Coparticipación, Ganancias y ATN: lo que Tucumán se juega en 2026

El economista Bernabé Salas analizó el escenario fiscal que se abre para la provincia, el peso de los recursos nacionales en el presupuesto y los riesgos que plantean las reformas impositivas.

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La discusión sobre la coparticipación federal vuelve a ocupar un lugar central en la agenda económica y política del país. Con proyecciones fiscales ajustadas y un debate abierto sobre reformas impositivas, como Ganancias y el esquema laboral, las provincias miran con atención el impacto que tendrán las decisiones nacionales sobre sus cuentas. Y Tucumán enfrenta un 2026 sin sobresaltos en ingresos nacionales, pero con desafíos estructurales cada vez más evidentes.

Así lo analizó en LA GACETA el economista Bernabé Salas, de la Fundación Federalismo y Libertad, quien explicó que las proyecciones de recaudación nacional anticipan un escenario de estabilidad real en los fondos coparticipables. “Para 2026 se espera que la recaudación sea muy similar a la de del año pasado en términos reales, por lo que no habría ni un impacto positivo ni negativo fuerte en las arcas provinciales”, dijo.

La coparticipación continúa siendo el principal sostén financiero de Tucumán ya que alrededor del 75% de los recursos provinciales tienen origen nacional, mientras que apenas el 25% proviene de impuestos propios como Ingresos Brutos, inmobiliario y tasas. “Si ese 75% se mueve, se modifica todo el esquema presupuestario de la provincia. En este caso, no estaríamos ante un año de ajuste forzado por coparticipación”, explicó Salas.

Ganancias, el impuesto clave

Uno de los puntos de mayor incertidumbre está vinculado a la posible reforma del impuesto a las Ganancias, un tributo central para las provincias. “Ganancias es 100% coparticipable y, junto con el IVA, es uno de los impuestos que más aportan a la masa coparticipable. Cualquier modificación significativa en su recaudación impacta directamente en los recursos que reciben los distritos”, advirtió el economista.

Salas remarcó que el debate sobre la reforma laboral no es ajeno a las finanzas provinciales. “Si la reforma reduce la recaudación de Ganancias, las provincias recibirán menos fondos. Es un punto crítico que muchas veces no se discute con la profundidad necesaria”, sostuvo.

ATN: entre la emergencia y la política

Otro eje sensible son los Aportes del Tesoro Nacional (ATN), que representan el 1% de la masa coparticipable. Concebidos como un fondo de emergencia para atender desequilibrios financieros o situaciones excepcionales, su uso ha sido históricamente cuestionado.

“Los ATN son una herramienta profundamente política. Muchas veces no se ejecutan o se distribuyen según acuerdos coyunturales”, afirmó. En ese sentido, recordó que Tucumán fue una de las provincias que más ATN recibió en 2025, incluyendo 20 mil millones de pesos por la emergencia hídrica, mientras que otros distritos, en situaciones críticas similares, no obtuvieron asistencia.

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Más gasto, pero peor composición

Más allá de los ingresos, el economista puso el foco en el perfil del gasto provincial. Según su análisis, el ajuste aplicado en 2024 tras el corte de transferencias discrecionales “ya no existe”. “En 2026 Tucumán va a gastar más que en 2023 en términos reales”, afirmó.

Sin embargo, el problema no es solo cuánto se gasta, sino en qué se gasta. “Hoy hay menos gasto de capital que antes: menos obras, menos infraestructura, menos bienes de uso. Estamos gastando más, pero gastando peor”, advirtió, y calificó la situación como “alarmante” desde el punto de vista fiscal.

El debate pendiente

Salas también apuntó contra el esquema impositivo provincial, especialmente Ingresos Brutos, al que definió como “el peor impuesto del sistema”. “Distorsiona decisiones, genera incentivos a la evasión y encarece la producción. Corregirlo requiere una reforma profunda y un acuerdo entre todas las provincias, algo que hoy no está en discusión”, sostuvo.

Finalmente, recordó que existen impuestos con asignaciones específicas, como el impuesto a los combustibles, cuya recaudación creció fuertemente y se destina, entre otros fines, al Fondo Nacional de la Vivienda. “Tucumán recibe el mismo porcentaje que hace dos años, pero con más recursos. El desafío es cómo se ejecutan esos fondos y cuánta transparencia hay en su uso”, concluyó.

Temas Javier Milei
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