El director del Centro de Investigación de Recursos Naturales (CIRN) del INTA, Roberto Casas, explicó que si bien aún no hay mucha información sobre la composición química de las cenizas, según informes técnicos preliminares, no se habrían encontrado sustancias tóxicas en las partículas caídas.
Según el especialista, las primeras consecuencias del fenómeno son las dificultades en la producción de forrajes y el acceso del ganado al agua; a largo plazo, las cenizas favorecerían a la infiltración del agua en los suelos pesados de la zona. "Después de varios años, los minerales de estas deposiciones se mineralizan y pueden ser utilizados por los cultivos y por las plantas nativas de la región. La lluvia es un factor que favorece a la meteorización, es decir a la absorción de los minerales por parte del suelo", afirmó Casas.
Por su parte, Celso Giraudo, técnico del INTA Bariloche, recomendó que los productores estén atentos, abastezcan a los animales de agua en movimiento -arroyos y ríos- y no de tajamares, lagunas, pozones, bebederos y que traten de no mover a los animales para no levantar las partículas del suelo.
También se recomendó no pastorear en contra del viento por el daño que pueden producir las partículas en los ojos de los animales y estar atentos al estado de salud del ganado. Por el momento, las cenizas no superaron los 5 cm de altura, lo que no cubriría la vegetación disponible ni impediría el acceso de los animales a la alimentación.