Detectan el endurecimiento de suelos en el este tucumano

Recomendación para productores. Investigadores de la FAZ-UNT concluyeron que el fenomeno se produce por la destruccion o el colapso de la estructura durante el proceso de humedecimiento.

MAQUINARIAS EN ACCION. El peso de diferentes herramientas utilizadas en el laboreo convencional endurecen la superficie de los suelos.(LA GACETA) MAQUINARIAS EN ACCION. El peso de diferentes herramientas utilizadas en el laboreo convencional endurecen la superficie de los suelos.(LA GACETA)
06 Enero 2006
Los suelos del este tucumano y, en especial aquellos de larga historia agrícola que se incorporaron recientemente a la siembra directa (SD), comenzaron a sufrir la formación de una estructura laminar en los primeros centímetros debajo de la superficie y, paralelamente, otro proceso de endurecimiento entre los 14 y 20 centímetros de espesor.
En estos lotes, como consecuencia de su larga historia de laboreo convencional con arado, rastra y cincel, es común encontrar la presencia de capas compactadas entre los 14 y 30 centímetros de profundidad que no lograron ser eliminadas por cincel o subsolador, al incorporarse a la SD. A esta capa compactada, se suma también la nueva estructura laminar endurecida, lo que determina la presencia de una sola unidad con alto valor de densidad.
Un estudio realizado por los ingenieros José García, Roberto Corbella y Gerardo Sanzano, miembros de la Cátedra de Edafología de la Facultad de Agronomía y Zacarotecnia de la UNT, sostiene que el endurecimiento surge como consecuencia de que el suelo sufrió la destrucción o el colapso de su estructura durante el proceso de humedecimiento. Esto, a raíz de su baja estabilidad estructural y de la creación de una masa compacta en la etapa de secado.
Los suelos de esta región se caracterizan por presentar una textura franco-limoso. La fracción limo está presente entre 55% y un 60%, con moderados o bajos contenidos de materia orgánica, lo que determina una baja estabilidad estructural. Por su historia agrícola, esta capa de suelo observa cambios muy significativos en la composición del Carbono Orgánico Particulado (COP).
Los estudios comparativos entre el estado del monte natural y los suelos con larga historia agrícola demostraron que se acelera el proceso de mineralización del carbono. Así, se detectaron pérdidas de hasta un 40% del COP en los primeros 20 centímetros de suelo. El hecho aparece con mayor fuerza entre las partículas de dos y 53 milímetros, la fracción de mayor actividad en la nutrición del suelo. Como contrapartida, prácticamente se duplicaron las fracciones del COP menores a 53 µm, espacio ligado a los minerales.
Los cambios se traducen en una drástica caída de la estabilidad estructural del suelo y en un predominio de la microporosidad, lo que explica la destrucción de la estructura en el proceso de humedecimiento y su posterior endurecimiento al momento de la seca. La presencia de esta estructura laminar en los primeros centímetros, de capas endurecidas y compactadas de hasta 30 centímetros de profundidad, afectan sobremanera la tasa de infiltración del agua en el suelo, lo que favorece un mayor escurrimiento o erosión y una menor disponibilidad de agua y de los porcentajes de aireación y disponibilidad de nutrientes para el cultivo.
Esta capa, también, atenta contra la exploración de las raíces, al crear una alta dependencia del cultivo respecto de la humedad y de los nutrientes de las capas superficiales. Las evaluaciones realizadas en cultivos de trigo concluyeron que existe una disminución de 55%, en peso, del sistema radicular.
Este fenómeno acarrea consecuencias negativas en los rindes de los cultivos de granos, sobre todo en época de sequías estacionales en los cultivos.
Las condiciones de endurecimiento y compactación determinan la necesidad de realizar trabajos para romper estas capas masivas. La recomendación de laboreo va dirigida a concretar un buen trabajo de ruptura de esta capa. Para ello, se requiere algún tipo de cincel o escarificador o bien otra herramienta, como escoltier o paratill que permita llegar a la profundidad determinada en la evaluación.
Muchos de estos implementos vienen adaptados para trabajar con rastrojo en la superficie, lo que favorece una menor remoción, hecho fundamental para un mejor aprovechamiento del agua. También, los especialistas recomiendan trabajar con suelos que presenten un contenido intermedio de humedad. En caso de que se utilice un subsolador escoltier o paratill, esta labor debe ser realizada a una distancia adecuada entre púas (entre 30 a 35 HP), una baja velocidad de avance (7 km/h) y una adecuada superposición entre cada pasada, a los fines de lograr una alta eficiencia entre púas y no generar soluciones parciales al problema.

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