La rotación del cultivo preserva los suelos
Panorama rural por Gustavo Frías Silva. El recurso suelo es finito y su degradación un proceso que no es fácil de parar ni revertirlo. Por eso se recomienda usar toda la tecnología disponible para no llegar a esos límites. Alternar el cultivo de soja con los de maíz y sorgo es una excelente práctica, ya que ayuda a la recuperación de las aptitudes físicas y químicas de las tierras.
La nueva campaña de granos gruesos ya se puso en marcha en Tucumán, y se pudo observar escasos lotes sembrados con soja en suelos que tienen la suficiente humedad, especialmente en sectores del pedemonte o en lotes en los cuáles se dispone de algún tipo de riego.
La campaña 2005-2006 todavía no se generalizó porque las lluvias no fueron las suficientes como para afrontar una nueva siembra, y llegar a la cosecha con el éxito que todo productor espera.
La toma de decisión está en manos de los productores y de los técnicos que están dedicados a la actividad, y las recomendaciones que se dan y que se escuchan en el medio es que debe largarse una siembra una vez que el perfil de suelo se complete de humedad. De esta manera, el cultivo tendrá menos probabilidades de sufrir algún estres hídrico y su respuesta será "aguantar" más una probable falta de precipitaciones futuras. Esto podría darse en los periodos críticos de crecimiento o de desarrollo.
Ante todo, el productor granario, especialmente el propietario, debe ser consciente que el recurso suelo es finito y que si no se lo maneja adecuadamente con la infinidad de herramientas que posee en el medio, el suelo entra en un proceso de degradación muy difícil de parar y aún de revertirlo.
Hoy, las herramientas de la siembra directa, la biotecnología, el manejo adecuado de herbicidas e insecticidas y la fertilización bien balanceada ayudan -con sobradas muestras de eficacia- a mantener una adecuada fertilidad en los suelos de diversas zonas.
Es conocido que el Noa y Tucumán tienen suelos que tienen una alta y baja fertilidad de acuerdo, principalmente, a la zona en que se encuentran como a la forma en que fue manejado. Estas herramientas pudieron frenar los procesos de degradación que sufrieron los suelos en la cual se desarrollaban cultivos con labranza tradicional mal realizada.
En Tucumán, desde que se implementó el uso masivo de la siembra directa, pueden verse los campos sembrados principalmente con soja y que año tras año se van intercalando implantaciones de trigo como cultivo invernal. Estas estrategias tuvieron fluctuaciones en cuanto al éxito, según como se presentaron las precipitaciones durante los años a que se hacen referencia. Un cultivo de soja depende de muchos factores y uno fundamental es como arranca el contenido de humedad al momento de realizada la siembra.
En un rápido repaso por los resultados económicos obtenidos, ubican a la soja a la vanguardia de la producción granaria y se lleva generalmente el 90% del área de cultivo estival en las zonas aptas y no tan aptas de la región.
Según un estudio realizado por el INTA Manfredi, desde 1995 al 2000 la cifras indican que con una rotación bien balanceada se logró un margen bruto superior al 6% respeto del monocultivo de la soja, en la zona de influencia de la EEA INTA Manfredi.
Por eso, desde esta columna se insiste en que es fundamental y necesaria la realización de una correcta rotación con maíz o con sorgo. para lograr un sistema de cultivo más sustentable en el tiempo. También es cierto que los precios y los rendimientos del maíz y del sorgo no tienen el inmediato retorno de una cosecha de soja.
Por otro lado, generalmente cuando un año es bueno para la oleaginosa -climáticamente hablando- no es fácil poder ver los efectos positivos que genera una rotación con gramíneas.
En cambio en un año con precipitaciones no adecuadas para un correcto desarrollo en el ciclo de cultivo de la soja, pueden verse los beneficios del cultivo antecesor debido al almacenamiento de agua en el perfil generado por una eficiente acumulación de las precipitaciones y una correcta cobertura de rastrojo.
La siembra de las gramíneas puede tener otro destino que no sea su venta directa o el acopio y que sea dirigida a la transformación de otros productos de más valor agregado, por ejemplo la producción de carne.
Lo fundamental es que la rotación balanceada colabora en la mejora de las aptitudes físicas y químicas de los suelos y a potenciar su actividad microbiológica. Sobre todo, ayuda a cortar los ciclos de plagas, enfermedades y malezas que son muy perjudiciales en el monocultivo de soja. Hoy está en manos del productor decidir qué hacer en esta campaña: si destinar toda su producción a la oleaginosa buscando un resultado económico inmediato e hipotecar el futuro o dedicar un porcentaje de su explotación a realizar una adecuada rotación de cultivo, que le permita avizorar en forma más segura ese futuro de sus tierras y de sus explotaciones agropecuarias.






















