Ada Lovelace: La “Encantadora de Números” que imaginó ChatGPT en 1843

Ada Lovelace: La “Encantadora de Números” que imaginó ChatGPT en 1843

Fundador de FALK AI, FALK Impellers y FALK Advertising Matters. Es pensador, hacedor, comunicador, formador e impulsor de innovación y transformación en las organizaciones.

Suena loco, ¿verdad? Pensar en ChatGPT casi 200 años antes de que existiera. Pero agarrate Catalina porque hoy vamos a hablar de una mujer cuya visión fue tan adelantada que casi parece que vio el futuro digital desde la Inglaterra victoriana. Me refiero a Augusta Ada King, Condesa de Lovelace, más conocida como Ada Lovelace.

Su primer llanto fue en Londres en 1815. Hija mimada del poeta más rockstar y partuzero de la época, Lord “Jorgito” Byron, y de Annabella Milbanke, una matemática brillante que, dicen, quería alejarla de la "locura poética" paterna educándola en la lógica más estricta.

Permitime irme al joraca un poco pero investigando para la nota di con este fragmento en la wikipedia que es genial y pinta perfectamente la combinación de ambos padres. Esta carta el fiestero Byron le escribía a su amigota Lady Melbourne, que le hacía la gamba, con la que luego sería finalmente su esposa:

"Le agradezco una vez más sus esfuerzos con mi Princesa de los Paralelogramos, que la ha desconcertado más que la Hipotenusa; en su forma de ser no ha olvidado las 'matemáticas', en las cuales solía admirar su ingenio. Su proceder es bastante rectangular, o más bien somos dos líneas paralelas que se prolongan una al lado de la otra hasta el infinito, pero destinadas a no encontrarse nunca."" Byron, George Gordon (1982). «Selected Letters and Journals». Google Books: Hardvard University Press.

Crack el viejo.

Esa fue la cuna de Ada, una mente destinada a ver poesía donde otros solo veían números, la primera programadora de la historia y, sin saberlo, una figura fundacional de esta Era de la Humanidad Aumentada (EHA) que tanto me gusta explorar con vos.

Entre engranajes y poesía

Ada no fue una matemática fría, un simple autómata de los números como a veces nos pintan a los genios. Posta, tenía una mente que bailaba entre dos mundos: la rigurosidad de las ecuaciones y la imaginación desbordante heredada de su padre. Ella misma llamó a su enfoque “ciencia poética” (poetical science). Creía que la imaginación era clave para explorar el mundo invisible de los números y las máquinas -la amo, pienso igual-.

Y fue esa visión la que la conectó con otro personaje singular: Charles Babbage, el inventor cascarrabias que soñaba con una máquina que hiciera cálculos sin los errores humanos que tanto detestaba. Babbage estaba diseñando su “Máquina Analítica”, un monstruo mecánico de engranajes y tarjetas perforadas que era, básicamente, la tatarabuela de tu compu. Un hardware esperando su software.

Fuente: ChatGPT-4o: Ada y Babbage frente a la Máquina Analítica, cuna del software y el hardware. Fuente: ChatGPT-4o: Ada y Babbage frente a la Máquina Analítica, cuna del software y el hardware.

La primera programadora

Nos pongamos en contexto: 1843 en el año de ñaupa y más allá. Sociedad machista como pocas en donde el rol de la mujer, ya era jugado si daban opiniones u osaban trabajar. Una jovencita rebelde no solo entiende una máquina que ni existía, sino que le escribe ¡el primer programa de computación! Posta, en una época victoriana donde a las mujeres de su clase se las educaba para el salón y el matrimonio, Ada estaba diseñando el futuro digital. Una insumisa con causa (y con cerebro).

Ada fue encargada de traducir un artículo sobre la máquina analítica, escrito originalmente en francés por Luigi Menabrea. Sin embargo, su inquietud intelectual la llevó a ir más allá de la simple traducción. Añadió sus propias notas, identificadas de la A a la G, que resultaron ser tres veces más extensas que el texto original. En estas notas, especialmente en la Nota G, se encontraba la verdadera magia de su contribución.

No solo explicó cómo funcionaría la máquina con una claridad asombrosa, sino que incluyó algo revolucionario: un algoritmo detallado para que la máquina calculara los números de Bernoulli. ¿Qué significa esto en criollo? Ada escribió, paso a paso, la primera “receta” de instrucciones explícita para que una máquina realizara una tarea compleja y específica. El primer programa de computadora publicado de la historia. Escrito por una mujer, un siglo antes de que existieran las computadoras electrónicas. ¡Crack nivel diosa!

Máquinas que crean ¿como ChatGPT?

Pero Ada fue más allá. Mientras Babbage veía su máquina principalmente como una súper calculadora, ella vio mucho más. Predijo que si los números podían representar otras cosas –como notas musicales, letras o símbolos–, la máquina podría manipularlos y “tejer patrones algebraicos” de cualquier tipo. Anticipó que las computadoras podrían componer música o generar gráficos.

