetaria se luce -gracias a tan generoso y equivocado diseño- como cuasi amigable, acariciable. Hasta digno de ser una “mascota”. Para contrarrestarlo y en el mínimo y acotado espacio que puede abarcar la firma de este columnista cree contribuir llamándolo “erizo-virus”. Una pequeña revolución para abatir a esa monarquía de perversidad sin límites, aunque se la morigere con barbijos que tapan la sonrisa y enredan la voz. Y con distanciamiento social que atenta contra la gratificante y vital condición gregaria que caracteriza a los seres humanos. Para el cierre: fue un error de magnitud darle un rostro atractivo y amable a un factor despreciable y venenoso para toda la raza humana.

Carlos Duguech

c.duguech@gmail.com

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