La citricultura es la actividad que tiene la mayor presión de plagas
El cultivo de los cítricos demanda elevados costos de producción. Dentro de las especies cultivadas, es la que posee la mayor presión de plagas en el mundo, desde virus, viroides, micoplasmas, fitoplasmas, bacterias, hongos, ácaros, insectos, nematodos y una serie de enfermedades o trastornos fisiológicos de difícil manejo. Por eso requiere de un manejo especial y sistemático a lo largo de todo el año, para obtener frutos de excelente calidad, indicó a LA GACETA Rural, Jorge Palacios, especialista, asesor y docente en citricultura.
En el caso concreto de los limoneros, la situación no es fácil por sus múltiples floraciones a lo largo de año, lo que lleva a que el productor deba realizar un manejo cultural minucioso. "Y esto se complica, ya que al haber múltiples tipos de plagas y de enfermedades, y a su vez estar restringido el uso de una gran cantidad de principios activos, derivamos en que el manejo sea de difícil solución", indicó Palacios.
"Desde la aparición de la famosa enfermedad de la tristeza, que costó más de 20 años superarla, le siguieron problemas virósicos y otros bacterianos como la cancrosis, el minador de la hoja de los cítricos y, ahora, está latente la aparición de una nueva y temible enfermedad como es el greening, que provocó ya serios daños en la citricultura de Brasil", resaltó.
"Es por eso que el productor citrícola del NOA debe seguir muy de cerca la evolución del cultivo a lo largo del ciclo anual y apoyarse en los centros de investigación como la EEAOC o el INTA, que permanentemente están transfiriendo tecnología al sector y le dan garantía al productor para llevar adelante prácticas ya probadas para la obtención de fruta de alta calidad", sentenció.
Palacios considera que el productor debe continuar apostando por la actividad, invirtiendo en tecnología y en conocimientos para obtener fruta de gran calidad que pueda ser destinada a la exportación. También instó a buscar que el mayor porcentaje producido pueda ser enviado a los mercados externos."Si en Tucumán los rendimientos de fruta fresca destinados a la exportación llegan al 40% del total producido, habrá que trabajar para lograr este objetivo", concluyó Palacios.
El uso eficiente de los insumos se ve en el producto final
La situación del sector agropecuario, originada en los menores precios internacionales de los productos, las retenciones a la exportación y la fuerte presión impositiva determina la necesidad imperiosa de hacer un uso eficiente de los insumos, señaló a LA GACETA Rural el ingeniero Claudio Bleckwedel.
Considera, además, que todos los recursos productivos deben ser empleados en tiempo y forma para lograr el objetivo global, que es una mayor eficiencia productiva. "Analizar la producción agropecuaria a la luz de tecnología de procesos implica una sumatoria de decisiones que van conformando un resultado, ya desde el inicio mismo del proyecto productivo", apuntó. Entre otras, citó las siguientes:
Debe ser adecuada la elección del cultivo y de la variedad.
La fecha de siembra debe ser correcta, como el planteo de semillas.
Debe utilizarse el herbicida justo para el espectro de malezas de cada lote.
Hay que acentuar el cuidado fitosanitario durante el desarrollo del cultivo.
No debe olvidarse de la adecuada suplementación de nutrientes.
Uno de estos factores que participa en este proceso es el cuidado fitosanitario del cultivo durante su desarrollo.
El seguimiento del cultivo en todos sus detalles desde la emergencia, con la frecuencia necesaria acorde a cada etapa de su desarrollo para recopilar la información, es imprescindible para una adecuada toma de decisión.
En muchos casos, y particularmente en el cultivo de soja, el productor simplificó el manejo estandarizando de la tecnología a aplicar. Sin embargo, a los fines de una mayor eficiencia productiva y siguiendo con la tecnología de procesos, la cadena se formará con cada uno de los eslabones individuales. Las características de estos serán definidas con cada decisión que toma el productor, cuyo costo final también se conformará según el plan elaborado.
El seguimiento de los lotes de una manera sistemática y permanente, con una metodología definida que permita recopilar toda la información necesaria, permitirá anticipar los problemas, actuar en forma correcta y utilizar la tecnología adecuada para cada situación.
Las condiciones bajo las cuáles se desarrolla un cultivo son tan variables que afectan de manera sustancial el resultado de las tecnologías aplicadas. "Sólo con información acertada se tomarán las decisiones adecuadas", concluyó Bleckwedel.
El monitoreo es sinónimo de control de plagas
Un estricto monitoreo para determinar fehacientemente la presencia de problemas en los cultivos es la base para lograr un eficiente control de plagas.
La aparición por segundo año consecutivo de un patógeno poco común en los cultivos tucumanos (oruga bolillera), y un diagnóstico equivocado o ligero es un claro ejemplo de los errores que pueden cometerse cuando la tecnología se aplica de manera estándar, sin la información necesaria o suficiente, subrayó el ingeniero Claudio Bleckwedel. En algunos lotes de soja del sur y del centro-este de Tucumán se observó una fuerte presión de la "oruga bolillera", que en ataques tempranos actúa afectando seriamente el cultivo, daña los brotes y retrasa su desarrollo.
Se presentó en los primeros lotes sembrados y se lo suele confundir con otra oruguita conocida como Loxostege, ya que presenta algunos comportamientos similares. El producto utilizado para el control de ambas plagas es totalmente diferente y si la decisión fue tomada sin la información suficiente, el resultado de la medida de control será totalmente errático.
La "oruga bolillera" ya fue detectada en la campaña pasada, y afectó no sólo el desarrollo inicial del cultivo. También generó pérdidas directas en la producción al dañar seriamente los granos y las vainas en un estado más avanzado del cultivo.
Los umbrales de daño y los productos recomendados para controlar esta plaga son totalmente diferentes a los empleados para las orugas defoliadoras, que suelen presentarse en los cultivos de soja.
Por otro lado, y especialmente en estados fenológicos de R3 en adelante, esta plaga resulta difícil de monitorear con el sistema convencional. Si se utiliza un paño horizontal o vertical para verificar la presencia del insecto, la tarea será inútil ya que se adhiere con fuerza a las partes del vegetal y no cae en el paño.





















