Una agricultura sin rotación no es viable
"En la actualidad asesoro dos grupos: el CREA Santa Rosa, que corresponde a la zona NOA, y el grupo Semiárido Norte que corresponde al norte de Córdoba", explicó Daniel Rossi a nuestro diario. "Todos los campos que asesoro están en Santiago del Estero y en Catamarca; mi función es coordinar las tareas dentro de los grupos, donde las empresas agropecuarias desarrollan un plan de trabajo, con objetivos comunes y relevantes que van desde los aspectos técnicos, pasando por los empresariales y los institucionales", describió.
"Los cultivos que desarrollamos en Catamarca buscan darle más competitividad en la región a la soja, al trigo y al maíz. Pero en Córdoba, aplicamos tecnología de vanguardia para llevar adelante, en forma sustentable, las explotaciones ganaderas", mencionó. "Hoy, tanto la ganadería como la agricultura tienen futuro en el país y en el NOA, ya que ambas se potencian si están vinculadas", opinó. Y agregó: "veo a la región mucho más integrada en las cadenas de valor si se hace tanto agricultura como ganadería".
"Desde el punto de vista económico, hoy es muy difícil hacer rotaciones en agricultura", evaluó. "Pero también es cierto que una agricultura sin rotación no es viable ni sustentable, y con los precios actuales del maíz la rotación soja-maíz da números muy ajustados. Por lo tanto, si el precio de cualquiera de estos dos granos se cae, el negocio se cae", advirtió.
Lamentablemente -reconoció el asesor- "en la Argentina al productor no le basta con aplicar la máxima tecnología y hacer todo lo que esté a su alcance, desde el punto de vista de competitividad e innovación, ya que hay varios factores tranqueras afuera (como las políticas impositivas) que, muchas veces, hacen peligrar el negocio". "Hay que trabajar con profesionalismo", consideró.
Los citricultores tienen su propio grupo
El grupo CREA La Armonía, que preside Diana Chediack, es el único que desarrolla sus tareas en la actividad citrícola nacional. En diálogo con LA GACETA Rural, la productora se mostró muy satisfecha de trabajar con la metodología CREA y, sobre todo, en una actividad como la citricultura que exige permanente actualización y recibir tecnología para ser cada vez más competitivos.
El grupo se conformó hace 18 meses con ocho productores de medianos a chicos, ubicados al norte de Tucumán, en las localidades denominadas Las Piedritas, El Chañar, Taruca Pampa, Los Nogales y La Ramada.
"El grupo suma unas 600 hectáreas, una superficie importante y dentro de una zona muy complicada desde el punto de vista fitosanitario, que es el principal limitante actual en la citricultura, sobre todo los que producimos para exportación", explicó.
"CREA nos ayudó a compartir los problemas cotidianos que tenemos los citricultores medianos y chicos; compartir nos facilita y nos ayuda con las opiniones objetivas y bien intencionadas de nuestros colegas", destacó. Desde el punto de vista técnico agronómico, existen en Tucumán instituciones, como la EEAOC, que son referentes y nos orientan y nos ayudan a solucionar los problemas de nuestros campos.
En el encuentro de setiembre tratarán sus principales problemas. "Sólo podremos seguir adelante si producimos frutas de calidad, caso contrario desapareceremos", advirtió. "Hoy el productor de fruta para industria, sólo de industria, no existe, está fundido", consideró.
Respecto de las enfermedades cuarentenarias, Chediack fue contundente: "tenemos que acostumbrarnos a convivir con plagas y enfermedades y lograr obtener el mínimo impacto de las mismas sobre la fruta".
Producen granos en 16.000 hectáreas
En diálogo con LA GACETA Rural, el ingeniero José Mejail, "productor no propietario", como se autodefine ya que trabaja sobre campos en arriendo, comentó que pertenece al grupo CREA Santa Rosa, cuyos miembros, nueve en total, desempeñan sus actividades en los departamentos de La Cocha, Rumi Punco y en el sur de Catamarca. La actividad principal del grupo es la producción de granos, soja principalmente, con una superficie de 14.000 hectáreas cultivadas con la oleaginosa, en conjunto, y unas 2.000 hectáreas más de maíz, más el trigo que sigue a la soja en la secuencia productiva.
"Pertenecer a un grupo CREA fue una idea muy acertada, ya que la tecnología que manejamos y que recibimos fue enriquecedora para todos, y los resultados fueron muy alentadores", sostuvo Mejail.
"Como agricultor -reconoció- le debo mucho a CREA, fui asesor y ahora productor. La idea de compartir y trabajar juntos y la formación que recibimos, tanto en producción como en gestión, son magistrales", destacó. "La función de CREA es ajustar la tecnología. Por eso realizamos investigación interna y en convenio con instituciones" señaló. El cultivo de la soja, en particular -dijo Mejail-, viene siendo un buen negocio con la incorporación de la siembra directa y de los cultivos transgénicos.
En lo que respecta al maíz, "por varias razones es poco competitivo; si nos comparamos con la zona núcleo, tenemos menores rendimientos y costos (fletes) más caros, lo que nos hace perder competitividad". "El trigo asociado a la soja es un negocio que se sostiene, ya que hoy el trigo aporta más que el maíz, que es importante para mantener un sistema productivo, sustentable y estable. Pero cultivar maíz con los precios actuales es prácticamente inviable, se pierde dinero", advirtió.





















