20 Enero 2006
Un informe elaborado por la Estación Experimental Agroindustrial Obispo Colombres (EEAOC) reveló que sobre un total de 200.530 hectáreas netas implantadas con caña de azúcar en Tucumán, se logró encuestar 96.588 hectáreas en 2004, lo que significó un 48% de la superficie global.
La distribución de las principales variedades cultivadas en el área cañera de Tucumán, estimada a partir de la presente encuesta, destaca que el cultivar predominante fue el LCP 85-384 con un 44,3% del área encuestada. Le siguen, TUCCP 77-42 y CP 65-357 con un 22,8% y un 18,4%, respectivamente.
La situación actual de los cañaverales tucumanos, en los cuáles predominan las edades de caña planta y socas jóvenes, demuestra una adecuada estrategia de manejo, que significa no sólo la renovación de las plantaciones sino también la posibilidad de incorporación de nuevas y superiores variedades.
Desde el punto de vista agrícola, una distribución equilibrada de variedades debe contemplar el logro de la máxima potencialidad productiva de acuerdo con el ambiente agroecológico y con la tecnología disponible. No es aconsejable que el cultivo, por más productivo que resulte, tienda a difundirse de manera hegemónica. Desde el punto de vista industrial, una distribución equilibrada debe contemplar la obtención de la máxima azúcar recuperable, con una disponibilidad de bagazo suficiente y en lo posible uniforme, durante todo el período de la zafra.
La distribución de las principales variedades cultivadas en el área cañera de Tucumán, estimada a partir de la presente encuesta, destaca que el cultivar predominante fue el LCP 85-384 con un 44,3% del área encuestada. Le siguen, TUCCP 77-42 y CP 65-357 con un 22,8% y un 18,4%, respectivamente.
La situación actual de los cañaverales tucumanos, en los cuáles predominan las edades de caña planta y socas jóvenes, demuestra una adecuada estrategia de manejo, que significa no sólo la renovación de las plantaciones sino también la posibilidad de incorporación de nuevas y superiores variedades.
Desde el punto de vista agrícola, una distribución equilibrada de variedades debe contemplar el logro de la máxima potencialidad productiva de acuerdo con el ambiente agroecológico y con la tecnología disponible. No es aconsejable que el cultivo, por más productivo que resulte, tienda a difundirse de manera hegemónica. Desde el punto de vista industrial, una distribución equilibrada debe contemplar la obtención de la máxima azúcar recuperable, con una disponibilidad de bagazo suficiente y en lo posible uniforme, durante todo el período de la zafra.
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