La grieta
Al parecer, los argentinos vamos a estar enfrentados siempre, por distintas razones, pero sin consenso. En esta lucha salud versus economía, el personal en dependencia piensa obviamente distinto según sea su empleador. Y argumenta según el lado que le toque estar. Los del sector privado van a trabajar a regañadientes porque se funde la patronal si no lo hacen, pero expresan a cada rato temor porque están expuestos al virus. Los empleados públicos no van siempre a trabajar salvo esenciales, pero no se preocupan. Cobran sí o sí... la patronal en este caso es el Estado, fundido, pero que sigue emitiendo sin respaldo y pagan. Algo que no pueden hacer los privados que se endeudan hasta llegar al cierre de sus empresas. Que lamentablemente son las que dan empleo. O sea, no sólo están en bancarrota, sino que dejan gente afuera, creciendo el desempleo a límites inimaginables. Y aumentando la grieta ante la segura acusación hacia los públicos de que, claro, ¿qué les importa a Uds. si cobran sus haberes en tiempo y forma, trabajen o no? ¡Grieta! Somos un barco con timón, pero sin timonero, o con varios timoneros, lo que, en definitiva, es lo mismo. El barco está sin control. Si a los tripulantes se les dice que se resguarden en las cabinas, y mientras se dirigen a ellas, se les dice que estén en cubierta, se produce un caos. Y chocan los que quieren subir, con los que están bajando. y se agreden mutuamente, la situación se violenta y la armonía...si la hubo...se hace trizas. Grieta. Fíjense nada más en las grandes empresas estatales, (¿es necesario nombrarlas o es como preguntar qué color es el caballo blanco de San Martín?), cuyos empleados perciben sueldos que triplican, cuatriplican o quintuplican los del resto, aun siendo estatales también. Pero trabajan restringido, con turnos difíciles de conseguir, en burbujas, no todos los días, no horario completo. Y los "no privilegiados" lo saben. Y eso sigue alimentando el resentimiento social...¡que lo hay! "A ti llamamos los desterrados... a ti suplicamos gimiendo y llorando en este valle de lágrimas". Ojalá desde arriba venga esa ayuda que nos sensibilice y nos hermane, que nos ayude a superar enfrentamientos y a tener equidad los unos para con los otros y los otros para con los unos. Argentina doliente y sufrida... ¡cuánto te debemos! Todos... porque es como que miramos a otro lado. Y sigue desmoronándose todo.
María Estela López
24 de Septiembre 1.431
Concepción



















