13 Enero 2006
Las fertilizaciones y el control de malezas posibilitan el desarrollo óptimo del cañaveral
Las lluvias de primavera cubrieron las necesidades hídricas de la caña de azúcar, lo que permitó el progreso del macollaje de las cañas planta y soca, según explicó el gerente de campo del grupo empresario Atanor.
Los cultivos en la provincia tienen un desarrollo óptimo gracias a los controles de malezas y a las fertilizaciones bien hechas, así como a las demás prácticas culturales realizadas. "En los cañaverales no podríamos pedir más, ya que desde la primavera contamos con muy buenas lluvias que cubrieron las necesidades hídricas de la caña de azúcar. Esto permitió un excelente macollaje de las cañas planta y soca, y la humedad y la elevada temperatura permitieron, además, que el cañaveral se desarrolle en óptimas condiciones", señaló a LA GACETA Rural Antonio Bulacio, gerente de Campo y Abastecimiento de Caña del grupo Atanor SCA.
Remarcó que los cañaverales están bien trabajados, ya que en la provincia se fertilizó a tiempo. "También se nota que los productores realizaron un adecuado control de malezas, lo que ayudó a que crezcan en forma adecuada. Hoy, la mayoría de los cañaverales está cerrados y el resto, que se cosechó tarde, está por cerrar. En aquellos cañaverales que todavía están sin cerrar, se realizan tratamientos químicos de control de malezas, previos al cierre, para quitarle toda competencia con la futura cosecha. En este cierre químico, estamos atacando a las malezas que se escaparon a los otros controles", apuntó.
"Los herbicidas que estamos usando son los graminicidas no selectivos para la caña, pero se aplican además con caños de bajada, apuntando a unos 10 centímetros arriba del aporque de la caña. Las aplicaciones se realizan con maquinarias autopropulsadas y el producto usado es el haloxifop (Galant)", explicó.
Bulacio resaltó que el principal objetivo en estos momentos apunta hacia el control eficiente de la grama bermuda antes del cierre.
"Vale aclarar que nuestro grupo, como estrategia a futuro, está apostando a la rotación de los cañaverales con soja; con esto lograremos controlar mejor las malezas y obtener los beneficios que da la rotación de una gramínea con una oleaginosa. En un futuro obtendremos mejores cañas planta, por esta rotación", indicó.
Agregó que el grupo empresario maneja cañaverales propios y de productores que le vende su producción en los ingenios Concepción, Leales y Marapa. Con un buen paquete tecnológico realizan las pulverizaciones, los planes de fertilización, las plantaciones -con variedades acordes-, el uso de desecantes, de riego, entre otras tareas culturales. Además, brindan servicios al grupo de productores.
"Durante 2005 Marapa procesó 500.000 toneladas de caña de azúcar pertenecientes a 8.500 hectáreas plantadas. Leales procesó 450.000 t de caña proveniente de 8.200 ha plantadas y, finalmente, Concepción, el ingenio más grande, molió 3 millones de toneladas de caña provistas por más de 50.000 ha plantadas. Toda la caña propia y de terceros tiene casi idéntico manejo cultural", apuntó.
"Nuestra principal estrategia empresaria es fidelizar a los productores brindándoles ayuda financiera a través de la provisión de insumos, de servicios y de asistencia técnica", precisó Bulacio. "Hay recursos y no hay justificativos para que no se usen. Es por ello que los beneficios de una empresa líquida nos permiten llevar adelante las tareas en tiempo y en forma, optimizando los rendimientos potenciales que pueden ofrecer los cañaverales", afirmó.
Respecto de la zafra 2006, el gerente de Atanor, señaló que, a partir de situación actual de los cañaverales, se puede predecir que la zafra de este año será muy buena, salvo algún problema climático. "Se espera un crecimiento en superficie y en volumen producido muy importante, que es consecuencia de un crecimiento en el área plantada, de la tecnología incorporada y de las adecuadas condiciones climáticas de la primavera pasada", indicó.
"Los rendimientos serán -sin duda- superiores a los de 2005, aunque los contenidos sacarinos dependerán de la situación climática previa a la campaña.
Atanor produjo 400.000 toneladas de azúcar en Tucumán en 2005 y se constituyó en el grupo número uno del país por esos los volúmenes producidos", aseguró.
El alcohol también es una producción fuerte del grupo. En 2005 elaboró 46 millones de litros, para uso industrial.
Según Bulacio, este año volverán a utilizar los maduradores de crecimiento, ya que esa herramienta tecnológica les dio buenos resultados. "El grupo aplica maduradores en toda la superficie que puede tener riesgo de heladas, lo que insume el 80% del plan de maduración y el 20% a zonas donde no hay riesgo de heladas pero que su aplicación da buenos resultados", subrayó.
Sobre la fertilización, Bulacio precisó que aplican fertilizantes líquidos (UAN) y que es mayor el uso de este producto en Leales (100% de la superficie). En Concepción comenzaron a usarlo y ya abarcaron el 30% de la superficie bajo cultivo.
En cuanto al riego, Bulacio dijo que se incluye el riego por gravedad (surco) y presurizado con equipos de pivote central y avance frontal, en el área perteneciente al ingenio Concepción.
