12 Agosto 2005
Este año se estima que la superficie sembrada con trigo en Tucumán rondará las 200.000 hectáreas, cifra que indica que este cultivo llegó para quedarse entre los productores de la región. Y esto ocurre pensando en un planteo de cultivo sustentable, en donde a la soja la reemplace durante el invierno una gramínea para aportarle una importante cantidad de rastrojo al suelo, en forma de materia orgánica, y así permitir que se incremente el nivel de carbono, que es lo que le dará más sustentabilidad al sistema.
Las lluvias caídas durante gran parte de junio permitieron un buen inicio y, a su vez, desarrollo del cultivo, que hoy pareciera frenarse en algunas zonas productoras por la falta de precipitaciones de las últimas semanas.
Esta superficie cultivada con trigo en Tucumán llevó a los productores a bucear en todos los conocimientos tecnológicos y científicos que estaban a su alcance. No tan sólo para obtener una gran productividad en zonas casi marginales, como pueden ser los suelos en donde hoy se cultiva trigo en Tucumán, sino también para ser más eficientes en las labores de cultivo y de cosecha.
Es, por lo tanto, importante que en el sector productivo de trigos se conozca el trabajo que, sobre "Eficiencia de cosecha y post cosecha del trigo", elaboraron los ingenieros Mario Bragachini y Cristiano Casini, del INTA Manfredi, Estación Experimental ubicada en Córdoba (importante región productora de este grano).
El cultivo del trigo, junto al de la soja y el de maíz, forman parte de la secuencia de cultivos extensivos preponderantes en los esquemas productivos en todo el país, basados en una agricultura intensiva, con siembra directa y organismos genéticamente modificados. En la etapa de cosecha, y en especial en el trigo, las pérdidas suelen ser cuantiosas si no se toman los recaudos necesarios y más en regiones donde los rendimientos son muy bajos y cada grano cuesta más producirlo. Según Bragachini, el promedio de pérdidas de granos de trigo durante la cosecha -a nivel país- ronda los 135 kg/ha que, llevado al caso de Tucumán, representaría nada más ni nada menos que 27.000 toneladas, que quedarían en los campos de la provincia. Esto se daría en el caso de que no se trabaje en forma adecuada durante la etapa de cosecha.
Un importante informe del INTA Manfredi establece que el trigo llega a su madurez fisiológica con una humedad del 30%. A partir de allí sólo pierde agua y el grano está en condiciones de ser cosechado. Y a medida que el grano se va secando, las pérdidas de precosecha por desgrane natural, infestación de malezas y otras adversidades aumentan. Si bien es posible cosechar el grano con más del 18% de humedad, esto no es recomendable, ya que para conservarlo es conveniente secarlo, lo que perjudicaría la calidad del gluten.
Por esto se aconseja comenzar la cosecha del grano cuando llega al 16% o al 18% de humedad, debido a que es el punto en que se logra la mayor eficiencia de funcionamiento de las cosechadoras, con menos desgrane por acción del cabezal y un menor triturado de la paja durante la trilla. Esto permite un mejor trabajo del sacapajas y zarandas En distintas zonas el inicio de la cosecha se demora hasta que el grano alcanza el 14% de humedad, que es el porcentaje base de la comercialización, y también el límite de humedad del grano para almacenajes temporarios, ya sea en silos comunes o bien en bolsas plásticas por tiempos prolongados. Por este motivo, en su informe, Bragachini sostiene que existen causas más que justificadas para realizar una cosecha oportuna, para evitar el desgrane natural y el vuelco del cultivo. Se anticiparía así la fecha de siembra de la soja y al enmalezamiento de fin de ciclo, se evitarían las pérdidas por cabezal de cosechadora y, finalmente, se llegaría a una madurez uniforme.
Una demora en la cosecha aumenta la probabilidad de que el cultivo sea afectado por precipitaciones, con lo cual se reduce el peso hectolítrico del grano. Bragachini sostuvo que en lotes con una diferencia de 15 días y una precipitación de 170 mm, muestran que el peso hectolítrico cae de 80 a 65 kg/hl.
