DETERMINANTE. Besar es más importante de lo que se creía.
El radar del amor se prende más que nunca cuando llega febrero. El segundo mes del año identificado en todo el mundo como el del amor se está terminando, así que la publicación de los resultados de la investigación de la Universidad de Abertay, Escocia, irrumpen en un momento ideal para ayudar a San Valentín, patrono del amor, en su trabajo de lograr flechazos.
Los investigadores escoceses tomaron como objeto de estudio la acción de besar. Las investigaciones encabezadas por el Dr. Christopher Watkins sugieren que el contexto emocional-social altera nuestra percepción física. Si estamos predispuestos al "amor" por la fecha, es más probable que nuestro cerebro ignore ciertos defectos biológicos y califique un beso como más satisfactorio.
Lo central de los estudios es que la experiencia de besar está profundamente influida por los pensamientos, las emociones y el significado personal que cada persona le atribuye al momento.
No sólo es una acción. Lo es, pero condicionada por la historia emocional que cada uno lleva a ese momento, las expectativas, el clima afectivo y el grado de conexión. Los investigadores realizaron una encuesta online a participantes del Reino Unido e Italia para conocer sus actitudes, experiencias y fantasías relacionadas con la intimidad. El objetivo fue analizar si el beso es únicamente una respuesta física o si intervienen factores psicológicos.
Momentos
Según la institución europea, el beso es más importante en las fases iniciales para evaluar al otro y en las relaciones estables, para mantener el vínculo. El "Mes del Amor" suele poner a prueba ambos extremos. El estudio sugiere que el beso funciona como una prueba de compatibilidad química.
Al besar, estamos a una distancia mínima que permite que nuestros sentidos recojan información sobre la otra persona. A través del aliento y el gusto, el cerebro procesa señales sobre el sistema inmunológico del otro. Según Watkins, las mujeres (quienes suelen ser más selectivas biológicamente) utilizan el primer beso para descartar parejas que no son compatibles a nivel genético o que no muestran una salud óptima.
Watkins descubrió que en sociedades donde hay más competencia o donde se busca una pareja estable y duradera, el beso se vuelve un ritual mucho más complejo. No es solo placer; es una forma de asegurar que la inversión emocional que se hará vale la pena. El estudio de Abertay confirma que somos máquinas de procesar información incluso cuando creemos que solo estamos siendo románticos.























