21 Octubre 2005
APTITUDES. Las alcaparras pueden cultivarse en zonas semidesiertas de la provincia, donde los suelos son arenosos y no hay excesos de agua.
La alcaparra (Caparis spinosa) puede ser una nueva alternativa productiva en algunas zonas de Tucumán, dijo el ingeniero Juan Navarro, técnico del PROSAP.
El producto es un botón (capullo) floral de una planta originaria de España y de Italia y se puede cultivar en una amplia gama de suelos, sin anegamientos. Tiene un rango térmico muy marcado, que va de los 8ºC a los 45ºC y soporta muy bien las heladas.
La alcaparra requiere de una buena luminosidad y calor durante el verano. En el país hay dos variedades, la Fullas y la Tondinos, que son muy productoras y fáciles de adaptar a cualquier terreno, siempre que este no se anegue.
No existen diferencias de rendimiento entre ambas variedades, sólo que las Fullas -arbustivas y sin espinas- ocupan menor espacio que las Tondinos -rastreras-. La plantación en bordos puede ser una técnica para evitar los problemas de anegamiento.Cuando se tienen plantas rastreras, éstas toman un gran porte y llegan a ocupar un diámetro superior a los tres metros cuando son adultas. Por eso se aconseja colocarlas a una distancia de cuatro metros una de otras y cubrir 625 plantas por hectárea. En el caso de la Fullas, sólo es necesario una superficie de 2,5 metros entre plantas y se necesitan 1.600 por hectárea.
El primer año la planta necesitará un empleado part-time, para: limpiar las plantitas; regarlas en caso de que necesiten agua; cuidarlas para que no sean pisadas por los animales, por alguna urgencia y evitar, por sobre todo, que se enmalecen.
La época de plantación es cuando pasan las heladas. Es una planta que profundiza mucho sus raíces, que pueden llegar hasta los 10 metros de profundidad. La cosecha se realiza en forma manual y comienza en setiembre. Llega a su mayor volumen entre noviembre y enero y se prolonga hasta mayo.
Los porcentajes obtenidos son: extrafinas, 25%; medias, 55%; grandes, 20% de la producción total. Un cosechero puede recolectar entre 10 y 15 kg/día. Los mayores rendimientos se logran cuando la planta llegó a los cinco años de edad. A partir de allí se optimiza y estabiliza la producción, que llega a unos seis kilogramos de alcaparra por planta. De esta manera, el rendimiento por hectárea puede alcanzar los 8.000-9.000 kilogramos, lo que depende del suelo, del clima, de las labores culturales, etc.
Luego de cosechadas y colocadas en su medio de conservación, las alcaparras son no perecederas. Su mercado es muy amplio, no hay cultivos en Latinoamérica y tienen una fuerte demanda externa. El precio a granel es de u$s 4 y U$S 5 el kilogramo, y fraccionada supera los U$S 7.
La principal aplicación de este vegetal es culinaria. Tiene un sabor característico, agradable al paladar, para acompañar diferentes platos. El consumo de las alcaparras es antiguo y está muy extendido por todo el mundo. Incluso se adoptó como ingrediente indispensable de algunas comidas típicos en diversos países.
También se aplica en la industria de las conservas. Tiene propiedades afrodisíacas y sobre todo farmacológicas (diuréticas, antirreumáticas y antiartríticas). También contiene aminoácidos y es muy rica en minerales.
Por tratarse de un producto perecedero, se conserva en salmuera o en sal, agua y vinagre, y puede mantenerse por años sin necesidad de frío.
En la Argentina no hay producción de alcaparras, salvo las del doctor Angel Rico, en Santiago del Estero, por lo que la mayoría es importada. De manera que, si se produce un volumen adecuado, existe la posibilidad de destinar parte a la exportación.
Para obtener mayor información sobre el tema, la EEAOC, a través de la SUEC-PROSAP, invitó al doctor Rico para que realice una disertación sobre su experiencia, el lunes las 10, en el salón de reuniónes en El Colmenar.
El producto es un botón (capullo) floral de una planta originaria de España y de Italia y se puede cultivar en una amplia gama de suelos, sin anegamientos. Tiene un rango térmico muy marcado, que va de los 8ºC a los 45ºC y soporta muy bien las heladas.
La alcaparra requiere de una buena luminosidad y calor durante el verano. En el país hay dos variedades, la Fullas y la Tondinos, que son muy productoras y fáciles de adaptar a cualquier terreno, siempre que este no se anegue.
No existen diferencias de rendimiento entre ambas variedades, sólo que las Fullas -arbustivas y sin espinas- ocupan menor espacio que las Tondinos -rastreras-. La plantación en bordos puede ser una técnica para evitar los problemas de anegamiento.Cuando se tienen plantas rastreras, éstas toman un gran porte y llegan a ocupar un diámetro superior a los tres metros cuando son adultas. Por eso se aconseja colocarlas a una distancia de cuatro metros una de otras y cubrir 625 plantas por hectárea. En el caso de la Fullas, sólo es necesario una superficie de 2,5 metros entre plantas y se necesitan 1.600 por hectárea.
El primer año la planta necesitará un empleado part-time, para: limpiar las plantitas; regarlas en caso de que necesiten agua; cuidarlas para que no sean pisadas por los animales, por alguna urgencia y evitar, por sobre todo, que se enmalecen.
La época de plantación es cuando pasan las heladas. Es una planta que profundiza mucho sus raíces, que pueden llegar hasta los 10 metros de profundidad. La cosecha se realiza en forma manual y comienza en setiembre. Llega a su mayor volumen entre noviembre y enero y se prolonga hasta mayo.
Los porcentajes obtenidos son: extrafinas, 25%; medias, 55%; grandes, 20% de la producción total. Un cosechero puede recolectar entre 10 y 15 kg/día. Los mayores rendimientos se logran cuando la planta llegó a los cinco años de edad. A partir de allí se optimiza y estabiliza la producción, que llega a unos seis kilogramos de alcaparra por planta. De esta manera, el rendimiento por hectárea puede alcanzar los 8.000-9.000 kilogramos, lo que depende del suelo, del clima, de las labores culturales, etc.
Luego de cosechadas y colocadas en su medio de conservación, las alcaparras son no perecederas. Su mercado es muy amplio, no hay cultivos en Latinoamérica y tienen una fuerte demanda externa. El precio a granel es de u$s 4 y U$S 5 el kilogramo, y fraccionada supera los U$S 7.
La principal aplicación de este vegetal es culinaria. Tiene un sabor característico, agradable al paladar, para acompañar diferentes platos. El consumo de las alcaparras es antiguo y está muy extendido por todo el mundo. Incluso se adoptó como ingrediente indispensable de algunas comidas típicos en diversos países.
También se aplica en la industria de las conservas. Tiene propiedades afrodisíacas y sobre todo farmacológicas (diuréticas, antirreumáticas y antiartríticas). También contiene aminoácidos y es muy rica en minerales.
Por tratarse de un producto perecedero, se conserva en salmuera o en sal, agua y vinagre, y puede mantenerse por años sin necesidad de frío.
En la Argentina no hay producción de alcaparras, salvo las del doctor Angel Rico, en Santiago del Estero, por lo que la mayoría es importada. De manera que, si se produce un volumen adecuado, existe la posibilidad de destinar parte a la exportación.
Para obtener mayor información sobre el tema, la EEAOC, a través de la SUEC-PROSAP, invitó al doctor Rico para que realice una disertación sobre su experiencia, el lunes las 10, en el salón de reuniónes en El Colmenar.






