Es aconsejable entonces no demorar el inicio de la cosecha y efectuarla cuando el grano tiene entre un 16% y un 18% al inicio de la trilla para que, una vez finalizada, la humedad no sea inferior al porcentaje base del 14%, con lo cual las pérdidas por captación de los cabezales de las cosechadoras sería aún mayores.
Las lluvias caídas durante gran parte de junio permitieron un buen inicio y, a su vez, desarrollo del cultivo, que hoy pareciera frenarse en algunas zonas productoras por la falta de precipitaciones de las últimas semanas.
Esta superficie cultivada con trigo en Tucumán llevó a los productores a bucear en todos los conocimientos tecnológicos y científicos que estaban a su alcance. No tan sólo para obtener una gran productividad en zonas casi marginales, como pueden ser los suelos en donde hoy se cultiva trigo en Tucumán, sino también para ser más eficientes en las labores de cultivo y de cosecha.
Es, por lo tanto, importante que en el sector productivo de trigos se conozca el trabajo que, sobre "Eficiencia de cosecha y post cosecha del trigo", elaboraron los ingenieros Mario Bragachini y Cristiano Casini, del INTA Manfredi, Estación Experimental ubicada en Córdoba (importante región productora de este grano).
El cultivo del trigo, junto al de la soja y el de maíz, forman parte de la secuencia de cultivos extensivos preponderantes en los esquemas productivos en todo el país, basados en una agricultura intensiva, con siembra directa y organismos genéticamente modificados. En la etapa de cosecha, y en especial en el trigo, las pérdidas suelen ser cuantiosas si no se toman los recaudos necesarios y más en regiones donde los rendimientos son muy bajos y cada grano cuesta más producirlo. Según Bragachini, el promedio de pérdidas de granos de trigo durante la cosecha -a nivel país- ronda los 135 kg/ha que, llevado al caso de Tucumán, representaría nada más ni nada menos que 27.000 toneladas, que quedarían en los campos de la provincia. Esto se daría en el caso de que no se trabaje en forma adecuada durante la etapa de cosecha.
Un importante informe del INTA Manfredi establece que el trigo llega a su madurez fisiológica con una humedad del 30%. A partir de allí sólo pierde agua y el grano está en condiciones de ser cosechado. Y a medida que el grano se va secando, las pérdidas de precosecha por desgrane natural, infestación de malezas y otras adversidades aumentan. Si bien es posible cosechar el grano con más del 18% de humedad, esto no es recomendable, ya que para conservarlo es conveniente secarlo, lo que perjudicaría la calidad del gluten.
Por esto se aconseja comenzar la cosecha del grano cuando llega al 16% o al 18% de humedad, debido a que es el punto en que se logra la mayor eficiencia de funcionamiento de las cosechadoras, con menos desgrane por acción del cabezal y un menor triturado de la paja durante la trilla. Esto permite un mejor trabajo del sacapajas y zarandas En distintas zonas el inicio de la cosecha se demora hasta que el grano alcanza el 14% de humedad, que es el porcentaje base de la comercialización, y también el límite de humedad del grano para almacenajes temporarios, ya sea en silos comunes o bien en bolsas plásticas por tiempos prolongados. Por este motivo, en su informe, Bragachini sostiene que existen causas más que justificadas para realizar una cosecha oportuna, para evitar el desgrane natural y el vuelco del cultivo. Se anticiparía así la fecha de siembra de la soja y al enmalezamiento de fin de ciclo, se evitarían las pérdidas por cabezal de cosechadora y, finalmente, se llegaría a una madurez uniforme.
Una demora en la cosecha aumenta la probabilidad de que el cultivo sea afectado por precipitaciones, con lo cual se reduce el peso hectolítrico del grano. Bragachini sostuvo que en lotes con una diferencia de 15 días y una precipitación de 170 mm, muestran que el peso hectolítrico cae de 80 a 65 kg/hl.
Es aconsejable entonces no demorar el inicio de la cosecha y efectuarla cuando el grano tiene entre un 16% y un 18% al inicio de la trilla para que, una vez finalizada, la humedad no sea inferior al porcentaje base del 14%, con lo cual las pérdidas por captación de los cabezales de las cosechadoras sería aún mayores.





















