Afirma que su sueño es transformar a El Bajo en algo así como el pintoresco barrio porteño de La Boca. La comparación no es caprichosa ni descabellada, ya que La Boca acusó problemas similares hace unas décadas, inseguridad, basurales, edificaciones abandonadas, oscuridad y de a poco, durante la intervención de varias administraciones sucesivas, se fue transformando en un ícono de Buenos Aires hasta ser uno de los principales y más visitados atractivos turísticos de esa ciudad.

La intendenta Rossana Chahla se ilusiona con esta idea, pero ella misma le arroja un manto de realidad al proyecto: “El municipio no puede solo, no tiene el poder de policía para reordenar esa anarquía ni tampoco el presupuesto para concretar las obras necesarias; necesita del apoyo y del respaldo del gobierno provincial”.

A Chahla, El Bajo le toca una fibra íntima, ya que su familia tuvo actividad comercial durante décadas en ese barrio.

El Bajo y una historia de proyectos fallidos y promesas incumplidas

Junto a parte del equipo técnico de planeamiento, integrado por el subsecretario de Planeamiento Urbano, ingeniero Edgardo Reverso, la directora de Catastro y Planificación, arquitecta Guadalupe Rearte, y el subdirector de Planificación Urbana, arquitecto Marcelo Beccari, la intendenta le presentó a LA GACETA el Máster Plan que elaboró el municipio, que incluye la intervención de casi 30 cuadras.

Más de 30 ejes de intervención

Consultada sobre si tenía conocimiento de que existe otro proyecto similar, elaborado por los asesores del legislador José Seleme (“Proponen transformar El Bajo en una especie de mini Puerto Madero”, LA GACETA, 18/02/26), la intendenta dijo que sí estaba enterada y que sería interesante aunar esfuerzos para que la recuperación del histórico barrio finalmente se concrete.

El plan del municipio es quizás menos oneroso que el de Seleme, aunque el legislador había aclarado en su momento que pretendía que gran parte de la inversión provenga del sector privado.

Proponen transformar El Bajo en una especie de mini Puerto Madero

El proyecto que impulsa Chahla, si bien es menos costoso que el de Seleme, abarca un sector más amplio y consta de más de 30 ejes de intervención urbana (por una cuestión de espacio no pueden desarrollarse todos aquí), entre los que pueden destacarse la peatonalización de la calle Díaz Vélez (entre Benjamín Aráoz y Charcas) y del pasaje Sargento Gómez, donde se crearía el “Paseo de los Inmigrantes”. También la semipeatonalización de ocho cuadras: las tres primeras de 24 de Septiembre, desde su comienzo hasta la iglesia La Merced; las tres primeras cuadras de Benjamín Aráoz; y las dos cuadras del pasaje Charcas, que es la continuación de Crisóstomo Álvarez, entre las avenidas Sáenz Peña y Brígido Terán. Esto implica la semipeatonalización/adoquinado de 885 metros lineales, y la peatonalización de 280 metros.

Polo gastronómico y puestos

Otros puntos sobresalientes son la recuperación de la plaza La Madrid como paseo público, la reubicación de 152 puestos de venta bajo la cubierta existente de los hangares de la ex terminal, con un concepto moderno y ordenado y un diseño arquitectónico unificado, en línea con las estructuras originales de techos a dos aguas inclinadas, que deben repararse, lo que sería un “Paseo Popular”, con gastronomía incluida, y la creación de un “bodegón” en la esquina con vista al parque 9 de Julio, donde se impulsaría un polo gastronómico y turístico.

Otras intervenciones de envergadura son la reparación, bajo un mismo criterio urbanístico, de 2.150 metros de veredas en muy mal estado según el relevamiento; la ampliación de 1.920 metros de veredas hoy angostas; nuevo arbolado en, además de la plaza, 24 de Septiembre, avenida Sáenz Peña primera cuadra y en tres cuadras de avenida Brígido Terán. El arbolado también incluye la restauración paisajística en las nuevas peatonales y semipeatonales y en la rotonda de Brígido Terán y Bernabé Aráoz, hoy sin árboles y semi abandonada.

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Se contempla además la colocación de unas 125 nuevas farolas urbanas, a los largo de 1.750 metros.

El proyecto incluye la restauración del histórico edificio de la ex estación ferroviaria y la recuperación del ex Predio Ferial para diferentes usos comerciales, turísticos, gastronómicos y culturales.

“Yo prefiero soñar en grande, porque de esta manera, si se concreta al menos una parte, ya será mucho más que nada. En cambio, si pensás en chiquito los resultados serán chiquitos o ningunos”, afirmó la intendenta durante la exposición del plan, sin dejar de bromear sobre su propia postura, al reconocer que algunos, incluso su esposo, la tildan de “demasiado fantasiosa”.