En estos momentos estamos sufriendo aparte del Coronavirus otra pandemia: ¡Las motos! Estacionan donde quieren y cuando quieren y el ejemplo más reciente en LA GACETA del domingo 4 donde apreciamos una panorámica de la Municipalidad publicitando la semipeatonalización de la 25 de Mayo; ¿Y qué vemos? ¡Una moto está estacionada y a contramano! Por lo demás, ya lo sabemos: circulan por la izquierda o por el medio, negando el sobrepaso en actitud provocativa. ¿Semáforos? No existen o son todos daltónicos (o hubo corte de energía). Están diseñadas para dos personas y vi hasta cinco, sobre todo señoras rellenitas con un vocabulario con frases que no figuran en el diccionario de la Real Academia, o sea toda la familia. Ahora lo peor: si un motociclista viene sin luces circulando a contramano o por la izquierda, si lo chocan y hay lesiones, etc., viene el secuestro y el mal momento y si alguien cobró por los daños provocados, que por favor me avise. En cuanto a los accidentes, creo que lo corren de atrás al coronavirus. Digo esto porque tengo parientes médicos que trabajan en Hospitales públicos y comentan que la mayor parte de las camas y urgencias son privativas de los accidentes de motos y esto ocasiona un costo que lo pagamos todos y a veces personas con otras dolencias y que requieren atención inmediata, tienen que derivarlos. Aclaro: esto no es para todos porque hay honrosas excepciones, que cuando uno los ve circular con casco, patente, luces y van por la derecha, dan ganas de pararlos y pedirles un autógrafo.
Alberto A. Segulja
alansegconstrucc@gmail.com


















