Carlos Duguech
Analista internacional
¿Cuándo? ¿La del último día de febrero de este año, cuando ese sábado desde EE.UU. e Israel iniciaron sendos bombardeos sobre objetivos en territorio iraní?
No. La “hora cero” -para quienes nos empeñamos en la búsqueda de la semilla que germinó en el devenir de la historia contemporánea- está en las actitudes y pronunciamientos muy anteriores de los hoy protagonistas principales de la guerra. Son, una sumatoria de contradicciones y riesgos no asumidos.
Una fecha
Desde hace más de una década, el 03/03/2015. Ese día, reunido el Capitolio en Washington, el primer ministro israelí, Bejamin Netanyahu, invitado especialmente por un republicano, se refirió al convenio que negociaba Washington con Teherán.
Dijo: “No impedirá el desarrollo de armas atómicas, sino que lo ‘garantizará’ ”. Un convencimiento del primer ministro, razonablemente preocupado por aquella “consigna” del sistema dominante en la República Islámica de Irán desde su instalación en el país persa luego del derrocamiento del régimen del Sha Mohammad Reza Pahlevi, en 1979. No en las sombras, esa perversa determinación iraní, sino públicamente -y para conocimiento del mundo entero.
Desde Teherán se proclama como consigna a cumplir por la cúpula islámica de gobierno: la “eliminación del Estado de Israel” y la consecuente “liberación de Palestina”. De las 193 naciones miembro de Naciones Unidas, es el único e increíble caso de que uno de ellos (Irán) procure -por todos los medios- destruir al otro (Israel). Variados y numerosos pronunciamientos del Consejo de Seguridad (CS) de la ONU se refieren al asunto con múltiples recomendaciones y advertencias. No más que eso.
El 03/03/2015 en Suiza el secretario de Estado John Kerry (mandato de Obama) negociaba con el canciller en ese entonces de Irán, Mohammad Yavad Zarif, en Montreaux (Suiza) un acuerdo con Teherán. Objetivos: la integración de Irán con el acuerdo del grupo 5+1 (China, EEUU, Francia, Rusia, Reino Unido más Alemania) de congelamiento de las actividades nucleares iraníes y dedicar su gestión en lo nuclear sólo para el uso civil, no bélico.
A cambio se le iban a eliminar gradualmente los embargos (EEUU y ONU). Un acuerdo único en el mundo, logro de la diplomacia creativa, digno de figurar en los anales de la Historia, con H mayúscula. Tal vez por la cercanía (apenas 15 días después, el 18 de marzo) de elecciones en Israel -que finalmente le dieron el triunfo a su partido, el Likud- Netanyahu jugaba sus fichas (pro-electorales) en el Capitolio estadounidense.
Finalmente, se logró el acuerdo 5+1 con Irán (desde el 14/07/2015) en tiempos de Obama, vigente.
Una vez devenido presidente Donald Trump (20/01/2017) y apenas algo menos de un año y medio después (08/05/2018), a instancias insistentes del premier israelí, decide abandonar el tan elaborado acuerdo. Un modo de repudiar a su antecesor Obama, además.
Esa fecha le dio marco a la “Hora cero” de la guerra triangular EEUU-Irán-Israel.
Estrategia israelí
Cualquier nación, frente a una amenaza revestida del valor de una decisión de estado por un régimen teocrático, encaminada -nada menos- que a su desaparición como país, genera anticuerpos que se advierten en su extrema militarización. En este caso, Israel. Claro es que una escalada que le dotara a Irán de un arma nuclear sería insoportable para la tranquilidad y la seguridad de Israel. Sin dudas. Por la irracional y provocativa amenaza iraní.
Cada hora, cada minuto, cuenta. Esta guerra triangular de EE.UU.-Irán-Israel pone en pantalla un rostro diferente. El sistema de armamentos y estrategias ofensivas-defensivas ya no son “de manual”. Asumen la relevancia de las novísimas tecnologías en todos los campos y –se diría, principalmente- en el terreno de lo bélico. Con una particularidad que le da rostro inconfundible: sobre la marcha se diseñan los pasos de la marcha. Casi- no es aventurado decirlo hoy- se prevén los resultados mientras se está creando el instrumento que se supone será hábil para generarlo en el sentido que se desea obtener. Para mejor precisar, una metáfora: la semilla que se está sembrando pre-anuncia no sólo el árbol a lograr sino los frutos que se quieren obtener. Los misiles de toda especie que Irán viene lanzando casi sin pausas -y en abanico- a Israel y a distintos centros de interés estadounidenses en el M.O. dan cuenta de una dinámica evolutiva en su diseño. Y de una producción que sorprende por la continuidad de los lanzamientos. Revelan una disponibilidad generosa y, tal vez, la existencia de una línea de producción activa las 24 horas.
Sumado al asombro que vienen generando la densidad de los lanzamientos de misiles de toda clase y capacidad, portadores de ojivas destructivas, impactan las características de algunos de ellos. Particularmente, las velocidades de desplazamiento de esos artefactos bélicos. ¡Varias veces las del sonido! Toda una revolución bélica tecnológica de puro asombro. Esa capacidad misilística de Irán debería sugerir- por la suerte de Israel- un cese guerrero ¡ya mismo!
Pregunta casi inocente: ¿se podrá reconstruir el acuerdo 5+1 con Irán? Sí, pero con más generosidad en el levantamiento de embargos. ¿Lo haría Trump? El estado de guerra lo impone como solución estruendosa. Para acabar con los estruendos de los bombardeos en Irán, en Israel y en distintos objetivos en el Medio Oriente.
¿Grossi a la ONU? Con la decisión del presidente chileno José Kast – torpe política de entrecasa- de retirarle el apoyo a Michelle Bachelet como candidata a la Secretaria General (la siguen apoyando Brasil y México) el que había obtenido del anterior presidente Gabriel Boric, se despeja, de alguna manera, el camino para el argentino Rafael Grossi. Claro que una mujer en el cargo, “ya es hora”, proclamarán. Será, por primera vez, que una competencia por la Secretaría General de Naciones Unidas se deba dirimir entre géneros.
Fe de erratas
En el “Panorama Internacional” publicado el 16/03/26, titulado “Cuando la ONU perdió su identidad”, en la cifra de víctimas en Gaza -por error de tipeo - se coló un número uno que no correspondía. Se consignó 721.667 en lugar de 72.667. Pido disculpas a los lectores por este error involuntario.























