EN EL PABELLÓN OCRE. Allí se ubica el stand que Tucumán comparte con Salta, Jujuy, La Rioja y Catamarca. foto gentileza de matías long
La Feria Internacional del Libro abrió sus puertas en Buenos Aires con el peso simbólico de sus 50 ediciones y, también, con el ruido de un presente político que se coló desde el primer día. En ese escenario -mitad celebración cultural, mitad termómetro del clima nacional- Tucumán vuelve a decir presente con una agenda extensa que se desarrollará hasta el 9 de mayo.
La provincia participa en el stand regional “Norte Cultura” (Pabellón Ocre), compartido con Catamarca, Jujuy, La Rioja y Salta, en una apuesta conjunta apuntada a visibilizar la producción literaria del NOA. El Gobierno de Tucumán, a través del Ente Cultural, impulsa esta participación con el apoyo del Consejo Federal de Inversiones (CFI), en un esquema que combina logística y financiamiento.
En un mercado editorial tan concentrado en Buenos Aires, estos espacios funcionan como vidriera y punto de encuentro. Permiten que sellos independientes, editoriales universitarias y autores locales presenten sus novedades, construyan redes, negocien circulación y disputen atención en un ecosistema tan competitivo como el de la Feria emplazada en La Rural. Pero a la vez queda expuesta una realidad económica que obliga el armado de un stand en el que convive la producción de cinco provincias. La excepción en el NOA vuelve a ser Santiago del Estero, que apuesta por un espacio propio.
Protagonistas
En la agenda tucumana hay poesía, narrativa, ensayos, textos académicos y propuestas híbridas que cruzan géneros y formatos. La programación se abrió con la presentación de “Minga”, de Mario Koltan; una conferencia de la Dra. Graciela Di Benedetto Puerto sobre el libro académico como legado; y más libros en escena: “Hágase la luz” (microrrelatos de Leticia Mure) y “Ponchos y mariposas” (relatos de Patricia Guijarrubia). La de mañana será una jornada intensa, con la poesía de Marx Bauzá, el microrrelato de Juan Carlos Mon y una mesa de la SADE Tucumán que reunirá a Alejandro Rivas, Alejandra Burzac Sáenz y una obra colectiva.
El programa continuará en las siguientes jornadas con propuestas como “Cuentos que te helarán la sangre”, de Julieta Carlorosi y otros autores, y el conversatorio de Melina Moisé sobre hechiceras, curanderas y posesas en el Tucumán del siglo XVII.
PRESENTACIÓN. Santiago Garaño y Emilio Crenzel hablaron del libro sobre el Operativo Independencia que editó Edunt, cuyos títulos están en dos stands: el del Norte y junto a la Red de Editoriales Universitarias.
El fin de semana largo del 2 y 3 de mayo concentra uno de los tramos más densos: poesía con Samuel Amaya y Gustavo Luján; literatura infantil con “Los cuentos de Taficito... ilustrado”; antologías como “Gente de acá (y de allá) VII”; narrativa contemporánea con Marcos Ezequiel Pérez Carranza; y títulos como “El laberinto del cuidado”, de Sonia Toledo; “Útero”, de Ana Carolina Lobos, y “Brevísimo”, de Víctor Hugo Cortés, presentado por Jorge Dubatti. A eso se suman espectáculos de narración oral, mesas de lectura, proyectos educativos y novelas como “Qué difícil es decir te quiero”, de Marcos Rosenzvaig, y “Jugo”, de Pablo Donzelli.
El punto más alto llegará el miércoles 6 de mayo, con la celebración del Día de Tucumán. La jornada incluirá conferencias históricas -como las de Alfonso Santiago sobre Nicolás Avellaneda, y las de Carlos Miguel Segura y Emiliano Salas sobre el lugar de Tucumán en la historia nacional y su economía- y un acto en la Sala Tulio Halperín Donghi. Allí se presentarán obras del Fondo Editorial Aconquija, el libro “Tucumán es zamba”, del Inamu, y “Mujeres, ciencia y universidad” (Edunt). El cierre musical estará a cargo de Mica Flores y Julio Santillán.
Al igual que el año pasado, Tucumán le dará espacio a la representación política llevando una delegación de funcionarios al acto. La información oficial consigna la participación de Raúl Albarracin (Secretario de Gobierno de la Provincia), Susana Montaldo (ministra de Educación), Humberto Salazar (presidente del Ente Cultural) y Silvia Camuña (directora de Letras del Ente).
Tensiones
Pero mientras las provincias organizan sus agendas y los lectores recorren pasillos, la apertura de la Feria dejó una escena que excede lo literario. El acto inaugural estuvo atravesado por tensiones políticas visibles. El secretario de Cultura de la Nación fue abucheado por parte del público, un episodio que condensó el malestar de sectores del ámbito cultural frente a las políticas oficiales.
Los gritos y silbidos contra Leonardo Cifelli alcanzaron su pico cuando el funcionario resaltó la gestión libertaria. “Un desarrollo que ha sido posible gracias al liderazgo del presidente Javier Milei y a la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei”, dijo. Arrecieron los abucheos y el secretario de Cultura contragolpeó: “¿vamos a repetírselo de nuevo? Gracias a Javier Milei y Karina Milei”.
“Argentina empezó a liberarse de problemas estructurales que funcionaban como un límite permanente para pensar en el futuro, como fue, por ejemplo, el caso YPF. ¿Lo arreglaron ustedes lo de YPF o lo arregló el gobierno de Javier Milei? ¿Quién lo arregló?”, preguntó. Desde las tres primeras filas, copadas por funcionarios de la Secretaría y allegados, los aplausos fueron el contrapunto a los gritos del resto, que alcanzaron su pico cuando Cifelli hizo alusión a “Jorge Luis Bórgeres”.
Por su parte, Christian Rainone, titular de la Fundación El Libro, expuso los serios problemas que afronta el sector editorial. Explicó que, a pesar de ser un año récord en libros editados, la tirada cayó 34% y quedó a niveles de 2019. Subrayó además que la participación del Estado en la venta de libros pasó de representar el 29% al 4%.
SÁBADO A LA TARDE. Así circuló el público por el stand del Norte.
Más voces
Fue muy potente el conversatorio que unió a Gabriela Cabezón Cámara, Leila Guerriero y Selva Almada, tres escritoras consagradas que tomaron la palabra y, con distintos matices, pusieron en primer plano el contexto político.
“La Ley de Glaciares no se toca -enfatizó Cabezón Cámara-. El agua vale más que todo, porque sin agua no hay cóndores, no hay vino, no hay helados, no hay flores que florezcan ni patitos. Sin agua no hay colores, no hay vacaciones, no hay frutillas para el postre ni pelopinchos. Sin agua no hay trabajo, no hay mundiales, no hay cultivos, no hay fiestas para bailar ni papá noeles. Sin agua no hay cuentos, no hay viajes, no hay Perlongher, no hay Lamborghinis, no hay libertad ni mariposas. Sin agua no hay poesía, sin agua no hay fotosíntesis, sin agua no hay vida y libros tampoco”.
La escena dejó una imagen elocuente: la cultura como territorio en disputa. Entre los aplausos y los abucheos, entre los libros y los discursos, se dibuja un mapa donde conviven celebración y conflicto. Mientras, la producción cultural sigue empujando para ocupar un lugar en la conversación nacional. Es parte activa de un campo que, como la propia Feria, está lejos de ser neutral.



















