El Gobierno decidió ampliar la baja de retenciones al sector agropecuario para las exportaciones de maíz, sorgo y girasol, según lo anunciado en una conferencia de prensa encabezada por el ministro de Economía, Luis Caputo. Durante la presentación, de la que también participaron el secretario de Comercio, Pablo Lavigne, y el secretario de Agricultura, Sergio Iraeta, se estipuló que la nueva política establece que las retenciones a la soja se ajustarán conforme a un calendario ya definido, sin depender de la evolución de la recaudación fiscal.

En 2026, las alícuotas para trigo y cebada experimentarán una reducción de dos puntos a partir de junio. Posteriormente, continuará una disminución gradual en los años sucesivos. Desde 2027, el esquema se amplía a todos los cultivos, incluyendo sorgo, maíz y girasol, con un ajuste mensual previamente determinado.

Durante la conferencia, Caputo remarcó que la relación con el sector agropecuario se basa en la confianza y en el cumplimiento de compromisos asumidos desde el inicio de la gestión. “Desde el primer día dijimos que nuestro objetivo es llevar las retenciones a cero. Ese es el objetivo final”, afirmó el funcionario. Además, sostuvo que la eliminación total de este tributo solo podría concretarse durante un eventual segundo mandato. Según lo explicado por el ministro, el Gobierno busca enviar una señal clara y estable al campo, destacando que todos los tramos de reducción de alícuotas ya están definidos. “Estos anuncios son fijos, programados. Lo que hemos anunciado ahora es efectivamente lo que vamos a hacer”, subrayó Caputo, en referencia a la diferencia con lo planteado el día anterior por el presidente Javier Milei. Esa precisión responde a la inquietud de productores y cámaras del sector, que reclamaron previsibilidad para la toma de decisiones.

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“Más que buscar el impacto en la producción, queremos marcar que el camino por el cual está yendo este gobierno no lo vi nunca”, indicó a LG Play el presidente de la Sociedad Rural de Tucumán, José Frías Silva (h), al ser consultado sobre la decisión nacional. “O sea, en el gobierno de (Mauricio) Macri, si bien hubo una baja de retenciones y después volvió todo a la normalidad, este gobierno tiene un plan entre cejas que podríamos discutir el ritmo, la forma, el tamaño en el que hace la disminución, pero lo importante es que está sobre la mesa el tema y de a poco viene avanzando”, agregó.

Previsibilidad

El anuncio presidencial intenta brindar dar previsibilidad a las próximas campañas agrícolas, bajo este esquema:

• Trigo y cebada: las retenciones bajarán del 7,5% actual al 5,5%. Este cambio se implementará a partir de junio de 2026.

• Soja: se iniciará una quita progresiva que oscilará entre 0,25 y 0,5 puntos porcentuales. El esquema comenzará en enero de 2025 y se extenderá de forma escalonada hasta 2028.

A diferencia de la denominada zona núcleo pampeana, donde el trigo y la cebada representan unidades de negocio rentables y previsibles, en el NOA estos cultivos cumplen una función de conservación del suelo, más que una alternativa financiera.

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Aunque desde las esferas oficiales se presenta la medida como un avance estratégico hacia la competitividad y el desarrollo de las economías regionales, la mirada desde las bases rurales dista significativamente del optimismo gubernamental. “Peor es nada”, reflexionó Hugo Meloni, presidente de la Asociación Civil de Productores Agrícolas y Ganaderos del Norte (Apronor).

En una entrevista telefónica con “La mañana empieza aquí”, de LG Play, el dirigente sopesó el alcance del proyecto y advirtió sobre el riesgo de un nuevo retroceso en la rentabilidad si no se toman medidas de fondo. Al evaluar las medidas, Meloni señaló que hay una desconexión entre el porcentaje de la baja impositiva y el encarecimiento diario de los insumos básicos: “La verdad que muy exiguo lo que se dio. Lo único que es de impacto inmediato es lo del trigo y la cebada. Peor es nada, pero lamentablemente en el contexto en que se lo da es muy exiguo, es muy bajo”, dijo.