Los recientes casos de gripe o influenza aviar detectados en numerosos países del mundo deben poner en alerta a todo el servico oficial de control en la Argentina, con especial énfasis en todas su fronteras para prevenir el ingreso de esta temible enfermedad que podría adquirir rango de pandemia.
El Senasa, desde 1998, lleva adelante trabajos preventivos para evitar el ingreso de la enfermedad al país. No obstante, no hay dudas de que siempre el esfuerzo es poco y que valen los ejemplos de lo que pasó con la cancrosis de los cítricos y con el virus de la aftosa en el ganado vacuno.
Esos ejemplos sobran y lo mejor es anticiparse a que los males ocurran, porque cuando se instalan ya es muy tarde. Son numerosos los casos en donde fallaron los controles por irresponsabilidades compartidas o por negligencias comprobadas. Pero la gran diferencia entre un caso y otro es terminante: la cancrosis no mata humanos, la gripe aviar sí.
A la fecha no hay registros en la Argentina de un solo caso de aves infectadas con el virus de la gripe aviar. El país está considerado libre de esa enfermedad. Sin embargo,es necesario efectuar controles periódicos para certificar esa ausencia.
Las autoridades sanitarias informaron esta semana que las posibilidades de que el virus llegue a la Argentina siempre existen, pero que están vigentes muchas medidas de prevención para impedirlo. A este control que realiza el Estado sobre la importación de aves se le deberá sumar la concientización y educación del sector productivo y de la población, ya que en esta ocasión la sociedad argentina en su conjunto está en riesgo de extrema gravedad y la improvisación puede tener un costo humano muy alto.
La reciente aparición de gripe aviar en Colombia es un alerta que deberá tenerse en cuenta, ya que el tráfico aéreo y de personas con este país es muy frecuente. Esto deberá llevar a estudiar nuevas medidas de prevención y contingencia para mejorar el sistema de vigilancia en el contienente. La Influenza aviar es una enfermedad contagiosa originada por el virus de la influenza tipo A, que tiene como principales huéspedes a gallinas y a pavos. En estos animales la enfermedad puede desarrollarse de varias formas. Algunas con una alta tasa de mortalidad. Hay diferentes subtipos (al menos 15) del virus que pueden afectar a las aves, aunque los que han provocado más daño son los subtipos H5, H7 y H9, de los tipo A.
Según el Senasa, la principal fuente de contagio es el animal infectado que elimina el virus a través de sus heces, pero también con otras secreciones y excreciones. Ese contagio requiere de un contacto directo con los animales. La transmisión del virus puede producirse de granja a granja, por vía mecánica (equipos contaminados, vehículos, jaulas, ropas, etcétera). En la Argentina, si bien en muchas regiones el sistema de producción aviar está altamente tecnificado, existen aún criaderos con escasa tecnología.Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), hasta ahora no está confirmado que el virus se transmita de persona a persona y, de momento, sólo se transmite de ave a humano. Este contagio tiene lugar por vía respiratoria. Por tanto, es necesario un contacto directo, reiterado y próximo con las aves o sus excrementos.
Entre los principales concejos, cabe citar que en los viajes al exterior las personas deben evitar el contacto directo con aves en mercados, granjas y reservas naturales. No deben adquirir o tomar contacto con pájaros de compañías y, por sobre todo, no intentar introducir al país aves adquiridas en el exterior y países limítrofes.






















