¿Qué pasa con el limón?
-No hay dudas de que estamos atravesando un período de crisis, luego de haber avasallado la demanda en los mercados consumidores tanto para la fruta fresca como para los derivados industriales. Y, como es de entender, el productor independiente es parte de este problema.
¿Cómo se resuelve esto?
-Hay una gran confusión en el diagnóstico de las situaciones particulares, donde el productor recibe -aún hoy-, mensajes confusos, como que "el negocio sigue siendo exitoso" o que "el negocio debe achicarse hasta buscar el equilibrio". No se puede, en nombre de la crisis coyuntural y hasta estructural, meter a todos los actores en la misma bolsa. No es lo mismo una empresa integrada con 40 años de desarrollo productivo, técnico y comercial, que un productor primario mal informado que ingresó al sector en los últimos 4 o 5 años. Aún cuando desde hace tiempo se ha venido advirtiendo que había que frenar el crecimiento.
¿El productor primario puede encontrar la salida a través de la integración?
-De ninguna manera. La salida de todos es a través de los mercados y del equilibrio entre la oferta y la demanda. Repito: las empresas integradas estamos bajo la misma coyuntura que el resto, en mayor escala, eso sí, y podemos defender mejor nuestra producción, pero enfrentamos otros niveles de costos que el conjunto no conoce.
¿Entonces, qué hay que hacer desde su perspectiva?
-Las tendencias del mercado tenderán a reequilibrar el contexto, queramos o no. Pero podemos hacer mucho para amortiguar el impacto al sector. Queda mucho por hacer para racionalizar la actividad y potenciarla para el conjunto.
¿Esto deja fuera de juego a alguien?
-Nadie debe ni puede señalar a quién. Pero de nuevo insisto: dentro de la crisis se tiende a igualar a todos, y no es lo mismo trabajar para la excelencia, desde el cuidado de la calidad en cada paso, que ser un productor que no cuida estos aspectos, pero que reclama por la crisis como si lo hiciera.
¿Qué quiere decir?
-Si estructuramos sistemas que garanticen sólo producciones de calidad, exportaciones de calidad y subproductos de calidad, naturalmente se producirá una decantación de los actores. Esto ocurrirá, pero podríamos sufrir mucho menos. No podemos seguir mirando las producciones en "toneladas" como hasta ahora. Hoy son exigibles las normas de calidad para la producción primaria, para el empaque, para la exportación de fruta y para su industrialización y comercialización. La trazabilidad, la inocuidad alimentaria, la conducta medio ambiental y la responsabilidad social empresaria hacen, día a día, a la sustentabilidad del negocio. No se puede seguir mirando a los diferentes actores del sector por la misma mira. No es lo mismo haber invertido tres o U$S 5.000 para implantar una hectárea de limón, que haber integrado los procesos con inversiones de hasta 3 y 4 veces esas cifras por hectárea.
¿Percibo que le molestan las generalizaciones?
-Por supuesto. Como le dije todos hablan desde el mismo lugar, como si la crisis igualara situaciones que antes eran y hoy siguen siendo distintas. Cualquiera cree que puede evaluar el stock global de subproductos industrializados del limón, y concluir de allí diagnósticos locales y soluciones posibles. Se olvidan que Tucumán no está solo en el concierto mundial del limón. Los EEUU, España, Italia, Turquía, Marruecos, México, Sudáfrica, están impactando en la coyuntura. Hay que mirar tanto la oferta como la demanda.
¿Qué hay que hacer?
-Concientizarnos que la crisis está instalada. Unirnos como sector y potenciar las acciones conjuntas. Son muchas y dependen de nuestra creatividad para elegirlas e implantarlas. Debemos acercarnos al Gobierno de la provincia y a la Nación para seguir trabajando en conjunto. Ya hay iniciativas loables en este sentido; habrá que continuarlas y profundizarlas.
Se le endilga al Gobierno inacción. ¿Cuál es su opinión?
-La crisis citrícola no es del Gobierno, es del sector. Son las acciones de sus actores las que modifican las relaciones entre las variables que lo componen. No podemos ni debemos ignorar las consecuencias de la falta de una estrategia compartida. Menos aun endilgársela a otro o al Gobierno de turno. Negar las respuestas que dictan los mercados, no será útil a nuestros fines.
¿Serviría pedir subsidios?
-Terminantemente no. Hoy la oferta ha superado la demanda global de los mercados receptivos. Hasta que este equilibrio no se restituya, ya sea por apertura de nuevos mercados o reducción de la oferta, los precios de la fruta y de sus derivados no cambiarán. En otras palabras, subsidiar equivaldría a una larga agonía del sector. Hay que dejar que las variables del mercado restablezcan el equilibrio perdido que se dará naturalmente. Ya hay gente que ha entendido esto, que no está dispuesta a asumir los costos de la espera, y que está buscando la reconversión.
¿Cómo sigue esto?
Con mucha prudencia y trabajando positivamente vamos a salir. No tenemos dudas, y vamos a recuperar la rentabilidad del sector hoy perdida. Hay que trabajar en varios frentes a la vez, reconstruir el equilibrio del sector y tornarlo razonablemente rentable. Ese es, en síntesis, el desafío dinámico que enfrentamos hoy, a resolver en el futuro mediato, entre aperturas y desarrollo de nuevos mercados, por un lado, y el fortalecimiento interno de la actividad, el que deberemos administrar sin pasiones y con mesura.






