Sí, leíste bien. En plena Revolución Industrial, rodeada de vapor y fábricas, ella ya soñaba con la capacidad generativa que hoy vemos en la IA. Esa capacidad que permite a ChatGPT escribir un soneto, o Gemini pintar un sueño, tiene su raíz conceptual en la visión de Ada: máquinas que manipulan símbolos para crear algo nuevo.

Si Von Neumann diseñó el 'cerebro' físico de la compu y Turing le dio la lógica universal, Ada fue la que soñó con su potencial 'alma' creativa, la que imaginó qué podría hacer esa máquina más allá de procesar números.

La "Objeción de Lovelace"

Sin embargo, Ada también fue cauta y analítica. En sus notas dejó una reflexión famosa, conocida como la “Objeción de Lovelace”: la máquina “no tiene pretensiones de originar nada. Puede hacer cualquier cosa que sepamos ordenarle cómo realizar” (can do whatever we know how to order it to perform). Es decir, la máquina sigue instrucciones, no “piensa” ni crea por sí misma de forma autónoma.

Este debate sigue más vivo que nunca hoy, ¿no te parece? Cuando le pedimos a ChatGPT que escriba un poema, ¿quién es el verdadero creador? ¿La IA que combina palabras según patrones estadísticos, o nosotros que le dimos la intención, la chispa inicial con el prompt (nuestro pedido a la IA)?

Es como si Ada dijera: 'Mirá, ChatGPT podrá escribir como Borges, pero si yo no le tiro la idea inicial, el 'che, escribime sobre esto', la máquina se queda muda'. La IA es un Fórmula 1 espectacular, pero sin piloto, no arranca ni va a ningún lado. Ada ya nos dejaba pensando en los límites de la originalidad artificial hace casi 200 años, y esa pregunta resuena cada vez que interactuamos con la GenAI.

La “Encantadora de Números” y su legado

Babbage, fascinado por su intelecto y su capacidad para comprender su compleja invención, la apodó “La Encantadora de Números” (The Enchantress of Number). Y vaya si lo era. Ada no solo entendió la Máquina Analítica mejor que nadie en su tiempo, sino que vio su potencial poético, su capacidad de transformar el mundo más allá de la mera aritmética.

Lamentablemente, Ada Lovelace murió re joven, a los 36 años (en 1852). Y la Máquina Analítica de Babbage nunca se construyó completamente durante sus vidas, debido a limitaciones técnicas y financieras. Pero sus ideas quedaron sembradas, esperando el momento justo para florecer en el siglo XX con la llegada de la computación electrónica.

Hoy, Ada Lovelace es reconocida universalmente como una pionera absoluta, un ícono para las mujeres en ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas (STEM). El lenguaje de programación “Ada”, desarrollado en los años 70 por encargo del Departamento de Defensa de EE.UU., lleva su nombre en su honor.

Ada y la Era de la Humanidad Aumentada

¿Por qué te cuento la historia de Ada hoy? Porque su vida y su visión son un faro en esta Era de la Humanidad Aumentada. Ella nos enseñó que la tecnología no tiene por qué ser fría y distante. Que puede ser una herramienta para la creatividad, para la expresión, para potenciar lo mejor de nosotros. Más que una simple "abuela", Ada es casi una 'Madre Espiritual' de la EHA.

Ella no vio a la máquina como un reemplazo del humano, ¡al contrario! Vio una extensión de nuestras capacidades, una herramienta para 'tejer' ideas, arte, música... justo el corazón de la EHA: tecnología que nos potencia, que nos aumenta, sin quitarnos el alma. Ella pensó la tecnología con alma, y eso, amigo lector, es una lección que hoy necesitamos más que nunca.

Nos recuerda que la imaginación, esa “ciencia poética” de la que hablaba, es tan importante como la lógica. Que para navegar este futuro lleno de algoritmos y datos, necesitamos tanto ingenieros como filósofos, tanto programadores como artistas.

Así que la próxima vez que uses tu celular, o que charlés con ChatGPT, acordate de Ada, la Encantadora de Números. La mujer que, allá por 1843, quizás no imaginó exactamente un chatbot en tu bolsillo, pero sí tuvo la genialidad de ver que las máquinas podían ir mucho más allá de los números, que podían manipular símbolos para crear... Y en ese sentido, ¿quién te dice que no imaginó, a su manera, la esencia de lo que hoy nos maravilla (y a veces nos asusta) de la IA Generativa?

Te leo en los comentarios. ¿Creés que la IA actual ya superó la "Objeción de Lovelace"? ¿Puede una máquina ser verdaderamente creativa?

Fuentes para seguir explorando:

- Biografía y Aportes (Wikipedia): Ada Lovelace (Un buen punto de partida con referencias adicionales).

- Contexto de la Máquina Analítica (Wikipedia): Máquina analítica

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