Forestación y deforestación en el NOA

Los desmontes se están convirtiendo en uno de los principales problemas ambientales de Tucumán y de todo el país. Los especialistas consultados por LA GACETA Rural advirtieron sobre la necesidad de realizar una planificación estratégica respecto del uso del espacio territorial, considerando los aspectos ecológicos, económicos, sociales y culturales.

11 Noviembre 2005
En el caso de Tucumán, la deforestación entre 1998 y 2002 significó la desaparición de unas 5.000 hectáreas por año, mientras que en el caso del NOA significó 132.000 hectáreas menos. El avance de la frontera agropecuaria, muchas veces sin control, en la búsqueda de poner bajo producción una mayor superficie de tierra, hizo que se dejaran de lado los conceptos de uso sustentable del suelo. Uno de esos ejemplos es la siembra de la soja. Tucumán comenzó liderando el NOA en cuanto a superficie cubierta con la oleaginosa, pero después irrumpieron Salta y Santiago del Estero. En la actualidad, Tucumán tiene 260.000 ha, Salta 355.000 y Santiago del Estero más 775.000, a lo que hay que agregar las rotaciones de maíz-sorgo en verano y trigo en invierno, más poroto y algodón, constituyendo un total de 1,9 millón de hectáreas en producción de granos este año. Por ello, el presente y el futuro exigen trabajar en el agro con sentido responsable y sustentable.

La forestación con cedro tiene futuro en Tucumán
"Desde el punto de vista privado, lo que buscamos con la forestación, en primer lugar, es que la actividad sea rentable, manteniendo un enriquecimiento del monte, buscando sustentabilidad en el sistema y tratando de mejorar las condiciones del pedemonte tucumano", explicó Jorge González Morenghi quien lleva adelante un emprendimiento basado en el enriquecimiento del monte con la formación de macizos con cedros. "Estamos a 800 metros sobre el nivel del mar, en la localidad de Potreros de las Tablas, entre Raco y Lules, en una zona donde las lluvias están entre los 1.100 y los 1.300 mm anuales, con montes tupidos y abundantes lluvias; es una zona con un clima ideal para la forestación", detalló el empresario. "Nuestro proyecto -agregó- se sustenta en el enriquecimiento del bosque; y desde 2002 comenzamos a plantar 20 hectáreas con cedro por año". Este emprendimiento comenzó con plantines provistos por el INTA de Yuto y, a partir de 2003, comenzamos a incorporar nuestros propios plantines. "En Tucumán no había experiencia para forestar con cedros", reconoció y agregó estamos haciendo buena experiencia en este tema".
Las variedades de cedro que utilizan son Cedrella fissilli y rosae donde incorporan la siembra en bolsas de plástico, es un "cedro misionero o paraguayo, que se adapta perfectamente a la zona. Los mismos dan una madera de muy buen color y calidad. Hoy contamos con muy buenos ejemplares con mucho vigor y de gran adaptabilidad a nuestra región. Las semillas las recibimos de Misiones y estamos además preparando plantines para la venta".

Hay que zonificar el uso del espacio territorial regional
Los sistemas naturales boscosos como las Yungas o las Selvas Subtropicales de montaña son necesarios para la sociedad en su conjunto, por ser entre otras cosas proveedores de una serie de bienes y servicios que no nos podemos dar el lujo de perder.
Entre ellos, puede mencionarse la provisión de agua para consumo humano y para riego de más de 300.000 hectáreas en todo el NOA; ser el hábitat de una elevada biodiversidad (número de plantas y animales) que alcanza el 50% de las que viven en todo el país; una fuente importante de recursos forestales (cedro, nogal, quina, cebil, palo amarillo, lanza, lapacho, etc.) que ha sido el sostén de una dinámica actividad por más de 100 años, hasta que estos recursos comenzaron a agotarse por sobreexplotación y falta de planes de aprovechamiento sustentables", comentaron Alejandro Brown y Teresita Lomáscolo, especialistas de la Fundación ProYungas.
"También constituye el espacio vital para miles de familias campesinas y aborígenes que viven de la diversidad de plantas y animales y utilizan el interior de la selva como área de pastoreo invernal del ganado", señalaron.
Sin embargo -dijeron- "estos sistemas naturales por degradación y transformación están reduciendo su superficie y existe la amenaza cierta de que pierdan una parte importante de estos bienes y servicios". Como respuesta surge la necesidad de trabajar sobre una base de "Ordenamiento Territorial (OT)" o zonificación.

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