11 Noviembre 2005
Luego de visitar la semana pasada la imponente exposición de vinos argentinos organizada por Argentine Wines, en los salones del Hotel Catalinas Park de esta ciudad, no caben ya dudas de que nuestro país posee excelentes regiones agroclimatológicas para producir los mejores vinos del mundo.
Pero lo más sorprendente de esta exposición fue descubrir que la producción de los mejores varietales de vid ya no son privativos de la región de Cuyo en las tradicionales provincias productoras, como lo son Mendoza o San Juan. Los visitantes pudieron degustar excelentes vinos producidos con cepas originarias de los más diversos rincónes del país, desde Neuquén hasta Salta (Cafayate).
Entre las bodegas que despertaron mayor atractivo se destacó "Del Fin del Mundo", que produce vinos en el corazón de la Patagonia Argentina. Esta bodega es la primera que se instaló en la provincia de Neuquén.Este territorio sureño también posee condiciones agroecológicas ideales para el cultivo de uvas finas para vinificar. Se debe a la excelente amplitud térmica y las diferencias de más de 20 grados centígrados que existen entre el día y la noche, generadas por días soleados cálidos y noches frescas.
Estas condiciones le otorgan a los vinos un equilibrio perfecto entre color, acidez, aroma y estructura. También el clima aporta sus beneficios: baja humedad relativa e intensos rayos de sol, que permiten que los viñedos tengan una extraordinaria sanidad.
Cafayate
Otro de los establecimientos que despertó gran admiración por parte de los expertos que visitaron la muestra vitivinícola, fue la Bodega "El Esteco", enclavada en Cafayate, corazón de los Valles Calchaquíes, en la provincia de Salta. En diálogo con LA GACETA Rural, Fernando Aráoz sostuvo que esta importante bodega salteña que posee más de 100 años de vida produce excelentes vinos varietales y vinos de corte de reconocido prestigio, que son comercializados con muy buena aceptación a lo largo del país y además exportados a diversos países del mundo.
En esa región se producen los vinos de "clima dual", que se desarrollan dentro de la gran amplitud térmica que poseen los Valles Calchaquíes, que están ubicados a 1.700 metros sobre el nivel del mar. Y no es un dato menor. Se trata de un factor decisivo porque, a pesar de que Cafayate pertenece a una región subtropical, su clima es montañoso, con temperaturas diurnas muy elevadas y noches muy frescas. Esta alternancia es sumamente favorable para la vid.
Todo el trabajo que la planta realiza durante el día, nutriéndose con minerales y fotosintetizando a pleno, no se pierde durante la noche, donde los granos de vid cierran sus estomas hasta que vuelven las elevadas temperaturas del día siguiente.
De esta manera, el nivel de aromas, colores y sabores de esos vinos se acentúan más que en los de regiones con menor amplitud térmica.
En Tucumán
En territorio tucumano, ocurre lo mismo en la vitivinicultura -y en la forestación o en la ganadería-, donde existen grandes potencialidades pero con muy poca promoción para la producción de estas importantes actividades económicas y comerciales.
Los Valles Calchaquíes tucumanos, al igual que los salteños, son ideales para la producción de uvas y vinos con características diferenciales. Con 1.800 metros sobre el nivel del mar, las condiciones edafológicas, climáticas y de recursos hídricos permitirán producir vinos de una elevada calidad para el mercado doméstico y para los mercados del exterior. Actualmente se encuentran bajo cultivo en la provincia 2.799 hectáreas de vid, con variedades como Malbec, Cabernet Sauvignon, Merlot, Chardonnay, Torrontés, Cabernet Franc y Syrah, de los cuáles se obtienen vinos de excelente calidad.
Tucumán cuenta con la bodega "Chico Sosi", ubicada en Colalao del Valle, a 1.800 msnm, que produce un vino blanco torrontés elaborado en forma artesanal, con una cuidadosa selección de uvas.
Los expertos dicen que es un vino fresco, con buena estructura y excelente acidez. También produce un vino tinto con uvas de la zona entre las que se encuentran las criollas tintas y Malbec, dando origen a un excelente vino con una complejidad de aromas de color rojo rubí y sabor suave.
