Según el Banco Mundial, América Latina crece con debilidad y Argentina se destaca como excepción en 2026

  • El Banco Mundial proyectó en Washington que Argentina crecerá 3,6% en 2026, superando el promedio regional del 2,1% y posicionándose como una excepción frente a Brasil y México.
  • La región enfrenta baja inversión e inflación persistente en servicios. Argentina rompe su tendencia de caída impulsada por la transición energética y su oferta de minerales críticos.
  • El informe prevé que Argentina lidere el desempeño del Cono Sur. El éxito dependerá de fortalecer el capital humano y la capacidad estatal para atraer inversiones tecnológicas.

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Hace 5 Hs

La economía de América Latina y el Caribe transita este año un panorama desigual, marcado por tensiones estructurales y un crecimiento limitado. En ese contexto, Argentina se desmarca del promedio regional y aparece como una “excepción”, con perspectivas que la ubican entre los países de mejor desempeño en el Cono Sur, según un informe del Banco Mundial difundido este miércoles en Washington.

El organismo estima que la región crecerá un 2,1% en 2026, por debajo del 2,5% registrado el año anterior, y considera que ese nivel resulta “insuficiente” para impulsar mejoras sustanciales en el bienestar. Con este resultado, América Latina y el Caribe vuelve a ubicarse entre las zonas de menor dinamismo a nivel global, consignó el diario "Ámbito".

En contraste, Argentina evidencia un cambio de tendencia. Luego de varios años de caída, el país muestra señales de recuperación. El Banco Mundial proyecta un crecimiento del PBI del 3,6% en 2026 y del 3,7% en 2027, cifras superiores al 1,6% estimado para Brasil y al 1,3% para México en el mismo período.

El informe también destaca que la transición energética global representa una oportunidad para Argentina, debido a su disponibilidad de minerales críticos y su potencial para integrarse a cadenas de valor vinculadas a tecnologías limpias.

En materia inflacionaria, el documento indica que, tras un marcado proceso de desinflación iniciado en 2022, la desaceleración de los precios ha perdido ritmo. Señala que la inflación subyacente, en particular en el sector servicios, continúa mostrando persistencia.

Se prevé que la mayoría de los países de la región logren llevar la inflación hacia sus metas -o cerca de ellas- entre 2026 y 2027. Sin embargo, el organismo advierte que la etapa final de ese proceso se vuelve más compleja, debido a factores como la dinámica de precios y salarios y los mecanismos de indexación, que sostienen la rigidez en los servicios.

Estos elementos inciden en el bajo dinamismo regional. A la inflación se suman la incertidumbre política interna y condiciones financieras restrictivas, que limitan los niveles de inversión.

Además, los altos costos asociados al pago de intereses de la deuda pública continúan desplazando recursos que podrían destinarse a infraestructura y capital humano.

El informe también aborda el rol de la política industrial. Si bien reconoce un renovado interés global en estas estrategias, advierte sobre el riesgo de repetir experiencias pasadas, como la sustitución de importaciones, que derivó en estructuras productivas poco dinámicas y desequilibrios macroeconómicos.

En ese sentido, plantea que toda estrategia de crecimiento debe incluir la capacidad de impulsar inversiones informadas aunque inciertas, orientadas a nuevos productos, procesos, tecnologías y mercados que eleven la productividad, permitan descubrir ventajas comparativas y generen aprendizaje para avanzar hacia proyectos más complejos.

A partir de este enfoque, el organismo identifica cuatro pilares para una estrategia de crecimiento efectiva: fortalecer el capital humano y las instituciones del conocimiento para adoptar nuevas tecnologías; promover la experimentación empresarial y la distribución del riesgo en sistemas financieros desarrollados; aprovechar al máximo la integración en la economía global; y, como base de todo lo anterior, consolidar la capacidad del Estado.

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