Desconocen cuál podría ser el real impacto de la enfermedad en la Argentina

Daniel Ploper, director técnico de la Estación Experimental de Tucumán, dijo que la magnitud dependerá de factores como los fungicidas aplicados, las variedades de soja utilizadas y del momento de ingreso del inóculo.

03 Febrero 2006
La roya asiática de la soja causada por Phakopsora pachyrhizi, se convirtió en un factor de preocupación para la producción de soja de la Argentina desde su primera detección en el país en marzo de 2002, explicó a LA GACETA Rural, Daniel L. Ploper, director técnico de la Estación Experimental Agroindustrial Obispo Colombres (Eeaoc) de Tucumán.
Por ese motivo, en noviembre de 2003 la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Pesca y Alimentación de la Nación (Sagpya) puso en marcha el “Programa Nacional de Roya de la Soja”. Para su implementación, se coordinaron las acciones entre la Sagpya, el Senasa, el INTA y la Eeaoc.
“Una de las acciones iniciales más importantes del programa, implementado a partir del ciclo 2003/04, fue el monitoreo de toda el área sojera para procurar información oficial sobre el status sanitario del cultivo respecto a la roya”, comentó. “Durante la campaña pasada se intensificaron los monitoreos en todo el país, en donde el sector privado también hizo su aporte al monitoreo haciendo llegar muestras a los diferentes laboratorios, a través de diferentes organizaciones de productores y empresas de agroquímicos”, destacó.
El monitoreo de la campaña pasada permitió detectar el 8 de diciembre de 2004 el primer foco de roya de la soja en la provincia de Corrientes; luego apareció otro foco en la localidad de Ituzaingó, también en Corrientes; el 15 de diciembre también de ese año se reportó otro foco en Alem, provincia de Misiones.
“Tanto en el centro como en el norte del país, finalizada la segunda campaña agrícola con presencia de la enfermedad, resultó difícil determinar cuál será su real impacto en la producción de soja en el mediano y largo plazo”, sentenció Ploper, porque considera que “son diversas las razones por las que todavía no se puede ni siquiera sacar conclusiones preliminares”, entre las que se pueden mencionar a las condiciones ambientales, las fechas de siembra y la supervivencia del inóculo, entre otros factores.
Sin duda alguna -opinó el investigador- “la actual y la próxima campaña serán decisivas para ir develando importantes aspectos de esta enfermedad”, tales como hospedantes alternativos del patógeno, momento de ingreso del inóculo según las zonas, tolerancias de las variedades comerciales, efectividad de las aplicaciones de fungicidas, etc.; incluso -dijo-, “las recomendaciones concretas para un manejo eficiente de esta patología recién podrán formularse a partir de un mayor conocimiento en la Argentina acerca de su supervivencia y otros importantes aspectos epidemiológicos”.
Ploper considera que “es muy probable que la roya afecte a las plantaciones de soja, aunque en una magnitud que dependerá del grado favorable (para el desarrollo de la enfermedad) con que se presenten las condiciones ambientales durante el ciclo del cultivo para el patógeno”.
“Hoy se recomienda a los productores y técnicos en soja continuar con el mismo nivel de alerta de la campaña pasada, reforzando las tareas de monitoreo como herramienta fundamental para la toma de decisiones en el manejo, no solamente de la roya, sino del resto de los problemas sanitarios que afectan al cultivo”, finalizó.

El papel de Sinavimo
El Sinavimo (Sistema Nacional Argentino de Vigilancia y Monitoreo de plagas agrícolas) (www.sinavimo.gov.ar) es un sistema que opera a través de una red cooperativa. Su objetivo general es proveer información actualizada sobre la situación fitosanitaria de los principales cultivos en el país. El mismo fue diseñado sobre la base de la articulación y el funcionamiento de un “Repositorio de Información”, con un sistema informático capaz de almacenar y distribuir documentos y referencias a documentos en una amplia variedad de formatos.
La Argentina, al igual que la mayoría de las naciones agroexportadoras, enfrenta crecientes exigencias por parte de los mercados internacionales en cuanto a la sanidad y calidad de los productos agrícolas que comercializan. Gran parte de estas exigencias están basadas en restricciones fitosanitarias referidas a las plagas que pueden ser transportadas por los productos vegetales.
Un conocimiento actualizado y fehaciente de la situación fitosanitaria de los cultivos es, entonces, la herramienta estratégica y de vital importancia para que los productos de exportación tengan una participación competitiva.

Garantía
Esta información constituye una importante garantía que, en manos de nuestros exportadores y negociadores internacionales, permitirá mantener y expandir el potencial agroexportador de la Argentina, así como responder a las nuevas exigencias de los estándares internacionales.
Disponer de información de esta naturaleza en forma dinámica y actualizada, es de suma utilidad para toda persona relacionada con el medio rural (investigadores, extensionistas, asesores, docentes, etc.), dado que abre la posibilidad de generar proyectos, establecer estrategias de manejo, decidir emprendimientos productivo-comerciales o desarrollar líneas de investigación con bases más realistas y más seguras.

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