El vino en el mundo entero es sinónimo de cultura, de turismo, de historia, de encanto. No hay duda que potenciar esta actividad productiva traerá para Tucumán una importante alternativa económica, generando nuevos polos de desarrollos exitosos.
Pero lo más sorprendente de esta exposición fue descubrir que la producción de los mejores varietales de vid ya no son privativos de la región de Cuyo en las tradicionales provincias productoras, como lo son Mendoza o San Juan. Los visitantes pudieron degustar excelentes vinos producidos con cepas originarias de los más diversos rincónes del país, desde Neuquén hasta Salta (Cafayate).
Entre las bodegas que despertaron mayor atractivo se destacó "Del Fin del Mundo", que produce vinos en el corazón de la Patagonia Argentina. Esta bodega es la primera que se instaló en la provincia de Neuquén.Este territorio sureño también posee condiciones agroecológicas ideales para el cultivo de uvas finas para vinificar. Se debe a la excelente amplitud térmica y las diferencias de más de 20 grados centígrados que existen entre el día y la noche, generadas por días soleados cálidos y noches frescas.
Estas condiciones le otorgan a los vinos un equilibrio perfecto entre color, acidez, aroma y estructura. También el clima aporta sus beneficios: baja humedad relativa e intensos rayos de sol, que permiten que los viñedos tengan una extraordinaria sanidad.
Cafayate
Otro de los establecimientos que despertó gran admiración por parte de los expertos que visitaron la muestra vitivinícola, fue la Bodega "El Esteco", enclavada en Cafayate, corazón de los Valles Calchaquíes, en la provincia de Salta. En diálogo con LA GACETA Rural, Fernando Aráoz sostuvo que esta importante bodega salteña que posee más de 100 años de vida produce excelentes vinos varietales y vinos de corte de reconocido prestigio, que son comercializados con muy buena aceptación a lo largo del país y además exportados a diversos países del mundo.
En esa región se producen los vinos de "clima dual", que se desarrollan dentro de la gran amplitud térmica que poseen los Valles Calchaquíes, que están ubicados a 1.700 metros sobre el nivel del mar. Y no es un dato menor. Se trata de un factor decisivo porque, a pesar de que Cafayate pertenece a una región subtropical, su clima es montañoso, con temperaturas diurnas muy elevadas y noches muy frescas. Esta alternancia es sumamente favorable para la vid.
Todo el trabajo que la planta realiza durante el día, nutriéndose con minerales y fotosintetizando a pleno, no se pierde durante la noche, donde los granos de vid cierran sus estomas hasta que vuelven las elevadas temperaturas del día siguiente.
De esta manera, el nivel de aromas, colores y sabores de esos vinos se acentúan más que en los de regiones con menor amplitud térmica.
En Tucumán
En territorio tucumano, ocurre lo mismo en la vitivinicultura -y en la forestación o en la ganadería-, donde existen grandes potencialidades pero con muy poca promoción para la producción de estas importantes actividades económicas y comerciales.
Los Valles Calchaquíes tucumanos, al igual que los salteños, son ideales para la producción de uvas y vinos con características diferenciales. Con 1.800 metros sobre el nivel del mar, las condiciones edafológicas, climáticas y de recursos hídricos permitirán producir vinos de una elevada calidad para el mercado doméstico y para los mercados del exterior. Actualmente se encuentran bajo cultivo en la provincia 2.799 hectáreas de vid, con variedades como Malbec, Cabernet Sauvignon, Merlot, Chardonnay, Torrontés, Cabernet Franc y Syrah, de los cuáles se obtienen vinos de excelente calidad.
Tucumán cuenta con la bodega "Chico Sosi", ubicada en Colalao del Valle, a 1.800 msnm, que produce un vino blanco torrontés elaborado en forma artesanal, con una cuidadosa selección de uvas.
Los expertos dicen que es un vino fresco, con buena estructura y excelente acidez. También produce un vino tinto con uvas de la zona entre las que se encuentran las criollas tintas y Malbec, dando origen a un excelente vino con una complejidad de aromas de color rojo rubí y sabor suave.
El vino en el mundo entero es sinónimo de cultura, de turismo, de historia, de encanto. No hay duda que potenciar esta actividad productiva traerá para Tucumán una importante alternativa económica, generando nuevos polos de desarrollos exitosos.






















