03 Febrero 2006
VENTAJAS. La acumulación de nutrientes en el suelo produce un fuerte impacto productivo y favorece el rendimiento de la fertilización. LA GACETA
El atraso en la siembra de maíz en la provincia determinaría que la etapa de fertilización comience a concretarse a partir de los próximos días. Además, la buena humedad que presenta el suelo, brindarán las condiciones apropiadas para que los productores puedan nutrir la tierra con probabilidades de éxito, puesto que no existe un factor hídrico limitante.
El especialista en fertilización y nutrición de los cultivos, Federico Pérez Zamora, recomendó a los productores tucumanos tomar conciencia de que la práctica debe ser realizada de la mejor manera posible. Sólo de esa forma, la inversión concretada tendrá un efectivo retorno. Precisamente, LA GACETA Rural presentó en su edición anterior el libro “Fertilidad de suelos y fertilización de los cultivos”, en cuyo capítulo correspondiente a la fertilización de maíz fue tratado en profundidad por Hernán Echeverría y Hernán Saint Rosas, ambos investigadores de la Unidad Integrada Balcarce.
“Ellos dan un tratamiento actualizado a los ritmos de acumulación y de requerimientos de nutrientes en este cultivo, a la luz de los últimos estudios desarrollados. Este es un aspecto de claro impacto productivo, con alta incidencia en el retorno económico de la fertilización, ya que orienta sobre los sincronismos entre requerimientos y disponibilidad de nutrientes necesarios para altas producciones”, explicó Pérez Zamora.
El ingeniero detalló cuáles son las ideas centrales para una buena práctica de fertilización:
-El ritmo de acumulación de nitrógeno es máxima entre V5-6 y los 20 días posteriores a la floración, alcanzando valores de 3,8 kg de nitrógeno /ha /día.
-Durante la floración, el cultivo acumula entre el 60% y 70% de los requerimientos totales de nitrógeno, lo que indica que es indispensable que este nutriente esté disponible en los niveles adecuados en el suelo en este período, para que no se convierta en un factor limitante para altas producciones. Este valor orienta sobre el Indice de Cosecha de Nitrógeno (ICN), es decir la fracción del nitrógeno contenido en la biomasa aérea, que es exportado con la cosecha. Los requerimientos nutricionales totales de las estructuras reproductivas (panoja y espiga), durante el llenado de granos, son satisfechos por la absorción de nitrógeno durante este período, más el nitrógeno removilizado desde las estructuras vegetativas. La contribución relativa de esta última fuente es variable entre el 17% y 53%, en dependencia de las condiciones existentes para el abastecimiento de nitrógeno desde el suelo.
-Sobre los patrones de absorción de fósforo (P), las máximas tasas de acumulación se producen algo más tarde en comparación con el nitrógeno, lo que se explica por la naturaleza de los mecanismos de absorción de este nutriente, que es muy poco móvil en el suelo. Lo que se asocia al máximo desarrollo radicular, y en el caso particular de la pampa húmeda o en los maíces de primavera bajo riego del Norte, a la temperatura necesaria para una óptima disponibilidad en el suelo.
-La tasa máxima de acumulación de fósforo puede alcanzar valores de 0,9 a 1,4 kg de P/ha/día y se mantiene constante hasta la madurez del cultivo. El índice de cosecha de P (ICP) es superior al del nitrógeno y varía entre el 70% y el 80%, lo que indica una alta removilización de P desde estructuras vegetativas a estructuras reproductivas.
-El ritmo de absorción de potasio (K) tiene un perfil diferente al del N y P, ya que hasta la floración la planta absorbió el 85% del K total, con ritmo de asimilación intenso durante los 15 a 20 días previos a la floración. El índice de cosecha de potasio (ICK) es bajo (20%) lo que indica una escasa movilización desde partes vegetativa hacia reproductivas, el movimiento se da especialmente desde hojas viejas a jóvenes. Es alto sólo cuando se destina a ensilado.
-Los tiempos de acumulación de azufre son similares a los de nitrógeno, pero sin removilización desde estructuras vegetativas hacia estructuras reproductivas.
