La implementación del Fondo de Asistencia Laboral (FAL), en el marco de la reforma laboral de 2026, podría convertirse en un cambio estructural para el mercado financiero argentino, al reintroducir un actor clave que el sistema perdió hace más de una década: el inversor institucional de largo plazo. Según Javier Casabal, Sr Fixed Income Strategist en Adcap Grupo Financiero, la desaparición de las AFJP en 2008 -en simultáneo con la crisis subprime- dejó al mercado local sin su principal demandante de activos de largo plazo. “Mientras otros países como Brasil lograron recuperar rápidamente el valor de sus activos, Argentina quedó rezagada, con un sistema enfocado casi exclusivamente en liquidez de corto plazo y cobertura frente a inflación o devaluación”, acota.
“Desde entonces, el mercado se redujo a instrumentos de corto plazo. Eso generó un descalce entre el ahorro -que es corto- y las necesidades de financiamiento de la economía real, que son de largo plazo”, señala Casabal. En este contexto, los FAL -que cuando se implementen recibirán parte de los aportes de las empresas de su masa salarial para cubrir futuras indemnizaciones- podrían modificar esa dinámica. Al canalizar esos recursos hacia vehículos de inversión administrados por entidades financieras, se genera una masa de capital estable, creciente y con vocación de largo plazo.
“Estos fondos tienen el potencial de convertirse en ese inversor que hoy falta: uno capaz de financiar proyectos de largo plazo, desde infraestructura hasta crédito hipotecarioˮ, explica. Además, su impacto no se limitaría al financiamiento. Casabal destaca que este tipo de inversor también puede desempeñar un rol clave en la estabilidad del mercado.
Como ejemplo, recuerda la corrida contra los bonos ajustados por inflación en junio de 2022, cuando la falta de compradores estructurales amplificó la caída de precios.
“Si hubieran existido fondos con horizonte de largo plazo, podrían haber absorbido parte de esa volatilidad comprando activos a precios deprimidos. Probablemente, la intervención del Banco Central no habría sido necesaria en la misma magnitudˮ, afirma.
En el corto plazo, el desarrollo de estos fondos podría incluso habilitar emisiones más largas por parte del Tesoro, tanto en pesos como eventualmente en dólares. Dado el vínculo de los salarios con la inflación, se espera que los instrumentos ajustados por CER sean los principales beneficiarios en una primera etapa. Si la regulación entrara en vigor en julio, desde Adcap Grupo Financiero estimamos que para mayo de 2027 los Fondos FAL alcanzarían en tamaño a los Fondos Comunes de Inversión (FCI) de Cobertura CER y continuarían creciendo hasta representar, hacia fines de 2027, el 32% de los FCI administrados de Renta Fija en Pesos.