El perfil hídrico no es el ideal
"El avance de siembra de la soja llega al 60% de la superficie destinada a dicho propósito. Este proceso se ha dado en forma lenta debido a que las últimas lluvias han sido de ocurrencia irregular, tanto por las zonas como por los milímetros. Durante todo diciembre tuvimos chaparrones aislados que, si bien han permitido la siembra en zonas pedemontanas o húmedas, no han sido suficientes para avanzar sobre el este tucumano y el oeste santiagueño, donde aún queda una importante superficie para sembrar" reseñó para LA GACETA el ingeniero José Antonio Martínez, presidente de la Cooperativa "Unión y Progreso", La Ramada (Burruyacu). El área de influencia de la Cooperativa es de unas 25.000 hectáreas, contando con socios y con terceros no asociados. La campaña pasada la Cooperativa comercializó unas 90.000 toneladas de soja (un récord).
"En cuanto a los cultivos ya implantados, estos están en buenas condiciones, si bien el perfil hídrico no es el ideal, pero en estos estadíos tempranos, los requerimientos hídricos no son grandes", explicó. "Las plagas no han traído grandes complicaciones, ya que los productores utilizan insecticidas cura semillas, lo que permite que el cultivo esté protegido contra un amplio espectro de plagas durante 10 a 15 días" destacó.
El productor realizó un gran esfuerzo incorporando tecnología tanto en semillas, agroquímicos y fertilizantes, como en equipos y maquinarias. En esta última campaña, ésta incorporación se redujo por la menor rentabilidad. De todos modos, "el sector agropecuario es el que más rápidamente reinvierte en su actividad, en la medida que tenga margen para hacerlo", señaló.
Otro inconveniente que genera la menor rentabilidad es el escaso financiamiento que otorgan las compañías de agroquímicos, lo que obliga al productor a buscar apoyo bancario, que no resulta de fácil acceso.La estrategia contra la "roya" no será muy distinta a la de 2004: "no hacemos aplicaciones preventivas", señaló. Se hacen monitoreos permanentes y, si no hay novedades de "roya", se aplica un fungicida para enfermedades de fin de ciclo.
Mejor es prevenir y evitar las pérdidas
La "roya de la soja" es una de las enfermedades más temibles por los productores de la región, por lo devastadora que suele ser con el cultivo una vez que se instala. Durante los dos últimos años, los ataques a nivel país no fueron considerables y la prevención con el uso de productos fungicidas permitió a los productores esquivarle a los daños que provoca la misma. No obstante, este puede ser un año en el cual los monitoreos y las tareas preventivas para el control de esta enfermedad deberán ser constantes, ya que si el clima es benigno para el cultivo también lo será para el desarrollo de la enfermedad. En la presente campaña ya se detectó la presencia de roya en lotes comerciales en Corrientes, según el Sistema Nacional de Vigilancia y Monitoreo (Sinavimo).
La aparición de la enfermedad en cultivos que están entre los estadíos de desarrollo R3 a R6 (de inicio formación de vainas a plenitud de llenado de granos) se adelantó una semana.
"Si la temporada viene húmeda, la enfermedad podría manifestarse antes y agravarse en los estados más sensibles (de R1 a R5). En cambio, si es seca, se repetiría la situación del año pasado", sostuvo -desde Buenos Aires- Pablo Cortese, director de Vigilancia Fitosanitaria del Senasa. En la Argentina la roya ya dio unas cuantas sorpresas este año. Sobrevivió al invierno y permaneció en "sojas guachas" (aparte de las plantas de "kudzú" infectadas en Misiones), superando los pronósticos de especialistas que señalaban que la enfermedad no podía pasar de julio.
Daniel Ploper, director técnico de la EEAOC sostuvo que este año la enfermedad logró sobrevivir al invierno debido a que la fuente de inóculo este año fue mayor. Ante esta situación, los productores deben acudir al monitoreo sistemático de la roya, como paso previo para decidir estrategias de control químico. En un reciente informe publicado en "La Nación", se describe como preocupante la presencia de las enfermedades de fin de ciclo que, a diferencia de la roya, conforman un complejo de enfermedades, que también son también favorecidas por el monocultivo permanente. Para estas enfermedades, la mejor recomendación es realizar rotaciones y, en segundo lugar ,usar fungicidas entre los estadíos R2-R3 y R5.





















