Es vital el uso responsable de agroquímicos

Panorama rural por Gustavo Frías Silva. El estado y todos los factores involucrados en la producción deben cumplir con las normativas vigentes.

20 Enero 2006
La impactante noticia referida a la muerte de cuatro personas en Villa Quinteros, por la contaminación de alimentos con presuntos plaguicidas o agroquímicos, más la intoxicación de otros 14 tucumanos que cubrían tareas rurales en plantaciones de La Invernada y La Cocha, desnudaron una vez más la total falta de conciencia en lo que respeta a un uso y manejo correcto de elementos fitosanitarios. También, estos hechos representan un descuido imperdonable que, en casos extremos, pueden llegar a desencadenar una tragedia.
Es fundamental que todos los factores involucrados en la comercialización, distribución, almacenamiento, manipulación, aplicación y deposición final de los envases que contienen estos productos conozcan a fondo los riesgos que se corren cuando algún eslabón de la cadena en el uso de agroquímicos falla. Resulta imperiosamente necesario que se informe a fondo cuáles son los cuidados que se deben tener para practicar una utilización segura y eficiente de los plaguicidas. Sólo así se podrá evitar cualquier tipo de daño al medio ambiente y a todos los factores que conforman el medio en el que vivimos.
En la mayoría de los países del primer mundo existen reglamentaciones y disposiciones legales que se cumplen a rajatabla. Sólo de esa forma se logra que el agroquímico tenga el destino que corresponde.
También en este país y en nuestra provincia rigen reglas y leyes que determinan el uso de estos productos. La ley provincial de agroquímicos 6.291, promulgada en 1991, y el decreto reglamentario 299/3 de 1996 representan instrumentos más que suficientes para evitar accidentes o tragedias, como la recientemente ocurrida en Villa Quinteros.
El cumplimiento de estas normas disminuirá en gran porcentaje el riesgo de contaminación de cualquier recurso natural. Así también, el manejo y la manipulación eficiente evitará los accidentes y daños a las personas que trabajan con agroquímicos. En cualquier caso, el Estado tiene la responsabilidad principal de hacer cumplir y, a la vez, hacer que todos los factores involucrados conozcan a la perfección las reglamentaciones vigentes.
Sin embargo, no es menos cierto que todos los sectores de la cadena comercial y de uso de estos productos tienen una gran cuota de responsabilidad. La Ley 6.291/91 estipula claramente cuál es el alcance y la autoridad de aplicación en esta materia. La norma obliga a todos los que integran la cadena de comercialización a estar inscriptos legalmente y a cumplir con todos los requisitos. Impone a los involucrados en la gestión comercial y a los asesores técnicos a inscribirse y capacitarse en forma constante, con el objetivo de emitir recetas referidas a la compra de productos de uso restringido.
Estos pasos deben cumplirse y son fundamentales para que cada eslabón de la cadena asuma la responsabilidad que le corresponde. La ley y su decreto reglamentario manifiestan claramente cuáles son las atribuciones y obligaciones de cada uno, a la vez que especifican detalladamente las prohibiciones que se deben cumplir en cuanto a uso, manipulación, almacenamiento y deposición final de los envases.
Se encuentra vigente, por ejemplo, la prohibición para almacenar aqroquímicos en depósitos que no reúnan los requisitos exigidos por la autoridad de aplicación. También, que estos almacenes estén ubicados en sitios próximos a lugares de concentración de personas.
Asimismo, todos los trabajos relacionados con el uso y la manipulación deben ser realizados por personal capacitado. Inclusive, está tajantemente prohibido que los menores de 18 años concreten este tipo de tareas.Tampoco deben fraccionarse los plaguicidas en pequeños envases ni guardarse en frascos de alimentos que luego puedan ser consumidos. Debe evitarse la contaminación de fuentes de agua. En tanto, es de fundamental importancia que los envases de agroquímicos que se usen sean lavados al menos tres veces consecutivas con agua. Finalmente, quienes trabajan con agroquímicos o plaguicidas deben volcar el contenido en los equipos aplicadores, mientras que los frascos tienen que ser perforados inmediatamente para evitar su utilización como recipientes de agua o alimentos.
La ley es clara y abarcativa. Sólo con hacer que se respete y que se cumpla; con promocionarla y hacerla pública para todos los sectores productivos, los efectos nocivos serán mínimos. Así, no habrá luego que lamentar vidas humanas.

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