El eslabón más débil es la aplicación

USO DE AGROQUIMICOS. El especialista Ernesto Jalil Maluf considera que el 70% de la eficiencia de un producto depende de la efectividad del procedimiento. La formulación es muy importante.

04 Noviembre 2005
La aplicación de agroquímicos pasa a ser el eslabón más débil en la cadena de eventos de la producción agrícola o lo que es lo mismo en el proceso más ineficiente de ese acto productivo. Muchos científicos consideran que más del 70% de la eficiencia de un producto depende de la efectividad de la aplicación y esa efectividad se ve modificada por diversos factores, que analizaremos brevemente, planteó el ingeniero agrónomo Ernesto Jalil Maluf, profesor de la cátedra Terapéutica Vegetal de la Facultad de Ciencias Agrarias de la Universidad de Lomas de Zamora. "El proceso de aplicación comienza con la mezcla de tanque, seguido por la pulverización, transporte hasta el blanco, impacto/deposición, comportamiento de la gota post-impacto (cubrimiento, retención, absorción, translocación) según sea de acción de contacto o sistémica para culminar con el efecto biológico", planteó el técnico.

Formulación: Analizando este proceso comenzaremos con la mezcla del tanque, momento en que ya podemos comenzar a tener pérdidas si no conocemos la calidad del agua empleada.
1.- pH: el pH óptimo para la aplicación está entre 4 y 6; pH altos o muy bajos pueden descomponer al producto por hidrólisis. Por ejemplo, el dimetoato a pH 9 a los 48 minutos llega al valor de su "vida residual media", lo que -ante cualquier demora-, sería un fracaso en la aplicación y la culpa se la llevaría el producto.
2.- Aguas duras: Las aguas duras bloquean la acción del glifosato por la presencia de calcio, magnesio, hierro, al formar un complejo molecular que no puede ser absorbido por las plantas. Las aguas con presencia de arcillas o restos de materia orgánica adsorben fuertemente al glifosato, bajando su disponibilidad en el caldo asperjado.
3.- Orden del formulado: El orden de agregado en el tanque, cuando se mezclan plaguicidas, guarda una correlación con el resultado de la calidad del caldo de aspersión. Sólo a modo orientativo y cuando los marbetes no indiquen lo contrario, el orden de agregado sería: gránulos dispersables, polvos mojables, suspensiones concentradas, gránulos solubles, líquidos solubles y concentrados emulsionables.

Aplicación:Entrando en la etapa de la aplicación de los productos (pulverización), el proceso de pérdida comienza en el momento de formación de la gota, ya que al desprenderse de la masa líquida, por la energía que trae la lámina de agua, se forman una o dos gotitas "satélites" muy pequeñas de entre 10 a 30 micrones que, como se verá, no son manejables.
En ese momento ya se introduce un factor que favorece "la deriva", que es el movimiento de las partículas pulverizadas y vapores fuera del blanco, provocando menor efectividad de control y posible daño a la vegetación, a la vida silvestre y a las personas.
Deriva: Se pueden diferenciar dos tipos de deriva: a) Por evaporación asociada con la volatilización y deriva de partícula relacionada con el movimiento del pulverizado por el viento, b) Por escurrido desde el vegetal. Las dos pueden ocurrir durante o después de la aplicación. A su vez, la deriva está influenciada por estos factores: a) Características del producto pulverizado (naturaleza química, formulación, etc.); b) Características del equipo de aplicación (pastilla, caudal, presión, altura de trabajo); c) Condiciones meteorológicas (viento, humedad y temperatura, estabilidad/inversión).
La formulación tiene una gran influencia sobre la evaporación, ya que, por ejemplo, luego de una aplicación el herbicida 2,4-D éster puede llegar a evaporar hasta un 19% en condiciones extremas, mientras que el 2,4-D sal amina tiene un valor de tensión superficial de 2,5 x 10-7 medidos en mm de mercurio a 30ºC, lo que a los fines prácticos hace que la evaporación sea considerada igual a cero.
La humedad relativa es el factor de mayor importancia en la evaporación de un asperjado. Se podría asignarle un 60% de influencia, comparando con los demás parámetros meteorológicos.
Hay que tener en cuenta que una gota de agua de 50 micrones (un micrón es la milésima parte de un milímetro), con una temperatura de 30ºC y una humedad relativa del 50%, desde que se forma hasta que se evapora totalmente recorre una distancia de 3,6 cm.
Una gota de 200 micrones, en esas condiciones, recorrería 21 m antes de desaparecer; por eso se recomienda trabajar con gotas de entre 200 a 400 micrones para la aplicación de herbicidas sistémicos.

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