Finalmente, el gerente de Atanor destacó que en el control de malezas realizan una combinación del control mecánico con reversibles y el control químico, aplicando -según el problema- herbicidas en base a: MSMA, 2,4-D Amina no volátil, Atrazina, Ametrina, TCA, Starane y Haloxifop. El control de los gusanos de suelo, blancos y barrenadores, entre otros, se realiza en forma cultural, sin la intervención de insecticidas, ya que los resultados son satisfactorios.
Remarcó que los cañaverales están bien trabajados, ya que en la provincia se fertilizó a tiempo. "También se nota que los productores realizaron un adecuado control de malezas, lo que ayudó a que crezcan en forma adecuada. Hoy, la mayoría de los cañaverales está cerrados y el resto, que se cosechó tarde, está por cerrar. En aquellos cañaverales que todavía están sin cerrar, se realizan tratamientos químicos de control de malezas, previos al cierre, para quitarle toda competencia con la futura cosecha. En este cierre químico, estamos atacando a las malezas que se escaparon a los otros controles", apuntó.
"Los herbicidas que estamos usando son los graminicidas no selectivos para la caña, pero se aplican además con caños de bajada, apuntando a unos 10 centímetros arriba del aporque de la caña. Las aplicaciones se realizan con maquinarias autopropulsadas y el producto usado es el haloxifop (Galant)", explicó.
Bulacio resaltó que el principal objetivo en estos momentos apunta hacia el control eficiente de la grama bermuda antes del cierre.
"Vale aclarar que nuestro grupo, como estrategia a futuro, está apostando a la rotación de los cañaverales con soja; con esto lograremos controlar mejor las malezas y obtener los beneficios que da la rotación de una gramínea con una oleaginosa. En un futuro obtendremos mejores cañas planta, por esta rotación", indicó.
Agregó que el grupo empresario maneja cañaverales propios y de productores que le vende su producción en los ingenios Concepción, Leales y Marapa. Con un buen paquete tecnológico realizan las pulverizaciones, los planes de fertilización, las plantaciones -con variedades acordes-, el uso de desecantes, de riego, entre otras tareas culturales. Además, brindan servicios al grupo de productores.
"Durante 2005 Marapa procesó 500.000 toneladas de caña de azúcar pertenecientes a 8.500 hectáreas plantadas. Leales procesó 450.000 t de caña proveniente de 8.200 ha plantadas y, finalmente, Concepción, el ingenio más grande, molió 3 millones de toneladas de caña provistas por más de 50.000 ha plantadas. Toda la caña propia y de terceros tiene casi idéntico manejo cultural", apuntó.
"Nuestra principal estrategia empresaria es fidelizar a los productores brindándoles ayuda financiera a través de la provisión de insumos, de servicios y de asistencia técnica", precisó Bulacio. "Hay recursos y no hay justificativos para que no se usen. Es por ello que los beneficios de una empresa líquida nos permiten llevar adelante las tareas en tiempo y en forma, optimizando los rendimientos potenciales que pueden ofrecer los cañaverales", afirmó.
Respecto de la zafra 2006, el gerente de Atanor, señaló que, a partir de situación actual de los cañaverales, se puede predecir que la zafra de este año será muy buena, salvo algún problema climático. "Se espera un crecimiento en superficie y en volumen producido muy importante, que es consecuencia de un crecimiento en el área plantada, de la tecnología incorporada y de las adecuadas condiciones climáticas de la primavera pasada", indicó.
"Los rendimientos serán -sin duda- superiores a los de 2005, aunque los contenidos sacarinos dependerán de la situación climática previa a la campaña.
Atanor produjo 400.000 toneladas de azúcar en Tucumán en 2005 y se constituyó en el grupo número uno del país por esos los volúmenes producidos", aseguró.
El alcohol también es una producción fuerte del grupo. En 2005 elaboró 46 millones de litros, para uso industrial.
Según Bulacio, este año volverán a utilizar los maduradores de crecimiento, ya que esa herramienta tecnológica les dio buenos resultados. "El grupo aplica maduradores en toda la superficie que puede tener riesgo de heladas, lo que insume el 80% del plan de maduración y el 20% a zonas donde no hay riesgo de heladas pero que su aplicación da buenos resultados", subrayó.
Sobre la fertilización, Bulacio precisó que aplican fertilizantes líquidos (UAN) y que es mayor el uso de este producto en Leales (100% de la superficie). En Concepción comenzaron a usarlo y ya abarcaron el 30% de la superficie bajo cultivo.
En cuanto al riego, Bulacio dijo que se incluye el riego por gravedad (surco) y presurizado con equipos de pivote central y avance frontal, en el área perteneciente al ingenio Concepción.
Finalmente, el gerente de Atanor destacó que en el control de malezas realizan una combinación del control mecánico con reversibles y el control químico, aplicando -según el problema- herbicidas en base a: MSMA, 2,4-D Amina no volátil, Atrazina, Ametrina, TCA, Starane y Haloxifop. El control de los gusanos de suelo, blancos y barrenadores, entre otros, se realiza en forma cultural, sin la intervención de insecticidas, ya que los resultados son satisfactorios.





















