03 Febrero 2006
La restricción hídrica en los suelos, producto de la falta de precipitaciones en plena floración, ocasionó un severo impacto en los plantíos de maíz de la zona núcleo del centro y sur de Santa Fe, norte de Buenos Aires, este de Córdoba y Entre Ríos, además de otras regiones tales como el nordeste y sur de Córdoba y La Pampa.
Al coincidir el período crítico con el de mayor estrés hídrico, en términos generales los cultivos tardíos fueron los más afectados con un amplio abanico de daños, tales como lotes sin espigas, de menor tamaño o con irregularidades en el número y tamaño de los granos formados. En cambio, los plantíos tempranos, gracias a su floración anticipada, pudieron sortear parte de la sequía, cumpliendo prefloración con mayor disponibilidad de agua.
La diversidad de ciclos, sumado a un mosaico de condiciones asociadas al manejo cultural, el material genético empleado y la dispar distribución de las lluvias, determinan un escenario particularmente difícil de generalizar y en el cual resulta engorroso establecer con relativa exactitud qué porcentual de merma en la productividad unitaria tendrá. Por otra parte, no pocos lotes destinados a la producción de grano fueron directamente a pastoreo o picados, cuando la alternativa de uso ganadero estaba presente. En la actualidad, hay una gran proporción de plantíos aún en pie cuyo destino final (grano comercial versus consumo animal) todavía es evaluado.
Estos casos corresponden fundamentalmente a lotes arrendados a propietarios de explotaciones mixtas, que podrían ofrecer esta alternativa como medio de pagos ante un rendimiento potencial cercano al umbral de indiferencia. La incertidumbre respecto a la superficie que aún podría volcarse a esta opción dificulta estimar la superficie que efectivamente se cosechará para granos. Los reportes y las observaciones a campo permitieron estimar pérdidas productivas de hasta un 50% en los cultivos que ocupan la franja que se extiende desde San Martín de las Escobas hasta San Genaro, en el sector Sur de Santa Fe.
Las consideraciones realizadas permitieron estimar a los técnicos de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires una reducción en el rendimiento medio nacional del orden del 15,7%, traduciéndose en un volumen de granos que no sería mayor a 14,2 millones de toneladas, un 28% menor a la obtenida en la temporada precedente.
Al coincidir el período crítico con el de mayor estrés hídrico, en términos generales los cultivos tardíos fueron los más afectados con un amplio abanico de daños, tales como lotes sin espigas, de menor tamaño o con irregularidades en el número y tamaño de los granos formados. En cambio, los plantíos tempranos, gracias a su floración anticipada, pudieron sortear parte de la sequía, cumpliendo prefloración con mayor disponibilidad de agua.
La diversidad de ciclos, sumado a un mosaico de condiciones asociadas al manejo cultural, el material genético empleado y la dispar distribución de las lluvias, determinan un escenario particularmente difícil de generalizar y en el cual resulta engorroso establecer con relativa exactitud qué porcentual de merma en la productividad unitaria tendrá. Por otra parte, no pocos lotes destinados a la producción de grano fueron directamente a pastoreo o picados, cuando la alternativa de uso ganadero estaba presente. En la actualidad, hay una gran proporción de plantíos aún en pie cuyo destino final (grano comercial versus consumo animal) todavía es evaluado.
Estos casos corresponden fundamentalmente a lotes arrendados a propietarios de explotaciones mixtas, que podrían ofrecer esta alternativa como medio de pagos ante un rendimiento potencial cercano al umbral de indiferencia. La incertidumbre respecto a la superficie que aún podría volcarse a esta opción dificulta estimar la superficie que efectivamente se cosechará para granos. Los reportes y las observaciones a campo permitieron estimar pérdidas productivas de hasta un 50% en los cultivos que ocupan la franja que se extiende desde San Martín de las Escobas hasta San Genaro, en el sector Sur de Santa Fe.
Las consideraciones realizadas permitieron estimar a los técnicos de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires una reducción en el rendimiento medio nacional del orden del 15,7%, traduciéndose en un volumen de granos que no sería mayor a 14,2 millones de toneladas, un 28% menor a la obtenida en la temporada precedente.
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