Con el apoyo del INTA, Campo Herrera cuadriplicó la producción de caña de azúcar

A través del Programa Cambio Rural, en sólo tres campañas se llevó el cultivo de apenas 1,8 tonelada de azúcar por hectárea a casi 7 toneladas.

ALTA PRODUCTIVIDAD. La mejora de los aspectos físicos del suelo y la renovación oportuna del cañaveral permitió obtener buenos resultados. ALTA PRODUCTIVIDAD. La mejora de los aspectos físicos del suelo y la renovación oportuna del cañaveral permitió obtener buenos resultados.
11 Noviembre 2005
La Cooperativa Campo Herrera acaba de finalizar la zafra 2005 con un promedio de casi 7 toneladas de azúcar por hectárea. Este logro que puede resultar no tan llamativo en términos absolutos, pero que si lo es si se tiene en cuenta que hace tan solo tres campañas, en la zafra 2002, la producción por hectárea cultivada con caña alcanzaba apenas 1,8 tonelada, dando a las claras las mejoras realizadas, señaló a LA GACETA Rural, el ingeniero César Terán, del Programa Cambio Rural (PCR) del INTA.
Explicó que con el apoyo de INTA Famaillá a través del Programa Cambio Rural en la fase técnico productiva, y con la participación de la empresa Arcor y de las Naciones Unidas en la gestión organizativa y de financiamiento, se inició el proceso de recuperación de los cañaverales de la cooperativa de productores Campo Herrera.
Ubicado en plena llanura deprimida de Tucumán, Campo Herrera presenta todas las particularidades que caracterizan esta importante zona tucumana, indicó Terán.
"Son suelos de texturas y estructuras muy variadas y con distribución caprichosa en cortas distancias, fruto de aluviones y desbordes de los ríos y arroyos que la atraviesan cortandola con sus cauces de Este a Oeste; la presencia de la napa freática cercana a la superficie durante buena parte del año, más los excesos pluviales de verano y de otoño dificultan el desaguado natural de los campos", remarcó el técnico. Teniendo en cuenta estas condiciones climáticas y edáficas, el grupo Caña de Azúcar de la Estación Experimental Agroindustrial del INTA Famaillá diseñó un plan de recuperación para alcanzar los potenciales productivos cañeros de la zona, basado en siete ejes principales que permiten alcanzar buenos resultados en los cañaverales tratados:
a) Sistematización de todos y cada uno de los lotes de producción para la evacuación rápida de los excedentes de agua (allí radicaba el 70% del problema) y acondicionamiento de la red de drenajes existentes. b) Evaluación muy precisa de las limitaciones físico químicas de los suelos.
c) Rejuvenecimiento del cañaveral con renovaciones progresivas.
d) Adecuación del espectro varietal para optimizar la producción de azúcar y uso de semilla saneada a partir de hidrotermoterapia y vitroplantas, con el establecimiento de varios lotes semilleros, permitiendo poseer excelente calidad de semilla todos los años en que se realicen las renovaciones progresivas.
e) Rotaciones con soja RR antes de la renovación, como medio para solucionar los problemas que origina en los suelos el monocultivo de caña y optimizar el control de malezas, partiendo de suelos limpios.
f) Control químico de malezas apoyado en el uso de herbicidas preemergentes, tanto en caña planta como también en las socas, permitiendo mantener el cañaveral limpio hasta el cierre de la trocha, evitando la competencia temprana con las malezas anuales y perennes. Esto era necesario para este tipo de suelo y por las lluvias, que conspiran contra cualquier programa basado en labores mecánicas.
g) Eficientización del uso de los recursos operativos disponibles y oportunidad de las labores, aprovechando "la pasada" de la maquinaria. Programas similares a este, en el aspecto técnico, se plantearon desde INTA-Cambio Rural para otros campos de la llanura deprimida, donde se lograron buenos resultados. Y si bien el clima viene colaborando para la recuperación de la zona, existe el convencimiento de que se está transitando por el camino correcto y que se debe ahondar en el proyecto para aprovechar el potencial remanente y darle sustentabilidad en el tiempo a la producción.
La llanura deprimida necesita una agronomía particularizada a nivel zona, y más específicamente aún tendiendo en cuenta las características de cada lote. Lo que se pretende es minimizar los efectos de las limitaciones estructurales de zona y exaltar aquellas bondades que la caracterizan.

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