30 Diciembre 2005
La Unión de Labradores reclamó a los comerciantes valencianos de cítricos que tengan un comportamiento ético con los agricultores locales y no importen naranjas antes de terminarse las de Valencia (a fines de mayo).
Ya se detectó la llegada de mandarinas de Marruecos y se anuncia lo mismo desde Egipto. A mitad de la actual campaña citrícola, su desarrollo es como se preveía al principio. La fuerte merma de cosecha (25% menos que la temporada anterior), a causa de las heladas del invierno pasado, hacían prever una temporada con mayor alegría comercial y mejores precios. Sin embargo, el desenlace es más bien decepcionante hasta ahora, porque las cotizaciones no mejoran respecto de la desastrosa campaña precedente, se extendió la práctica de adquirir la fruta sin precio fijo acordado y aún se auguran más complicaciones.
La Unión de Labradores-COAG denunció que en algunos almacenes están entrando clementinas de Marruecos, cuando no terminó la campaña local, y que se anuncia también la llegada de otras variedades de mandarinas, como clemenvilla, desde Egipto. Esta situación fue un llamado a los comerciantes, que apelaron a su "valencianía" para que no traigan fruta de fuera antes de que se agote la local.
Joan Brusca, secretario general de la Unión, solicitó al comercio citrícola que tenga ética a la hora de comprar naranjas? y que den prioridad a la compra de la cosecha valenciana frente a las importaciones procedentes de terceros países.
La Unión teme que las importaciones rebajen las expectativas de precios de los productores valencianos para las variedades de la segunda temporada, hasta el punto de que algunos corredores ya anuncian la llegada de partidas de afuera con ese objeto. Así, presionan al agricultor para que ceda su mercancía a la cotización ofrecida, antes de que se cierre el cupo y sea tarde.
Brusca advirtió que este comportamiento no es el adecuado, y máxime cuando se extendió la práctica de adquirir la mayor parte de la producción a comercializar, de manera que cuando hay posibilidad de obtener un precio mínimamente compensatorio también maniobran para comprar más barato.
El secretario de La Unión apeló a la responsabilidad del comercio de tener un comportamiento digno y consecuente "para garantizar el futuro de la citricultura y de los citricultores".
En ese sentido, Brusca recordó que ante la grave crisis por la que atraviesan los productores, el sector comercial citrícola debe ver más allá del posible beneficio rápido y, si realmente cree en una citricultura de calidad, debe anteponer la compra de producción valenciana a las importaciones de terceros países.
Al mismo tiempo, la Unión de Labradores añadió el lanzamiento de una advertencia, al señalar que, detectados los casos, denunciará públicamente a las firmas que importen cítricos sin garantías de cumplir con las normas de calidad y de seguridad alimentaria, en detrimento de los agricultores valencianos, que sí las están cumpliendo.
Ya se detectó la llegada de mandarinas de Marruecos y se anuncia lo mismo desde Egipto. A mitad de la actual campaña citrícola, su desarrollo es como se preveía al principio. La fuerte merma de cosecha (25% menos que la temporada anterior), a causa de las heladas del invierno pasado, hacían prever una temporada con mayor alegría comercial y mejores precios. Sin embargo, el desenlace es más bien decepcionante hasta ahora, porque las cotizaciones no mejoran respecto de la desastrosa campaña precedente, se extendió la práctica de adquirir la fruta sin precio fijo acordado y aún se auguran más complicaciones.
La Unión de Labradores-COAG denunció que en algunos almacenes están entrando clementinas de Marruecos, cuando no terminó la campaña local, y que se anuncia también la llegada de otras variedades de mandarinas, como clemenvilla, desde Egipto. Esta situación fue un llamado a los comerciantes, que apelaron a su "valencianía" para que no traigan fruta de fuera antes de que se agote la local.
Joan Brusca, secretario general de la Unión, solicitó al comercio citrícola que tenga ética a la hora de comprar naranjas? y que den prioridad a la compra de la cosecha valenciana frente a las importaciones procedentes de terceros países.
La Unión teme que las importaciones rebajen las expectativas de precios de los productores valencianos para las variedades de la segunda temporada, hasta el punto de que algunos corredores ya anuncian la llegada de partidas de afuera con ese objeto. Así, presionan al agricultor para que ceda su mercancía a la cotización ofrecida, antes de que se cierre el cupo y sea tarde.
Brusca advirtió que este comportamiento no es el adecuado, y máxime cuando se extendió la práctica de adquirir la mayor parte de la producción a comercializar, de manera que cuando hay posibilidad de obtener un precio mínimamente compensatorio también maniobran para comprar más barato.
El secretario de La Unión apeló a la responsabilidad del comercio de tener un comportamiento digno y consecuente "para garantizar el futuro de la citricultura y de los citricultores".
En ese sentido, Brusca recordó que ante la grave crisis por la que atraviesan los productores, el sector comercial citrícola debe ver más allá del posible beneficio rápido y, si realmente cree en una citricultura de calidad, debe anteponer la compra de producción valenciana a las importaciones de terceros países.
Al mismo tiempo, la Unión de Labradores añadió el lanzamiento de una advertencia, al señalar que, detectados los casos, denunciará públicamente a las firmas que importen cítricos sin garantías de cumplir con las normas de calidad y de seguridad alimentaria, en detrimento de los agricultores valencianos, que sí las están cumpliendo.





















