El clima tiene una alta incidencia en los resultados
La eficiencia en la aplicación de los agroquímicos depende de factores tecnológicos y de las condiciones ambientales como temperatura, humedad relativa, velocidad del viento, lluvia, etc, explicó a LA GACETA Rural, César Lamelas, jefe de la sección Agrometereología de la EEAOC. "Estas últimas variables pueden afectar los resultados esperados y, en consecuencia, requieren ser estudiadas en su comportamiento a través del tiempo", aclaró. En general, temperaturas elevadas y baja humedad relativa aumentan la evaporación o volatilización del producto aplicado; velocidades del viento altas aumentan la "deriva" -llevan el producto fuera de su destino-, y las lluvias pueden lavarlo.
De esta manera, se determinó que las condiciones adecuadas para la aplicación están dadas por: temperatura menor de 30°C; humedad relativa mayor al 55%; velocidad del viento menor a 10 km/h, y ausencia de lluvia. Estos índices se utilizaron para evaluar las condiciones ambientales para la aplicación de agroquímicos en tres subestaciones de la EEAOC. Se obtuvieron datos horarios entre 1997 y 2005. El análisis permitió inferir que las condiciones ambientales para la aplicación de agroquímicos muestran una marcada variabilidad entre días y en el curso del mismo día. La temperatura y la humedad relativa afectan, en general, durante las horas de mayor insolación; en tanto que la velocidad del viento es muy variable.
Este estudio permitió concluir que las condiciones favorables medias anuales se ven afectadas por: racha, humedad relativa, temperatura y viento medio: a) Las condiciones adecuadas representan un 60,4% de todas las horas del día; b) En términos medios, desde setiembre hasta febrero se verifican los menores porcentajes de horas con condiciones adecuadas para aplicar agroquímicos; c) El análisis horario-mensual muestra que en situaciones de sequía las frecuencias de condiciones adecuadas se reducen marcadamente.
Las precauciones evitan accidentes
Se define como "plaguicida" a toda sustancia o elemento utilizado en la lucha contra las plagas, con la finalidad de limitar sus efectos perjudiciales. Dado el uso creciente de plaguicidas en el sector agrícola, es necesario tomar algunas precauciones para evitar accidentes y conservar la salud en el trabajo.
Cuando elija un plaguicida: * Asesórese con un profesional y solicite el recetario; * Prefiera el plaguicida que tenga la menor toxicidad; * Utilice sólo plaguicida aprobados y registrados (SENASA); * Pida la Hoja de Seguridad del producto y léala con detenimiento; * Exija que se lo den en el envase original y que el mismo se encuentre correctamente etiquetado; * Examine el estado del envase, el precinto de seguridad y la fecha de vencimiento.
Cuando transporte los envases: * No los transporte en la cabina; * Verifique que en la caja de la pick-up no haya elementos cortantes, ni punzantes que puedan dañar los envases; * Sujételos bien; * Nunca los transporte junto con personas, animales o alimentos; * Lleve matafuegos y elementos de control de derrames (como mínimo una pala para echar tierra para absorber).
El almacenamiento debe realizarse: * En un lugar protegido con buena ventilación y sin incidencia de rayos solares; * Manteniendo los productos lejos del piso y en sus envases originales; * Bajo llave, fuera del alcance de los niños o animales y nunca junto a semillas, forraje o fuentes de agua; * Ordenados por toxicidad, manteniendo separados los más tóxicos de los menos tóxicos y de aquellos que de la lectura de sus propiedades en la etiqueta se indiquen como incompatibles, separando aparte los inflamables; * Nunca guarde ropa ni elementos de protección personal en el mismo lugar donde almacene los plaguicidas, podrían absorber algún derrame o salpicadura accidental; * Tenga matafuegos apropiados en cantidad suficiente (como mínimo 1 matafuego de polvo químico triclase x 10kg.); * Tenga elementos de control de derrames. Polvo: escoba y bolsa de nylon. Líquidos: aserrín o arena; * No trabaje, ni permanezca en el lugar de almacenamiento.
Hay que garantizar la calidad del agua
El agua es un factor importante al proyectar una aplicación de agroquímicos. LA GACETA Rural entrevistó al ingeniero Miguel Morandini (EEAOC), especialista en calidad de agua. 1) ¿Qué calidad de agua tenemos en Tucumán.
La calidad del agua para pulverizaciones es caracterizada por dos elementos: el pH y la dureza. El pH mide la acidez o alcalinidad que posee el agua, y en nuestra provincia los valores oscilan entre 6.0 y 8.5, siendo el rango óptimo el que se extiende entre 5.0 y 7.0. El agua de pozo de las zonas este y centrosur (llanura deprimida) presentan los mayores valores. La dureza, en cambio, se determina en función de la cantidad de calcio y magnesio presente, la cual debe ser baja para que no se afecte el accionar del producto químico a aplicar. En Tucumán las aguas se clasifican como blandas o semi-blandas en las áreas del oeste y semiduras a duras en el este y centro sur (llanura deprimida).
2) ¿Con qué tipos de aguas no hay que trabajar?Si bien existen zonificaciones aproximadas sobre la calidad del agua para su uso en pulverizaciones, es recomendable realizar análisis y constatar las características particulares del agua a utilizar, evitando incurrir en errores que pueden hacer fracasar una aplicación de agroquímico. Las aguas de pH alcalino (mayor de 7.5) y duras o muy duras no deberían utilizarse sin corregir previamente estas características. Por otro lado, elevados contenidos de arcillas o materia orgánica en suspensión (aguas turbias) imposibilitan su utilización.
3) ¿Cómo se puede mejorar la calidad de agua de su zona?Lo primero que debe hacerse es determinar dicha calidad, mediante el análisis de laboratorio. Luego, y si es necesario, corregir el pH y/o la dureza, para la cual existen métodos como son el agregado de productos acidificantes y secuestrantes, que en el mercado local se presentan juntos o separados, generalmente asociados a un colorante que ayuda a determinar la cantidad de corrector a agregar.






