-La tasa de acumulación de calcio es elevada al comienzo del crecimiento y al llegar a floración acumuló el 60% de los requerimientos totales. Este elemento es inmóvil dentro de la planta y presenta un bajo índice de cosecha.
El especialista en fertilización y nutrición de los cultivos, Federico Pérez Zamora, recomendó a los productores tucumanos tomar conciencia de que la práctica debe ser realizada de la mejor manera posible. Sólo de esa forma, la inversión concretada tendrá un efectivo retorno. Precisamente, LA GACETA Rural presentó en su edición anterior el libro “Fertilidad de suelos y fertilización de los cultivos”, en cuyo capítulo correspondiente a la fertilización de maíz fue tratado en profundidad por Hernán Echeverría y Hernán Saint Rosas, ambos investigadores de la Unidad Integrada Balcarce.
“Ellos dan un tratamiento actualizado a los ritmos de acumulación y de requerimientos de nutrientes en este cultivo, a la luz de los últimos estudios desarrollados. Este es un aspecto de claro impacto productivo, con alta incidencia en el retorno económico de la fertilización, ya que orienta sobre los sincronismos entre requerimientos y disponibilidad de nutrientes necesarios para altas producciones”, explicó Pérez Zamora.
El ingeniero detalló cuáles son las ideas centrales para una buena práctica de fertilización:
-El ritmo de acumulación de nitrógeno es máxima entre V5-6 y los 20 días posteriores a la floración, alcanzando valores de 3,8 kg de nitrógeno /ha /día.
-Durante la floración, el cultivo acumula entre el 60% y 70% de los requerimientos totales de nitrógeno, lo que indica que es indispensable que este nutriente esté disponible en los niveles adecuados en el suelo en este período, para que no se convierta en un factor limitante para altas producciones. Este valor orienta sobre el Indice de Cosecha de Nitrógeno (ICN), es decir la fracción del nitrógeno contenido en la biomasa aérea, que es exportado con la cosecha. Los requerimientos nutricionales totales de las estructuras reproductivas (panoja y espiga), durante el llenado de granos, son satisfechos por la absorción de nitrógeno durante este período, más el nitrógeno removilizado desde las estructuras vegetativas. La contribución relativa de esta última fuente es variable entre el 17% y 53%, en dependencia de las condiciones existentes para el abastecimiento de nitrógeno desde el suelo.
-Sobre los patrones de absorción de fósforo (P), las máximas tasas de acumulación se producen algo más tarde en comparación con el nitrógeno, lo que se explica por la naturaleza de los mecanismos de absorción de este nutriente, que es muy poco móvil en el suelo. Lo que se asocia al máximo desarrollo radicular, y en el caso particular de la pampa húmeda o en los maíces de primavera bajo riego del Norte, a la temperatura necesaria para una óptima disponibilidad en el suelo.
-La tasa máxima de acumulación de fósforo puede alcanzar valores de 0,9 a 1,4 kg de P/ha/día y se mantiene constante hasta la madurez del cultivo. El índice de cosecha de P (ICP) es superior al del nitrógeno y varía entre el 70% y el 80%, lo que indica una alta removilización de P desde estructuras vegetativas a estructuras reproductivas.
-El ritmo de absorción de potasio (K) tiene un perfil diferente al del N y P, ya que hasta la floración la planta absorbió el 85% del K total, con ritmo de asimilación intenso durante los 15 a 20 días previos a la floración. El índice de cosecha de potasio (ICK) es bajo (20%) lo que indica una escasa movilización desde partes vegetativa hacia reproductivas, el movimiento se da especialmente desde hojas viejas a jóvenes. Es alto sólo cuando se destina a ensilado.
-Los tiempos de acumulación de azufre son similares a los de nitrógeno, pero sin removilización desde estructuras vegetativas hacia estructuras reproductivas.
-La tasa de acumulación de calcio es elevada al comienzo del crecimiento y al llegar a floración acumuló el 60% de los requerimientos totales. Este elemento es inmóvil dentro de la planta y presenta un bajo índice de cosecha.
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