Cartas de lectores V: películas de Disney

29 Mayo 2021

Sostener que el beso del príncipe a la Blancanieves en el clásico de Disney, fue dado "sin su consentimiento", es decir sin que el cadáver de la jovencita lo consintiera, es, lo menos, un disparate. Como el conjunto de la "construcción" del feminismo ideológico que, ahora, apunta sus cañones a los filmes infantiles clásicos de Disney, entendiendo por "clásico", también, a los producidos antes del aluvión posmoderno y derecho humanista que ha infeccionado su producción más actual. Porque es falso que, en aquellos, las mujeres estuvieran condenadas, por "una visión androcéntrica y machista", a roles secundarios, de "sumisión y discriminación". Parecen no considerar, por ejemplo: 1) "Pinocho": quien salva y transfigura al muñeco es una suerte de "madre celestial" y no Gepetto, su "creador"; 2) "La bella durmiente": quienes no solo protegen a Aurora, enfrentan a la bruja y terminan armando -hasta con un escudo de cruzado- al príncipe que la derrota -ya como un demonio- son tres hadas de la tercera edad; 3) "Cenicienta": el príncipe del caso se limita a hacerla buscar con su zapatito, porque, en realidad, esa historia de amor y justicia es posible gracias al poder de la maternal "hada madrina"; 4) "Peter Pan": Wendy, la deliciosa adolescente, capitanea maternalmente a sus hermanos, a los "Niños Perdidos" de Nunca Jamás, al mismo Peter, y termina decidiendo el destino de todos, junto a "Campanita", que incide siempre en la voluntad de su jefe y amigo… y podemos seguir. Como se ve: todas mujeres, imágenes de madres, abuelas, hermanas, amigas, "empoderadas", usando la terminología tendenciosa del activismo feminista. Pero, entonces, los clásicos de Disney -tanto en el cine como en la historieta- ¿son incuestionables? De ninguna manera, pero los cuestionamientos válidos y profundos jamás serían visualizados por la miopía ideológica. Jamás percibirán que en las "familias" de los personajes icónicos de Disney, Mickey y Donald, no existen padres, ni madres, nadie tiene padre ni madre, por lo cual no hay, tampoco, hijos; todos son, a lo sumo, tíos y sobrinos (ni siquiera el pato multimillonario que bien podría ser abuelo, no es más que el "tío" Patilludo). De modo que "la ideología de la multinacional Disney" más que "desempoderar" mujeres, ha contribuido, por décadas, a deformar, en las mentes de los niños, el concepto de familia (padre, madre e hijos), clave para su formación cultural, cosa que, en realidad, la ideología del feminismo aplaude, al ritmo de esta "multinacional". Lo mismo que el absoluto desprecio al trabajo: en las producciones Disney nadie trabaja y es imposible saber de qué viven, cómo se mantienen y de dónde sale la montaña de dinero donde nada el tío Patilludo… y podemos seguir. Familia y trabajo, nada menos, en un país como el nuestro, urgido de familias que sean capaces de contener, formar y "empoderar" a sus hijos de tan sólidos valores, como los de nuestra cultura hispanocriolla, que la maldad del mundo no derrumbe, y de gobiernos capaces de generar fuentes de trabajo tan genuinas como un desarrollo productivo nacional, valiente y soberano. ¡Otra que el besito al cadáver de la Blancanieves!

Arturo Arroyo


amarroyo@hotmail.com.ar

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